El contacto físico con los padres alivia mejor el dolor del bebé

El cuidado canguro, piel con piel, es muy eficaz en prematuros

 
El contacto físico con los padres alivia el dolor del bebé   El contacto piel con piel del bebé y sus progenitores tiene más beneficios.

Por ejemplo, está demostrado que los brazos del padre o la madre ayudan a niño a tolerar mejor el dolor provocado por los pinchazos. Los bebés sufren menos cuando están en contacto con sus madres, especialmente durante el primer minuto de dolor.

El contacto con el cuerpo del padre o la madre da seguridad, cariño y protección al bebé, por eso en algunos casos se pide a los progenitores que tengan a su hijo en brazos durante las pruebas médicas, para fomentar el llamado "efecto canguro". En ese tipo de cuidado, un adulto sostiene al bebé en pañales sobre su pecho con una manta o una sábana que los envuelve a los dos.
     
Investigadores de la Escuela de Enfermería de la McGill University, en Montreal analizaron el efecto del llamado cuidado canguro en las expresiones de dolor del bebé. "Existe una gran diferencia entre la extracción de sangre a un bebé solo, dentro de la incubadora, y cuando la madre o el padre lo sostiene durante el procedimiento: realmente funciona", ha explicado el doctor Larry Gray, pediatra del Hospital de Niños Comer y ajena a la investigación..
 
Analizaron las reacciones de un grupo de prematuros de la unidad de terapia intensiva neonatal a los que había que hacerles varias extracciones de sangre. En cada extracción, los autores les indicaron a los padres y las madres que, de manera alternada, sostuvieran al bebé con la técnica canguro. El equipo filmó la cara de cada bebé durante y después de la extracción para analizar las expresiones de dolor, como cerrar los ojos o fruncir la nariz y los labios.
 
 
 

Las mamás, los mejores brazos para el prematuro

 
Concluyeron que los bebés prematuros sienten menos dolor cuando están en los brazos maternos que en los paternos. Cuando el cuidado canguro lo hacía la madre el nivel era entre 1,4 y 1,5 puntos más bajo que cuando era el padre el que sostenía al niño, pero no hubo diferencia a partir de un minuto.
 
Es cierto que las madres solían tener más experiencia que los padres en el cuidado canguro, aunque el equipo dijo que eso no explicaría necesariamente la diferencia en el dolor que siente el bebé y plantean la posibilidad de que el bebé distinga a su madre entre cualquier otro cuidador. "Esto respalda la hipótesis de que hay algo único en el confort que brinda el contacto materno que supera el de cualquier otro cuidador adulto", escribe el equipo en "Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine". "El bebé percibiría la diferencia con el físico masculino, en especial el pecho, como algo que no es del cuidador natural", añadieron los autores.

Lo más importante es que estar en brazos del padre o la madre ayuda a los bebés a tolerar mejor los pinchazos en el talón y por extensión cualquier otro tipo de dolor o sufrimiento. El contacto físico entre padres e hijos es muy importante y debe ser potenciado al máximo.
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La estabilidad emocional de la embarazada mejora el desarrollo fetal

   
Por otro lado, se ha comprobado que los bebés que mejor se desarrollan son los de madres sin depresión, o que la han sufrido antes y después de dar luz, pero no durante el embarazo. Los hijos de mujeres que pasaron estaban deprimidas antes de su nacimiento a no estarlo tras el parto, tuvieron una evolución más lenta, al igual que los bebés de gestantes que pasaron de no estar deprimidas antes de dar a luz a estarlo tras la llegada del recién nacido.
 
Se estima que entre un diez y un veinte por ciento de las mujeres embarazadas sufren depresión y hay disparidad de criterios a la hora de afrontar la enfermedad durante la gestación. La estabilidad emocional de una embarazada repercute en el desarrollo del futuro bebé, según un estudio que señala que el feto es sensible al estado mental de la madre y puede influirle.
 
Para llegar a esta conclusión se ha estudiado a mujeres gestantes, evaluándolas por depresión antes y después de dar a luz, en un trabajo llevado a cabo por investigadores de la Universidad de California, que también investigó a los bebés después de nacer para valorar su evolución.