Tratamientos para curar la laringitis

Los corticoides son los medicamentos más utilizados

 

La laringitis en niños suele ser un proceso benigno que en muchas ocasiones no precisa medidas adicionales. Para su tratamiento, debe estimularse la ingesta de líquidos y dar antitérmicos en caso de presentar fiebre. Se pueden administrar antiinflamatorios (ibuprofeno) que ayudan a disminuir la inflamación de la zona laríngea a afecta. Los padres deben asegurarse de que le están dando la dosis correcta, de acuerdo con su edad y su peso.
 
•   Es fundamental no excitar al niño. El llanto y la irritabilidad empeoran llamativamente la obstrucción respiratoria; también debe evitarse la  posición horizontal por lo que la cabeza debe mantenerse ligeramente elevada.   Aparato respitarorio: tratamientos laringitis
   
•    Controlar la humedad de la habitación.  Es un tipo de medida utilizada con mucha frecuencia a pesar de que su eficacia no ha sido demostrada. Si se emplea, la humedad fría es al menos tan eficaz como la caliente y el riesgo de quemaduras se evita. Los padres deben asegurarse de que le están dando la dosis correcta, de acuerdo con su edad y su peso.
 
 

Medicamentos contra la laringitis

 
Si existe sospecha de laringitis, los padres deberán acudir a su pediatra para la valoración de su hijo ya que pueden presentar alguno de los síntomas de alarma. El pediatra realizará la elección del tratamiento dependiendo de la gravedad del cuadro clínico y/o la existencia de factores de riesgo de rápida progresión de la obstrucción.
 
Actualmente sólo existen dos tipos de tratamiento que han demostrado ser eficaces y que pueden ser administrados en el domicilio siempre bajo la prescripción del pediatra: los corticoides sistémicos (administrados por vía oral o intramuscular) y los corticoides inhalados. No se conoce con exactitud su mecanismo de acción,  pero se presume que sus propiedades antiinflamatorias en la vía aérea superior contribuyen a su eficacia.
 
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Corticoides sistémicos

   
  La dexametasona es el más utilizado en el tratamiento de la laringitis en niños. Se puede administrar por vía oral, intramuscular o intravenosa. El efecto máximo se consigue a las seis horas de su administración siendo su vida media de 36-54 horas. Si la mejoría natural de la laringitis normalmente aparece entre las 24-48 horas, parece lógico pensar que con administrar una sola dosis es suficiente. La dosis y la indicación de administrarla debe ser responsabilidad del pediatra.
   
  Está indicado en casos de crup moderado-grave. En los casos leves parece que la budesonida inhalada y la dexametasona oral son igual de eficaces, dado el menor coste de la dexametasona y su facilidad de administración estaría también indicada en estos casos. No obstante, el llanto con la nebulización puede empeorar un cuadro leve.
   
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Corticoides inhalados

   
  Aparato respitarorio: corticoides inhalados   En las laringitis infantiles leves se puede administrar budesonida nebulizada, que es igual de eficaz que la dexametasona oral. Cuando se administra la budesonida por vía nebulizada (budesonida 2 mg en flujo aire/oxígeno a 5 l/min; Budesonida 0,5  mg/ml: 1 ampolla= 2 ml = 1 mg) se ha podido observar una mejoría clínica a los 30 minutos, más rápida que cuando se administran corticoides por  vía oral.

Para la administración en el domicilio de la budesonida nebulizada se puede adquirir un nebulizador a chorro o tipo jet (nebulizador mecánico). Es un aparato que emplea aire comprimido a chorro para convertir la medicina líquida en una nube que puede inhalarse fácilmente hacia los pulmones.
 
   
  Consta de un recipiente en donde se coloca la medicina, una boquilla o mascarilla que se usa para inhalar el aerosol y un tubo delgado  conectado a un motor o compresor de aire comprimido. El compresor produce una fuente de gas que penetra a presión en el nebulizador  produciendo una aspiración del líquido introducido en dicha cámara hacia el chorro de gas a presión realizando una fragmentación del líquido en pequeñas gotas que, si tienen un tamaño determinado, son expulsadas al exterior donde, a través de una mascarilla o boquilla, van a ser inhaladas por el paciente.
  Existen diferentes problemas con estos aparatos, como es la pérdida de medicamento durante la espiración. Existen en el mercado otros nebulizadores ultrasónicos más sofisticados pero no sirven para nebulizar budesonida.

En los casos más graves, aquellos que precisen atención en un servicio de urgencias o ingreso hospitalario, se pueden administrar otros tratamientos sólo en medio hospitalario (corticoides intravenosos, adrenalina nebulizada) y sólo bajo observación médica.
   
   

Crup espasmótico

   
  Es una inflamación de la región inferior de la laringe, de probable causa alérgica, que comienza bruscamente durante la noche y que ocasiona una obstrucción aguda de la vía respiratoria superior del niño. No se conoce exactamente su origen, pero parece una reacción alérgica desencadenada por infecciones víricas poco importantes. Existe predisposición familiar y son frecuentes las recurrencias en el mismo niño.
   
 
     
  Afecta a niños entre los seis meses y los seis años de edad durante los meses de invierno, con picos de frecuencia al principio y final de las estaciones frías. Se trata de un cuadro de comienzo brusco, característicamente durante la noche, en un niño previamente sano que a media noche se despierta  de forma súbita con tos ronca, estridor y dificultad respiratoria de intensidad variable. Estos episodios ceden espontáneamente en horas y es característico que mejoren durante el trayecto hacia el hospital, sobre todo si el aire ambiental es frío. Es frecuente que este proceso se repita en las siguientes tres o cuatro noches y que se reproduzca en otras ocasiones.  
     
   
  Este cuadro clínico en general mejora con la exposición del niño a la humedad ambiental fría de la calle. Si esto no ocurre, pueden aplicarse los mismos tratamientos que en la laringotraqueítis aguda.
   

 

Santiago Rueda Esteban
Servicio de Pediatría. Unidad de Neumología Infantil. Hospital Clínico San Carlos. Madrid