Qué es la laringitis y cuáles son sus signos de alarma

La afonía es uno de los primeros síntomas de la inflamación

 

     
  Las vías respiratorias altas de los niños, comparadas con las de los adultos, son más susceptibles a la obstrucción del paso del aire. El calibre de sus vías es más pequeño y la elasticidad es mayor, por lo que es fácil que ante infecciones se colapsen y produzcan diferentes grados de obstrucción.

Aunque existen muchas enfermedades que pueden causar una obstrucción aguda de las vías respiratorias altas, nos centraremos en la más frecuente: la laringitis infantil o crup (que significa "llanto fuerte").
 
 

Aparato respiratorio: laringitis

     

 

La laringitis aguda en niños (o crup) es una enfermedad respiratoria caracterizada por la existencia de estridor inspiratorio ("ruido ronco al inspirar"), tos ronca perruna o metálica, afonía y dificultad para respirar, secundarios a la inflamación  de laringe y zona subglótica. Aunque en la mayoría de las ocasiones es un cuadro leve y autolimitado, puede ocasionar un cuadro obstructivo grave de las vías respiratorias. Existen diferentes formas de presentación. Las más frecuentes son:
 
•    Laringotraqueitis aguda. De origen vírico, se inicia con síntomas catarrales, y se desarrolla posteriormente.
   
•    Crup espasmódico. Suele presentarse súbitamente, sin síntomas previos; en general se produce de noche y los episodios suelen repetirse.
   
•    Laringotraqueitis aguda o crup viral. Es una infección vírica de la región inferior de la laringe, que ocasiona una obstrucción de la vía aérea superior de intensidad variable.
   
La mayoría de estas laringitis infantiles están causadas por los virus parainfluenza (tipo 1, 2 y 3), y con menos frecuencia otros como el respiratorio sincitial (VRS), de la gripe (A y B), adenovirus, rinovirus o enterovirus y metapneumovirus.
 
 

Signos y síntomas de la laringitis en niños

 
El estrechamiento de la laringe, además de causar dificultad para respirar, produce un ruido ronco inspiratorio, también conocido como estridor. La inflamación y la disminución de la función de las cuerdas vocales origina otro de los síntomas característicos de esta enfermedad: la afonía. La inflamación puede extenderse hasta los bronquios (laringotraqueobronquitis aguda).

 

     
  La laringitis es la enfermedad más frecuente en los niños entre los seis meses y tres años, durante los meses fríos del año. Suele comenzar como una infección de las vías respiratorias altas con tos y mucosidad que en uno o dos días se transforma en el cuadro típico con tos ronca, estridor inspiratorio, afonía y dificultad para respirar de intensidad variable; es frecuente un empeoramiento nocturno de la dolencia. La fiebre es un signo común, que generalmente no suele pasar de 39,5ºC.  
     

 

Es posible observar a menudo una actitud del niño adaptada a una mayor entrada de aire, y puede escucharse estridor -generalmente inspiratorio- y la tos metálica. Al aumentar la gravedad de la obstrucción, se observa taquipnea (aceleración del ritmo respiratorio), acompañada del uso de musculatura accesoria y retracciones torácicas. La duración de los síntomas oscila entre los tres y cinco días, aunque puede prolongarse hasta diez días.

 

 
Hay una serie de signos que nos deben hacer pensar en la posibilidad de empeoramiento de laringitis en niños y, por tanto, la necesidad de consultar en un centro sanitario:
 
•   Ruido ronco al inspirar o estridor en reposo: su existencia en reposo indica una obstrucción significativa de la vía aérea superior.
   
•   Dificultad respiratoria con tiraje (movimiento muscular cuando la respiración es costosa) subcostal, intercostal y supraesternal.
   
•   Agotamiento, niño exhausto; mal estado general.
   
•   Alteración del nivel de conciencia: somnolencia o gran agitación, cianosis, palidez y sudoración, ruido ronco al inspirar o estridor en reposo: su existencia en reposo indica una obstrucción significativa de la vía aérea superior.
   
El diagnóstico se  basa en los signos y síntomas clínicos comentados anteriormente. Las exploraciones complementarias no son necesarias habitualmente para confirmar el diagnóstico. Cualquier prueba es un estrés que debe ser evitado cuando sea posible.
   

 

Santiago Rueda Esteban
Servicio de Pediatría. Unidad de Neumología Infantil. Hospital Clínico San Carlos. Madrid