El juego en el desarrollo cerebral del niño

Jugar fomenta la sociabilidad y mejora los resultados académicos

El juego durante la infancia y porque no, a lo largo de toda nuestra vida, es una forma de desarrollar nuestro pensamiento y razonamiento, al mismo tiempo que nos posibilita una mejor y mayor integración social y adaptación emocional. El juego es una proyección de la vida interior hacia el mundo, en contraste con el aprendizaje, mediante el cual interiorizamos el mundo externo y lo hacemos parte de nosotros mismos. En el juego, nosotros transformamos el mundo de acuerdo con nuestros deseos. Se trata de una actividad sumamente importante para el crecimiento neurobiológico, social, emocional y cognitivo.
 
 
     
  En un estudio llevado a cabo con monos se comprobó que los monos que jugaban veinte minutos diarios con otros monos, no perdían su capacidad intelectual y su sociabilidad, aun cuando se comparaban con los que estaban completamente aislados.  
     
   
   
   

Jugar antes de estudiar, rendir más

     
En este mismo sentido, en otro estudio llevado a cabo con niños se comprobó que aquellos niños que jugaban un rato antes de hacer una actividad cognitiva determinada realizaban mejor dicha tarea y resolvían el problema mejor que los niños que no habían jugado antes y que se les había explicado mediante una demostración pedagógica dicha tarea.

Los niños que jugaron antes de la tarea además consiguieron un mayor índice de aciertos, utilizaron mejor las sugerencias y las insinuaciones que les hicieron, tuvieron mucha menos tendencia a abandonar el ejercicio comenzado cuando tropezaban con algún obstáculo, iban directamente a lo más simple y fueron los que menos imaginaban hipótesis complicadas1
   
 

El juego en el desarrollo cerebral del niño

 
 
 
También se comprobó que la presencia de un adulto era un elemento que favorecía una concentración prolongada y una elaboración compleja. En este sentido, la presencia de los padres en los juegos de los niños es básica para cualquier proceso de aprendizaje eficiente, para la mejora de los procesos de pensamiento y razonamiento complejos, para la adquisición del lenguaje. De hecho, el lenguaje materno se aprende de forma lúdica para la socialización y adaptación emocional del niño.
 
 
 
Tomás Ortiz Alonso. Catedrático-Director del Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica.
Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid