Estilos de padres según su relación con los hijos

Los mejores, los progenitores que dialogan pero ponen normas

 

     
  Tipos de padres según su relación con los hijos   Uno de los objetivos clave que deben perseguir los padres en las relaciones con sus hijos es el desarrollo social de los mismos. La interacción entre padres e hijos desde el nacimiento de éstos es básica en las futuras relaciones sociales de los hijos. Los padres actúan con sus vástagos según sus necesidades, niveles culturales, inquietudes personales o expectativas. Sin embargo, no son conscientes que esta forma de actuar e interactuar con sus hijos va a ser básica en el futuro desarrollo social de los mismos. En este sentido podemos hacer una clasificación de  familias en función del control y la afectividad que mantengan con sus hijos.
     
 
 
 

Modelos de relaciones entre padres e hijos

 

Padres de estilo "democrático": afecto con normas

Hay padres que actúan con sus hijos con un estilo muy democrático con sus hijos en los que proporcionan mucho afecto y comunicación a sus hijos, crean un ambiente emocionalmente y afectivamente muy estable y están muy pendientes constantemente de ellos. Son padres que delimitan muy bien los deberes y obligaciones de sus hijos  y cuando existen conflictos son capaces de hablar y dialogar con sus hijos para que cumplan las normas.
 
     
  Los padres que utilizan este estilo de comunicación e interacción con sus hijos consiguen que estos niños tengan unas mejores relaciones sociales futuras con niños independientes, curiosos y muy adaptados socialmente.  
     
 
 

Padres controladores y autoritarios: castigo antes que diálogo

Otros padres son más autoritarios y mantienen un gran control con sus hijos, pero les proporcionan muy poco cariño y afecto, por lo que se comportan de forma muy exigente y severa en su relación diaria con sus hijos, buscan que por encima de todo que sus hijos cumplan las normas, utilizando el castigo, antes que el dialogo, si fuese necesario.
 
     
  Los padres tienen que saber que este tipo de conducta condiciona la respuesta social de sus hijos con conductas agresivas y hostiles en su relación futura con sus iguales.  
     
 
 

Padres permisivos y muy afectivos: niños impulsivos y caprichosos

Existen padres que mantienen un nivel de control bajo mientras que la afectividad es muy alta, esto hace que en la relación con sus hijos sean muy permisivos, no mantienen las normas y consideran que los hijos deben desarrollar sus propias conductas con sus propios medios.
 
     
  Este estilo de interacción con los hijos genera por un lado un ambiente afectivo muy bueno, con buena comunicación y relación con sus hijos, pero no desarrollan en los mismos una conducta adaptada en la relación futura con los iguales, lo que da lugar a niños impulsivos, inmaduros y caprichosos.  
     
 
 

Padres poco afectivos y poco controladores: el peor modelo

Por último tenemos padres que presentan niveles muy bajos de control y afectividad con sus hijos, son muy indiferentes a las conductas y comportamientos que poco a poco van desarrollando sus hijos.  Este estilo de interacción con los hijos es el peor de todos para un buen desarrollo social porque los niños crecen sin el apoyo emocional necesario y sin unas normas adecuadas.
 
     
  En el futuro estos niños tienen muchas dificultades en establecer relaciones sociales, en aceptar las normas, suelen ser inestables emocionalmente, no suelen aceptar las normas sociales. Tienden a la desobediencia y suelen ser muy exigentes con los demás.  
     
 
 
 

La relación con los padres marca a los hijos

 
Los padres han de ser conscientes de la importancia que tienen en su interacción emocional, afectiva, social, familiar y personal con sus hijos. Todo lo que hagan en esta campo afectará a los niños en el futuro desarrollo personal, emocional cognitivo y social. Para conseguir una mejor relación, los padres necesitan tener conocimiento sobre cómo interacciona el hijo con su entorno, con los propios padres, con el resto de la familia, con los amigos y en general con los demás; en otras palabras: cómo se desarrolla socialmente el niño.

Los bebés empiezan a desarrollar confianza en sí mismos en la medida que los padres satisfacen sus necesidades primarias tales como cambiar pañales, alimentarlos cuando tienen hambre y sostenerlos en brazos cuando lloran.
  La relación con los padres marca a los hijos
     
Por ello, los progenitores deben mantener al niño tranquilo y satisfecho, en esta etapa de la vida, cuidando al niño, acariciándole, alimentándole mientras utilizan comunicaciones verbales con su hijo en forma de canciones y expresividad facial. La sonrisa de los bebés en respuesta a sonidos placenteros y a las expresiones emocionales de sus padres es clave en el buen desarrollo social posterior.

 

 
El aumento de interacciones de tipo social, tales como expresiones faciales, sonrisas, respuestas a las llamadas de atención de los padres, su búsqueda, el querer estar con ellos, el aumento de reacciones estímulo respuesta o el incremento del lenguaje son muestra del buen desarrollo social de los hijos.
   

 

   

Buen ambiente familiar, buen desarrollo social

 
El contexto familiar vital en el desarrollo social futuro del niño. En el ambiente familiar existe un constante cambio en el que todos los miembros de la familia participa, puesto que se dan relaciones, comunicaciones e interacciones entre los mismos constantemente y todos están inmersos en el mismo ambiente afectivo y emocional por lo que se crean muchos lazos entre los distintos miembros. Si el ambiente y la interacción con el hijo son los adecuados, entonces, estos lazos facilitarán el futuro equilibrio del niño en sus interacciones sociales fuera de la familia.

Por lo tanto, la familia es el primer ambiente en el que el niño empieza su proceso de interacción con los demás. Los padres son capaces de proporcionar tanto implícita como explícitamente las normas básicas de la futura socialización de sus hijos.
 
 
Tomas Ortiz Alonso. Catedrático-Director del Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica.
Facultad de Medicina. Universidad Complutense de Madrid