El contacto con el recién nacido, clave para su salud mental

Las muestras de cariño al bebe en su primera hora son vitales

 

     
  En  la primera hora de vida del bebé se observan las primeras muestras de interacción afectiva entra los padres y el recién nacido. Durante el proceso de apego y vinculación se activan las neuronas implicadas en la imitación gestual, copiando el modelo afectivo de los padres.

Entre los padres y sus hijos se crea un fuerte vínculo, algo fundamental para la estabilidad del niño que acaba de llegar al mundo.
  Contacto afectivo con el recién nacido
     

 

     
  Estudios sobre monos recién nacidos con maniquís que hacían las veces de madres han demostrado que la ausencia de atención provocó problemas de desarrollo, tristeza y retraso del crecimiento en las crías. Los científicos sospechan que los problemas para establecer un vínculo de apego en bebés humanos provocan problemas similares.  
     
 
Por ello, los primeros sesenta minutos de vida del recién nacido son muy importantes para prevenir trastornos mentales, según señala el doctor Gabriel Saitua Iturriaga , médico del servicio de Pediatría del Hospital de Basurto, en Vizcaya. De ahí que una correcta Atención Primaria en materia de salud mental durante el período neonatal sea básica, al igual que el contacto y los gestos de cariño de los progenitores hacia el bebé, lo que refuerza la salud mental del neonato.
 
 
 

Recién nacido: medicamentos, los mínimos

 
El doctor Saitua aconseja evitar, en la medida de lo posible, la administración de medicamentos que puedan suponer un obstáculo en las primeras relaciones afectivas entre el bebé y sus progenitores. "Durante la primera hora de vida del recién nacido se evita la administración de medicamentos que interfieran las primeras relaciones afectivas, dando además un período de tiempo de al menos una hora para el descanso y la comunicación afectiva con los padres en el posparto inmediato", explicó en una jornada celebrada en el Palacio Euskalduna de Bilbao para conmemorar el 40 aniversario del Servicio de Ginecología del centro sanitario.
 
El experto explicó que durante el proceso de vinculación y apego afectivo, "se activan las neuronas en espejo implicadas en la imitación gestual "copiando e interiorizando el modelo afectivo del cuidador que habitualmente corresponde al materno". Y señaló que hay que tener en cuenta algunos factores de riesgo tanto en padres como en el niño. "En el caso de los progenitores, los factores que solemos tener en cuenta son desánimo y depresión, escaso apoyo emocional en la pareja, consumo de drogas, patologías psiquiátricas, pobreza, desarraigo y marginalidad".
 
Además, otro estudio realizado en Rusia y publicado en MedLine refuerza la importancia del contacto precoz entre la madre y el recién nacido. Los resultados demostraron que el contacto piel con piel, la lactancia precoz o durante las primeras dos horas después del parto afectaron positivamente a las variables de sensibilidad materna, la autorregulación de los bebés, y la reciprocidad de las respuestas hasta un año después de su nacimiento. Por ello, debe fomentarse la cercanía y los mimos de los padres hacia su hijo recién nacido.
 
 
 

Objetivo: embarazadas sin depresión ni ansiedad

 
Los bebés que mejor se desarrollan, según un reciente estudio realizado en la Universidad de California, son los hijos de madres sin depresión, o que la han sufrido antes y después de dar luz pero no durante el embarazo. Los hijos de mujeres que pasaron estaban deprimidas antes de su nacimiento a no estarlo tras el parto, tuvieron una evolución más lenta, al igual que los bebés de gestantes que pasaron de no estar deprimidas antes de dar a luz a estarlo tras la llegada del recién nacido.

Los autores del estudio han hecho especial hincapié en que no se interpreten mal los resultados y se piense que una madre deprimida antes de dar a luz no debe recibir tratamiento tras el parto por el bienestar de su bebé. "Un abordaje más razonable sería tratar a las mujeres que presentan depresión prenatal", asegura el investigador Curt A. Sandman porque, según explica, "sabemos cómo afrontar la depresión".
 
Embarazadas sin depresión ni ansiedad   En otro estudio, los mismos investigadores encontraron diferencias en las estructuras cerebrales de los niños mayores cuyas madres sufrían ansiedad en el embarazo. Con frecuencia, la ansiedad se manifiesta junto a la depresión. "Creemos que el feto humano es un participante activo en su propio desarrollo y recolecta información para la vida tras el nacimiento -asevera Sandman- y se prepara para la vida según los mensajes que le envía mamá".

Actualmente la depresión en el embarazo se relaciona con factores psicosociales, cambios hormonales, y antecedentes personales, pero la cuestión que se plantea es si se debe tratar con medicación a las mujeres que sufren esta enfermedad durante la gestación y si  las que ya lo estaban antes del embarazo deben dejar de tomar los fármacos que se les hubiese prescrito.
     
     
Marta Conde