El niño se socializa: la relación con los amigos

El juego y la televisión en el desarrollo social del niño

     
  El segundo proceso en el desarrollo de la socialización, una vez que los padres y en general la familia ha conseguido sentar las bases de los procesos socializadores, viene determinado por la interacción entre los iguales; los amigos serán básicos en el proceso de socialización de los niños. Los niños adquirirán, entre los iguales y amigos, conocimientos específicos, desarrollarán sus potencialidades y las habilidades adquiridas en la familia para la interacción en la vida social y su adaptación a las normas y conductas propias de su sociedad.   El niño se socializa: la relación con los amigos
     
 
 
Por ello, las relaciones sociales del niño constituyen una de las dimensiones más importantes del desarrollo infantil. Entre los tres y los seis años los niños consiguen desarrollar todo un sistema de relaciones con sus iguales. En esta etapa el niño comienza a desarrollar una serie de estrategias, como la negociación, la cooperación o la participación en grupo, que le permiten mayores y mejores interacciones con los demás niños.
 
 

El juego infantil crea vínculos con el entorno

 
El tercer gran proceso de socialización de los niños viene determinado por el juego. El juego ocupa gran parte de la vida de los niños; durante éste, el niño va  a crear muchos vínculos con los sus compañeros, va a tener que admitir a otros pequeños en su entorno, compartir con los demás iguales... Y mediante el juego de ficción el niño entra en un mundo creativo, emocional y personal que va a enriquecer su propia personalidad.
 
El juego infantil crea vínculos con el entorno   En esta etapa el niño adquiere un gran nivel de socialización; el niño es capaz de asumir y aceptar todas las normas sociales imperantes. En este proceso intervienen no sólo personas significativas para el niño, como por ejemplo los padres, los hermanos, los familiares más cercanos, sino también instituciones como la escuela, donde el niño adquiere una gran parte de las normas de complejidad de nuestra sociedad.

En la medida en que la sociedad se va haciendo más compleja y diferenciada, el proceso de socialización también se hace más complejo y en la escuela el niño va a poder adquirir mecanismos de adaptación a los diferentes grupos y contextos socioculturales en que tienen que desenvolverse.
     
El niño asumirá diferentes papeles o roles en función del entorno y del proceso de aprendizaje que haya adquirido para conocer cuándo un comportamiento es o no correcto. De la misma forma, los sentimientos se llegan a desarrollar de manera natural. La estructura social se encarga de reforzar el aprendizaje de los roles, mediante el sistema de premios y castigos. En esta etapa, el niño será capaz de interiorizar normas y valores, que van a ir estructurando su personalidad, su manera de pensar, sus conductas, su identidad, en resumen, su desarrollo mental y social.
 
 

La televisión en exceso rompe la socialización del niño

   
No podemos olvidar la importancia que en la sociedad actual tiene la televisión como medio de socialización de los niños. Los medios de comunicación han alcanzado una difusión sin precedentes: algunas estadísticas refieren que los niños están más tiempo frente al televisor que con el profesor, los amigos o los padres.
 
Tal situación tiene evidentemente un claro efecto socializador, haciéndonos pensar que una buena parte de su construcción social de la realidad, está determinada por los medios de comunicación masiva. Éstos ofrecen al niño una imagen del mundo, que resultará básica para su posterior conducta social.

Los padres han de ser conscientes de la importancia que tiene la televisión en la vida de sus hijos, no solamente en el proceso de socialización sino también en la adquisición de modelos de conducta y comportamiento  así como en el propio desarrollo de la esfera afectiva, emocional de sus hijos.

 

 
Diferentes estudios demuestran la importancia de la televisión en la vida personal, cognitiva, emocional y social de los niños. Las conclusiones de dichos estudios son:
   
La televisión en exceso rompe la socialización del niño
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Los contenidos de televisión tienen que estar controlados por los padres.
•     El niño no debiera ver nunca la televisión solo.

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Los padres deben ser elementos correctores, impulsores y modificadores de determinados modelos sociales que la televisión genera.
•     No es bueno que los niños vean mucho la televisión.
   
   

 

Conviene dejar constancia a los padres en este apartado que si no controlan el tiempo y contenidos de la televisión de sus hijos, los resultados en el desarrollo de la personalidad de los niños pueden ser desastrosos. Se sabe que el tiempo que un niño pasa frente al televisor es tiempo que le resta a otras actividades importantes como la lectura, el trabajo escolar, el juego, la interacción con la familia y el desarrollo social.

 

     
  También se ha comprobado que los niños también pueden aprender cosas en la televisión: unas pueden ser educativas y otras inapropiadas o incorrectas. En la mayoría de las ocasiones, los niños no saben diferenciar entre los contenidos que les vienen bien y los que no, del mismo modo que si son muy pequeños no sabe bien distinguir entre la ficción presentada en la televisión y la realidad.  
     
 
 
Tomas Ortiz Alonso. Catedrático-Director del Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica.
Facultad de Medicina. Universidad Complutense de Madrid