Tratamiento de la tos húmeda, seca y con pitos en el niño

La fiebre suele ser síntoma de que la dolencia empeora

Los diferentes tipos de tos requieren tratamientos ajustados a cada dolencia. Para el pediatra o el especialista es muy importante la descripción que hacen los padres en consulta sobre el tipo de tos que padece su hijo. La tos suele empeorar por la noche, cuando el niño está durmiendo o el ambiente tiene poca humedad.
 

Cómo tratar la tos húmeda

 
 
Se trata de una tos densa, lenta y que empeora considerablemente por la noche. Aunque las fosas nasales estén secas, cuando el niño tiene golpes de tos húmeda, las secreciones se movilizan y se escuchan en su pecho.
 
Esta tos indica la presencia de secreciones en los bronquios y alvéolos (pequeños sacos de aire de los pulmones) y, en general, se relaciona con procesos infecciosos. Hay que mantener la atención ante la presencia de otros síntomas -como dificultad para respirar, fiebre persistente, pérdida de apetito- que nos avisan de un problema más serio (gripe, bronquiolitis o neumonía).

En ocasiones, la tos nocturna es sugestiva de un goteo postnasal relacionado con una infección de los senos paranasales (sinusitis aguda) o un proceso alérgico (rinitis alérgica).
  Cómo tratar la tos húmeda en el niño
 
Dr. Santiago Rueda Esteban. Servicio de Pediatría. Unidad de Neumología infantil
Hospital Clínico San Carlos (Madrid)
 
 
 
 
     
  En el caso de la rinitis alérgica, la tos se acompaña de congestión nasal, rinorrea, estornudos en salvas y picor nasal. Estos niños suelen presentar una respiración ruidosa, carraspeo repetido, ronquidos nocturnos y pérdida del gusto y del olfato.  
     
 
 
 

¿Qué pueden hacer los padres para aliviar la tos húmeda?

   
⇒    Es aconsejable enseñar a los niños a expectorar (expulsar las secreciones y moco con los accesos de tos).
   
⇒    Debe beber muchos líquidos: zumos, agua, leche...
   
⇒    Los mucolíticos (por ejemplo, la acetilcisteína) son fármacos que licuan las secreciones espesas. Se pueden dar por vía oral aunque en determinadas patologías crónicas (por ejemplo la fibrosis quística) pueden ser administrado por inhalación.
   
⇒    Al ser una tos con secreciones y mucosidad, no deben administrarse antitusígenos en estos casos.
   
⇒    En aquellos casos en los que la tos con secreción se acompañe de otros síntomas -dificultad para respirar, fiebre persistente, pérdida de apetito- que nos avisan de un problema más serio (gripe, bronquiolitis, neumonía) debemos consultar a nuestro pediatra ya que es posible que sea necesario estudiar con detenimiento a nuestro hijo y se tenga que iniciar un tratamiento antibiótico. Nuestro pediatra decidirá el tipo de antibiótico y la duración del mismo.
   
   
 

Cómo tratar la tos seca

 
 
Cómo tratar la tos seca en el niño   Generalmente la tos seca en el niño se acompaña de secreciones en la nariz y a veces, fiebre.

La tos es seca, irritativa. En la mayoría de los casos esta tos seca forma parte de un catarro de vías altas o de un cuadro gripal: está provocada por la inflamación de la faringe.

Aunque sea llamativa, si va acompañada de muchos mocos nasales y fiebre que cede en tres o cuatro días, no suele ser preocupante.
 
En la gripe los síntomas aparecen de forma repentina: fiebre alta, congestión y obstrucción nasal con secreción nasal, tos seca irritativa y ronquera, cansancio y dolores musculares (sobre todo en espalda y piernas), dolor de cabeza, escalofríos y sudoración. Puede aparecer fatiga y ruidos de pitos -las llamadas sibilancias- en el pecho al respirar. Los síntomas suelen durar hasta una o dos semanas aunque la fiebre no es tan persistente.
 
 

 

¿Qué pueden hacer los padres para aliviar la tos seca?

   
En general, tanto en el catarro común como en la gripe el tratamiento es sintomático. Generalmente se curan solos sin necesidad de medicación, con reposo. La tos suele desparecer sola en unos días.
 
Si el niño se queja de dolor de garganta al toser, se le puede prescribir un analgésico (paracetamol) o un antiinflamatorio (ibuprofeno). Estos fármacos también actuarán sobre el malestar general, los dolores musculares y el dolor de cabeza. Los padres deben estar seguros de que le están dando la dosis correcta, de acuerdo con su peso y edad.
 
En ocasiones, si la tos es muy persistente puede ser útil la administración de antitusígenos que suprimen la tos. Existen dos grupos de antitusígenos:
 

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Antitusígenos de acción periférica. Actúan cubriendo o anestesiando a los receptores orofaríngeos irritados. En este grupo se incluyen los emolientes (las pastillas para la tos, las gotas, los pirulís, la miel) y los anestésicos tópicos (dados por vía oral o por nebulización). Por lo general, estas medidas locales son bien toleradas por los niños y pueden ser de utilidad en la tos relacionada con infecciones del tracto respiratorio superior así como en otros procesos con irritación de la faringe. Sin embargo, son eliminados rápidamente por lo que la duración de sus efectos es limitada.   Tratamiento de la tos en el niño con antitusígenos
       
Antitusígenos de acción central (opiáceos o no opiáceos). Son los fármacos que suprimen el reflejo de la tos a nivel del sistema nervioso central. Entre los antitusígenos no opiáceos, el más utilizado es el dextrometorfano aunque no están claras las ventajas clínicas de su utilización. Entre los antitusígenos opiáceos más utilizados está la codeína aunque sólo debe ser empleada ocasionalmente y siempre bajo la prescripción del pediatra.
   
   
 

Cómo tratar la tos con pitos

 
Es una tos que se acompaña de pitidos o sibilancias, causados por respirar con dificultad a través de las vías respiratorias reducidas. Se notan sobre todo con la espiración y si el cuadro empeora, también se oyen cuando inspira el aire.

Este tipo de tos es característica del asma y de la bronquiolitis. En el caso de la bronquiolitis es la forma más frecuente de enfermedad de vías respiratorias inferiores en los primeros años de la vida. 

Si se trata de un niño mayor de dos años y la tos acompaña de otros síntomas como pitos o sibilancias, dificultad respiratoria y ahogo o dolor en el pecho u opresión torácica debemos pensar en la posibilidad de asma o el inicio de una crisis asmática.
  Cómo tratar la tos con pitos en el niño
 
Lo primero que aparece es la tos, sobre todo, por la noche. Puede notar pitidos causados por respirar con dificultad a través de las vías respiratorias reducidas. Se notan sobre todo con la espiración y si el asma empeora, también se oyen cuando inspira el aire. A medida que le cuesta más trabajo respirar hondo, las respiraciones se hacen más cortas. Cuanto peor es la crisis, más cortas serán las respiraciones y necesitará respirar más rápido para tratar de que entre más aire a los pulmones.
 
El asma es una enfermedad con una evolución variable que, habitualmente, tiene períodos libres de síntomas, seguidos por otros de agudización de intensidad variable, a veces muy graves.
 

 

¿Qué pueden hacer los padres para aliviar la tos con pitos?

   
Siempre se debe consultar al pediatra para establecer un diagnóstico. En el caso de la bronquiolitis el tratamiento más importante es el de soporte. Es fundamental y, en la mayoría de los casos, el único a realizar. La mayoría de los casos van a ser leves y¸ por tanto, tratados en el domicilio. La fase crítica son las 48-72 primeras horas. Sin embargo, algunos niños pueden progresar hacia formas más graves, por lo que es necesario advertir de esa posibilidad a los padres enseñando los signos de empeoramiento e indicando, además, las medidas que hay que adoptar en todo momento.
 
 

Cómo tratar la tos con secreción por goteo postnasal

 
 
Si es debida a una sinusitis, además del tratamiento antibiótico prescrito por su pediatra, se recomiendan lavados nasales con suero salino fisiológico para favorecer el drenaje de las secreciones. Puede ser recomendable utilizar un aerosol nasal de solución salina,  para diluir la mucosidad nasal y arrastrar y lavar el moco, y un aspirador nasal para succionar la mucosidad y sacarla de la nariz de su bebé o hijo. También nos permitirá humedecer la  piel de la nariz que esté irritada y sensible al tacto.

Pueden utilizarse aspiradores nasales para reducir las secreciones cuando la nariz del niño esté congestionada. Si la mucosidad es espesa y pegajosa se puede ablandar, previamente a la aplicación del aspirador nasal, con una solución salina fisiológica o solución hipertónica de agua de mar. Se pueden emplear en niños de menos de tres o cuatro años que no tienen capacidad para sonarse y eliminar los mocos de las fosas nasales de forma autónoma.