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Peligros de los videojuegos en la infancia y adolescencia

Hay que evitar que los menores generen adicción al ordenador o consola

Uno de los riesgos de los videojuegos es su capacidad adictiva, sobre todo en la etapa adolescente, puesto que éste puede llegar a desarrollar una exagerada afición al videojuego que puede tener consecuencias nefastas, con una gran dependencia psicológica: en casos extremos puede llegar a desarrollar ludopatía.

Si no se controla adecuadamente, el videojuego podría generar conductas muy dependientes y adictivas, sobre todo en niños muy impulsivos . De tal forma que estos niños aumentarían de forma progresiva sus conductas impulsivas en intensidad y urgencia, consumiendo cada vez más de su tiempo, energía y recursos emocionales y materiales.
 
  Videojuegos en la infancia y adolescencia
     
Es el resultado de un aprendizaje consolidado por refuerzos sucesivos aunque son intermitentes y diarios. También son importantes los factores ambientales como disponibilidad, familiaridad y aprobación social.
 
Desde un punto de vista social, la adicción al juego constituye una de las plagas más antiguas de la humanidad por su poder destructivo. A través de él la persona proyecta sus esperanzas de cambiar el futuro a su favor, o al menos experimentar el placer del triunfo contra el riesgo del fracaso a pesar del sufrimiento que conlleva la incertidumbre. Es una forma de conformarse con la realidad, un deseo de huida de la mediocridad  o monotonía cotidiana.
 
 
     
  Los videojuegos generan una dependencia que prospera y se perpetúa, constituyendo los denominados círculos viciosos de la dependencia, tanto psicológica como socialmente, ya que el adicto frecuenta cada vez más los círculos relacionados con el juego.  
     
 
 
Tomás Ortiz Alonso. Catedrático. Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica.
Facultad de Medicina. Universidad Complutense de Madrid
 
 
 

Sospechas de los padres ante los videojuegos

 
Los padres deben comprobar si sus hijos manifiestan un impulso irresistible a realizar actos motrices exagerados o notan una sensación creciente de tensión o de activación antes de llevar a cabo la actividad y experiencia de placer, gratificación o liberación en el momento exitoso del videojuego o una frustración acompañada de reacciones motoras o verbales exageradas en el caso de fracaso. Tienen que estar pendientes de su hijo: si está constantemente preocupado por el videojuego, si le ocasiona  grandes esfuerzos, inquietud o irritabilidad el interrumpir o detener el juego...

 

 
Especial atención deben prestar los padres en la adolescencia porque es una etapa en la que los chicos y chicas guíen sus acciones más por la actividad de la amígdala y menos por la corteza frontal lo que les lleva a:
 
•   Actuar impulsivamente, malinterpretar las señales sociales y emocionales.
•   Participar en comportamiento arriesgados.
•   Actuar antes de pensar: no considerando las consecuencias potenciales de sus acciones. Además, se han encontrado zonas del cerebro adolescente, tales como, la corteza órbito-frontal lateral, relacionada con los pensamientos obsesivos, o la amígdala y el hipocampo, relacionados con procesos de memoria y emoción.
 
En los últimos años decenas de investigadores han alertado sobre el aparente riesgo que suponen los videojuegos para la salud mental y física de los niños. Entre los menores que se exponen a los videojuegos durante muchas horas se han detectado crisis epilépticas, alteraciones del nervio óptico, migrañas, obesidad.
   

 

   
   

Zonas del cerebro que activan los videojuegos

 
La utilización de métodos de resonancia magnética durante el uso de videojuegos ha demostrado que  juegos violentos y no violentos activan diferentes regiones del cerebro.
 
•    Los títulos violentos mostraron un considerable incremento de actividad en la región del cerebro relacionada con las emociones y una reducción en las áreas que estimulan la concentración, la planificación y el autocontrol.
   
•    Por el contrario, aquellos que jugaron a juegos no violentos, entre los que se encuentran los juegos de conducción que sirvieron como para el experimento, mostraron una mayor actividad cerebral en esas zonas. Aunque no se puede todavía afirmar que existan investigaciones concluyentes para aseverar que los videojuegos violentos llevan a comportamientos violentos; es decir, no se ha encontrado una relación de causa-efecto, sí parece existir relación entre una mayor conducta agresiva y el uso o abuso de estos videojuegos.
   
Algunos autores defienden que la violencia en los videojuegos es más perjudicial que la de la TV o el cine, ya que en estos medios el espectador mantiene una actitud pasiva, mientras que en los videojuegos el sujeto asume una actitud protagonista en esas situaciones de agresividad extrema cada vez mayor y más realista, situaciones que pueden después verse expuestas a la imitación o emulación por parte de los jóvenes influenciables.