Consejos prácticos y posibles menús
 
 Nutrición infantil
 
Niño de 1 y 3 años

Niño de 3 y 6 años

 



 

Nutrición, hidratación y desarrollo cerebral infantil

Los padres deben cuidar al máximo la alimentación de sus hijos

Cada día se le está dando más importancia a los programas de nutrición en las etapas tempranas de la vida para mejorar el desarrollo corporal e intelectual. Por ello, los padres deben tener exquisito cuidado en vigilar tanto la nutrición como la hidratación de sus hijos desde el nacimiento.
 
 
     
  El motivo de esta vigilancia se debe a que gran cantidad de estudios científicos alertan de que los efectos de la desnutrición en la primera infancia (0 a 7 años) pueden ser duraderos e impedir un buen desarrollo conductual y cognitivo a lo largo de la vida escolar e incluso posteriormente.  
     
 
 
Si el niño está bien alimentado durante los primeros años de vida, puede tener un efecto profundo en su salud, así como en sus funciones cognitivas, emocionales y psicosociales, sobre todo en la atención, memoria, capacidad para aprender y en el rendimiento escolar. Existen evidencias científicas que sugieren que cuanto más temprano empiece el niño a beneficiarse de programas de nutrición, mejor será su desarrollo cognitivo y conductual, su desarrollo físico y motor e incluso, algunos investigadores justifican una mejora en las habilidades y relaciones sociales. Algunos expertos van mas allá y consideran que puede afectar directamente a la inteligencia.
 
Respecto a la desnutrición en la primera infancia los déficit de determinados nutrientes específicos podrían ser cruciales en el desarrollo futuro como por ejemplo la deficiencia de hierro estaría asociada con cambios en el comportamiento y retrasos en el desarrollo psicomotor, mientras que la insuficiencia de yodo estaría asociada con la reducción de la cognición y rendimiento escolar.
 
 
 

Cómo influye la alimentación en el rendimiento escolar

 
Nutrición, hidratación y desarrollo cerebral  

Los beneficios de una buena alimentación se traducen en un gran desarrollo y rendimiento del cerebro, el cual tendría muchas dificultades para realizar sus funciones si desde un principio no recibe los nutrientes necesarios que aporta una dieta equilibrada. No cabe la menor duda que los estudios recientes sobre nutrición y cognición, demuestran que la capacidad de aprendizaje, lenguaje, atención, memoria, funciones ejecutivas, rendimiento cognitivo y hasta los estados de ánimo están ligados al consumo de ciertas sustancias contenidas en alimentos específicos.

La nutrición en el período prenatal y en los primeros siete años de la vida de una persona es clave para el desarrollo de todo el organismo.

     
     
En la infancia la nutrición tiene una gran relevancia entre otras razones porque es una etapa de desarrollo de las membranas y de la mielina de nuestras neuronas por lo que alimentos ricos en proteínas (carnes magras, pescados, mariscos, legumbres, lácteos con poca grasa) serán de gran relevancia en esta etapa de la vida.
 
Un aspecto relevante en la nutrición de los niños es que tengan siempre un nivel de glucosa estable durante el día y sobre todo en las etapas escolares donde el esfuerzo del cerebro es más importante, dado que niveles de glucosa bajos afectan directamente al aprendizaje y al rendimiento cognitivo. La importancia de vigilar la glucosa viene determinada porque el cerebro no tiene capacidad de reserva de hidratos de carbono, de modo que dicha sustancia debe ser suministrada vía sanguínea constantemente si queremos un buen rendimiento cerebral. Existen muchos alimentos que pueden mantener la glucemia estable en nuestro cerebro y por lo tanto unas condiciones óptimas para el aprendizaje, tales como azúcares, miel, panes integrales, legumbres, cereales, frutas, verduras o leche mediante la lactosa.
 
 
 

Desayuno infantil, asignatura pendiente en España

 
Otro aspecto muy importante para niños con edades escolares es la importancia de un buen desayuno, rico en cereales, frutas y lácteos, para un buen rendimiento escolar. Diferentes estudios comprueban que los niños que desayunan cereales, frutas y productos lácteos mejoran enormemente en su rendimiento escolar y en la capacidad cognitiva.
     
Mañana   Desarrollo psicológico infantil: nutrición
A lo largo de la mañana escolar se debería tomar algún tipo de alimento, como por ejemplo fruta, yogur, queso, pan integral y, sobre todo, beber agua, con mayor motivo si se ha hecho deporte. El líquido elemento garantizaría unos niveles óptimos de glucemia y un riego sanguíneo adecuado al cerebro; no olvidemos que una falta de líquido genera un mayor cansancio y un pobre rendimiento escolar e incluso, en muchos casos, dolor de cabeza.
 
Comida
Para mantener una buena capacidad intelectual después de la comida, ésta no debe ser abundante pero sí rica en proteínas, vitaminas y minerales.
 
Merienda y Cena
La merienda y la cena también tienen que estar controladas por los padres, con aportes de hidratos de carbono y sobre todo la cena ha de ser muy frugal y sin alimentos o bebidas estimulantes.
 
 
Quizá el punto más importante que debamos destacar sea el relativo al desayuno de los niños. Si consiguiésemos que los padres creasen buenos hábitos de comida en el desayuno de sus hijos probablemente se lograría un hito importante en el desarrollo cerebral y cognitivo de los niños.
 
 
     
  Concienciar a los padres de la importancia de un buen desayuno va a ser básico para una mejora de la capacidad de aprendizaje y de la adaptabilidad escolar.  
     
 
 
 
 
Desarrollo psicológico infantil: alimentación   En materia de salud uno de los mejores consejos que podemos dar a los padres es que eduquen a sus hijos desde la primera infancia en mantener una dieta equilibrada, variada y moderada, con un aporte hídrico distribuido a lo largo del día así como llevar un estilo de vida saludable y plena de ejercicio físico.

Los padres no deben olvidar que la ingestión de agua debe ser siempre proporcional a la ingestión energética, al peso corporal y a la actividad física
   
 
 
 
Tomás Ortiz Alonso. Catedrático-Director del Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica.
Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid