Mi hijo está aprendiendo dos idiomas, ¿cómo le ayudo?

Impacto del bilingüismo en el proceso de aprendizaje del niño

 

     
  Especial atención reviste en la preocupación de los padres sobre el aprendizaje de varias lenguas en el mundo actual. El primer año de vida será clave en la estimulación y la definición de los períodos críticos.

Así, los bebés de dos meses giran la cabeza hacia sonidos consonantes o agradables, y se alejarán de los disonantes, sin embargo el crecimiento de conexiones nerviosas entre 2 y 6 años, es un período en el que prospera la representación mental y el lenguaje.
  Desarrollo psicológico infantiul: bilingüismo
     
 
 
En esta etapa de la vida la capacidad para aprender idiomas no tiene limites porque el cerebro es muy versátil y con una gran capacidad de neuroplasticidad que permite un aprendizaje simultáneo de lenguas. El multilingüismo es la capacidad que tenemos de poder entender y hablar varias lenguas a la vez sin dificultad de pasar de una lengua a otra. Los beneficios cognitivos de aprender varios idiomas en la infancia son muchos:
   
Mejora de los procesos atencionales, sobre todo de la atención sostenida y dividida
Mejora de procesos básicos como la memoria de trabajo, necesaria para el mantenimiento de cualquier conversación.
Mejora de la ejecución de cualquier plan de acción
 
Además, muchos investigadores opinan que el estudio de lenguas favorece tanto en edades tempranas como en adultas o tardías.
 

 

Sobre los falsos mitos del bilingüismo

   
A mediados del siglo XX, muchos estudios defendían que los niños que estudiaban varias lenguas tenían un vocabulario más pobre, aprendían más lentamente y cometían más errores. Sin embargo, estudios recientes demuestran que los niños que dominan varias lenguas no tienen mayores dificultades en el procesamiento del lenguaje y en procesos cognitivos similares. Es más, incluso son mejores en funciones básicas como los procesos de la atención. En dichos procesos, los niños multilingües son capaces de procesar varios estímulos sensoriales a la vez y al mismo tiempo procesar cognitivamente llamados estímulos en los que tienen focalizada la atención. Estos procesos de atención necesarios para llevar a cabo las funciones ejecutivas que se desarrollan principalmente en áreas prefrontales durante la primera infancia, hasta los cinco o seis años.
 
 

Niños bilingües, mejor desarrollo neuronal

   
Uno de los motivos por los que los niños multilingües mejoran mucho las funciones ejecutivas y los procesos de memoria es porque mientras los monolingües cuando hablan o escuchan cualquier lengua solamente tienen que acudir a un sistema de almacenamiento de la información, los multilingües necesitan varios almacenamientos de memoria, correspondientes a los diferentes idiomas aprendidos.
 
Esto les confiere una mayor capacidad de relación y diferenciación de la lengua, al mismo tiempo que necesitan utilizar más recursos cognitivos; el resultado es una mayor capacidad de atención, mayores recursos cognitivos y neurofuncionales.
 
 
     
  El cambio constante de una lengua a otra a la que están sometidos constantemente genera una mayor actividad cognitiva y mayores recursos neurofuncionales. Esto permite a los niños bilingües una mejora importante de las funciones cognitivas básicas, como la atención y la memoria de trabajo, al estar de forma automática ejerciendo constantemente funciones ejecutivas de gran complejidad  
     
 
 
Esta capacidad cognitiva les facilita unas respuestas más rápidas y con menos errores en diferentes situaciones complicadas de la vida diaria, en las que se necesita seleccionar una respuesta entre estímulos distractores.
 
El bilingüismo aporta una mejora de las funciones cerebrales en todas las edades. Tiene una enorme importancia en el aprendizaje en periodos infantiles y refuerza la importancia de conocer dichas lenguas en la primera infancia.
 
Los estudios sobre la influencia del aprendizaje de lenguas en el cerebro también dan la razón a los multilingües, ya que éstos utilizan y mejoran muchas mas áreas neurofuncionales a la hora de llevar a cabo cualquier función cognitiva. En este sentido diferentes estudios neurofisiológicos demuestran que el aprendizaje de otras lenguas favorece diferentes conexiones cerebrales y aumenta la conectividad de las mismas en áreas diferentes a las propiamente lingüísticas como puede ser la activación del hemisferio derecho y de áreas occipitales del mismo.
 
Parece que tanto el idioma materno como el segundo idioma comparten representaciones neutrales en las áreas clásicas del hemisferio izquierdo fronto-temporal. Sin embargo, el lenguaje con menos habilidad también involucra regiones bilaterales visuales posteriores durante el mismo tiempo. Otros autores encuentran una mayor rapidez en la percepción del lenguaje en niños bilingües o una mejora en la plasticidad cerebral.
     
La primera infancia es la edad ideal para el aprendizaje y la mejor forma de adquirirlas en de forma oral, puesto que la lengua adquirida únicamente de forma oral estaba representada en ambos hemisferios cerebrales. Por el contrario, la lengua aprendida de forma oral y escrita se lateraliza en el hemisferio izquierdo.

El impacto de aprender dos o más lenguas diferentes antes de los seis años permite por un lado tener dichas lenguas integradas en las misma áreas cerebrales, es como si estuviesen fusionadas y se disparasen de forma simultánea y con la misma velocidad. Podríamos decir que mantienen un sistema unitario de adquisición y ejecución de dichas lenguas.
  Niños bilingües
     
Sin embargo, el niño podría tener un mínimo retraso en el desarrollo lingüístico, al tener que acumular tanta información. Cuando los idiomas se aprenden a partir de los tres años, los niños serían capaces de distinguir claramente los fonemas de las diferentes lenguas. El resultado es una mayor y mejor conciencia de cada una de ellas y una mejor integración de las mismas en el mundo real, al tener conciencia de dicha diferenciación.
 
 
 
Tomás Ortiz Alonso. Catedrático-Director del Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica.
Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid