Catarros y enfriamientos del niño en verano

Precauciones con el uso del aire acondicionado

 

       
  Durante el verano, los cambios bruscos de temperatura y factores como el estrés, el cansancio, las enfermedades crónicas o los déficits  nutricionales son los causantes del catarro común.

El origen más frecuente de esos cambios en los mercurios es el mal uso del aire acondicionado, aunque también puede haber repentinas variaciones climatológicas en los días de calor.



Dr. Santiago Rueda Esteban
Servicio de Pediatría. Unidad de Neumología infantil
Hospital Clínico San Carlos (Madrid)
  Catarros y enfriamientos del niño en verano
 
 
       
 
 
En esta época del año se empieza a elevar la temperatura ambiental y surge el conflicto en el uso del aire acondicionado y los efectos de su abuso. Durante el verano es muy habitual que en muchos sitios que visitamos o en los que estamos haya un aparato de aire funcionando (viviendas, centros comerciales, el vehículo, los medios de transporte…) y esto tiene un riesgo para todos, incluidos los niños y los bebés.
 
Los adultos, sobre todo las mujeres que conviven con niños, presentan mayor número de episodios respiratorios infecciosos, lo que se achaca a la exposición mantenida con los pequeños, que por otra parte constituyen el reservorio principal de los virus respiratorios. Por tanto, los niños con catarro o griposos son habitualmente fuente de diseminación de la enfermedad entre sus familiares. Su transmisión se ve facilitada por:
 
⇒    El contacto directo con secreciones infectadas a través de las manos, piel y otras regiones del cuerpo cercanas a las vías respiratorias altas.
⇒    Partículas transportadas por el aire  o en suspensión aérea por la tos y estornudos.
⇒    Intercambio de objetos (juguetes, toallas, pañuelos...) que llevan en su superficie restos de secreciones nasales de personas enfermas.
 
 
 

Síntomas y signos del catarro en verano

 
Al tratarse de una infección vírica, el período de incubación de las infecciones respiratorias de vías altas oscila entre las 24-72 horas, como en los catarros de cualquier otra época del año. Los signos y síntomas son múltiples y pueden variar de unos pacientes a otros.
 
     
  Los síntomas suelen incluir: febrícula o fiebre de hasta 38ºC, congestión nasal (con frecuencia con de color verdoso o amarillentas), estornudos y lagrimeo en los ojos, dolor de garganta, dolor de cabeza, tos, dolores musculares y fatiga.  
     
 
En el momento agudo de la enfermedad es aparecen tos y febrícula, aunque en niños muy pequeños la temperatura  puede ser mayor. Son frecuentes la obstrucción nasal, la salida de líquido a través de la nariz (la llamada rinorrea acuosa), la voz nasal, el dolor de garganta y la sensación de debilidad y el cansancio. Las fosas nasales muestran lesiones o heridas a su alrededor, tanto más cuanto más importante y persistente es la rinorrea. Generalmente los síntomas duran alrededor de siete días aunque, en ocasiones, alguno de los síntomas podría prolongarse de cinco a siete días más.
 
En algunos pacientes que son infectados por determinados virus, los síntomas mencionados pueden acompañarse de laringitis o bronquiolitis.
 
 
 

Cuándo consultar a su pediatra por catarro: signos de alarma

 
Cuándo consultar a su pediatra por catarro: signos de alarma   En la mayoría de los casos, los padres no necesitan consultar a su pediatra cuando su hijo tiene un catarro. En ocasiones, una infección que es al principio vírica se puede complicar  con una sobreinfección bacteriana. Por este motivo, cuando se presenten ciertos síntomas es recomendable consultar con su pediatra.

Debe alarmarse si detecta fiebre más de tres o cuatro días, si al niño le cuesta estar consciente, sufre convulsiones o tiene gran irritabilidad; también, si los síntomas duran más de diez días. Además debe ser motivo de consulta que el pequeño tenga pitos respiratorios, le cueste respirar, padezca vómitos, dolor de tripa, o bien porque los síntomas remitan y vuelvan a los pocos días con más virulencia.
     
     

 

 

El uso del aire acondicionado para evitar catarros

 
Tanto los niños como los adultos, sufren los efectos del calor durante el verano. Las altas temperaturas de hasta 35 y 40ºC tienen sus efectos en el organismo (deshidratación, golpes de calor…). Por tanto, debemos procurar que los bebés y los niños en general estén en un ambiente con una temperatura moderada, aproximadamente entre 22 y 24ºC. El aire acondicionado será una buena opción si mantenemos el termostato en una buena temperatura y tomamos algunas precauciones:
   
Hay que evitar los cambios bruscos de temperatura, sobre todo al entrar y salir de la calle desde lugares donde hay aparato de aire acondicionado (coche, centros comerciales, cines, restaurantes y cafeterías, tiendas…).
   
Limita la exposición excesiva al sol. Si caminamos con nuestro bebé por avenidas o calles, no debemos hacerlo en horas punta de calor -de 13.00 a 18.00- y buscar zonas con sombras en las aceras, por ejemplo, en avenidas con árboles frondosos.
   
No coloques al niño en un lugar expuesto directamente al flujo de aire del aparato.
   
Es preferible vestirlo con ropa algo más abrigada pero mantener en casa o en el coche una temperatura agradable sin pasar frío.
   
Cuando salgas de paseo con el bebé, lleva siempre alguna prenda de ropa de abrigo. Puede ocurrir que al entrar en un centro comercial, en una cafetería o en una tienda, el aire acondicionado esté a una temperatura baja inadecuada.
   
Si hay aire acondicionado instalado en la habitación del niño, se puede encender un rato antes de acostarlo, pero se debe apagar durante la noche mientras el niño duerme en esa habitación. No es aconsejable dormir con el aire acondicionado funcionando.
   
El abuso del aire acondicionado elimina la humedad ambiental por lo que se recomienda ventilar bien la casa diariamente o utilizar un humidificador.   El uso del aire acondicionado para evitar catarros
   
Es importante que los aparatos funcionen adecuadamente. Para ello deben estar bien mantenidos, con sus filtros limpios, pues se acumulan todo tipo de residuos que puede resultar irritantes para las vías respiratorias y favorecer la aparición de enfermedades respiratorias. Ten en cuenta que en los aparatos de aire acondicionado se pueden acumular hongos y otro irritantes ambientales
   
En aquéllos que son alérgicos a los hongos, se deben poner en marcha en la vivienda las medidas más apropiadas para evitar la alergia.