Habilidades motrices del niño de cuatro años

Es la edad de entretenerse sentado después de un gran ejercicio físico

 
Con cuatro años, los niños comienzan a controlar parte de sus movimientos corporales. Aunque les sigue fascinando todo lo físico, los pequeños avanzan en los ejercicios que precisan de motricidad fina manual. No es extraño ver a un niño de cuatro años corriendo, saltando a la pata coja o jugando a la pelota, para después sentarse a enhebrar un collar de cuentas finas. La horas de colegio le ayudan a trabajar las diversas formas de psicomotricidad, vitales para su futuro desarrollo.
       
      Habilidades motrices del niño de 4 años
•   Corre con facilidad y puede alternar ritmos regulares a su paso. Es capaz de realizar un salto a lo largo de la carrera o parado.  
   
•   También puede brincar y saltar con rebote sobre una sola pierna.
   
•   Puede mantener el equilibrio sobre una sola pierna durante varios segundos. Le gusta realizar pruebas motrices que no sean difíciles y salir airoso del aprieto.
   
•   Sus nuevas proezas atléticas se basan en la mayor independencia de su musculatura de las piernas. Hay menos totalidad en sus respuestas corporales, piernas, tronco, hombros y brazos no reaccionan tan en conjunto; por esto sus articulaciones parecen más móviles.
     
•   También le proporcionan placer las pruebas que exigen coordinación fina. Toma una aguja a manera de lanza y la introduce en un pequeño agujero, sonriendo ante el éxito. Se abotona la ropa y hace el lazo de las zapatillas con facilidad.  
   
•   Demuestra mayor refinamiento y precisión. Al dibujar puede centrarse en un solo detalle. Al copiar un círculo lo hace en sentido de las agujas del reloj.
   
•   Puede trazar sobre el papel entre líneas paralelas distantes un centímetro. Imitando una demostración previa, puede doblar tres veces una hoja de papel, haciendo un pliegue oblicuo la última vez.
   
   
   
 

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Con cuatro años, casi todos los pequeños controlan perfectamente sus esfínteres. No quiere decir esto que no puedan tener algún "escape" en clase o en casa, pero ya son capaces de ir al baño sin la ayuda de un adulto. Poco a poco van controlando sus necesidades durante la noche y muchos padres se atreven a quitarles el pañal nocturno.