Síntomas de neumonía en niños

Fiebre, tos, dolor torácico y dificultad para respirar son algunos signos

 
Los niños afectados por una neumonía pueden mostrar síntomas diferentes en función de la causa de la neumonía y la edad del niño.
 
    Síntomas de neumonía en niños
  Las manifestaciones clínicas de la neumonía del lactante y el niño pequeño consisten en un síndrome de dificultad respiratoria, debido al trastorno más o menos importante del intercambio de gases entre el espacio aéreo y el capilar sanguíneo, con descenso de la PaO2 y con afectación general del estado del niño. Todo ello puede acompañarse de repercusiones neurológicas, cardiovasculares digestivas o de deshidratación.

En niños presentan, repentinamente, fiebre, aumento de la frecuencia respiratoria y tos. Pueden estar precedidos en días anteriores por síntomas de una infección leve de las vías respiratorias altas.

Los lactantes mayores y preescolares con neumonía presentarán habitualmente tos, aunque también se pueden observar vómitos, dolor torácico y dolor abdominal. A veces aparece fiebre y taquipnea con pocos síntomas respiratorios.
 
   
 
Los niños mayores y los adolescentes pueden presentar síntomas similares a los de los niños pequeños y, además, síntomas generalizados como cefaleas y dolor abdominal.
 
•   La fiebre suele estar presente, de intensidad variable y sin relación con la gravedad. En las neumonías bacterianas, sobre todo en el niño mayor, la fiebre suele ser muy elevada desde el comienzo, manteniéndose alta hasta que se inicia la mejoría; en alguna ocasión pueden aparecer convulsiones si se produce una elevación o descenso brusco de la temperatura. Se han de utilizar al principio medidas físicas (baños con agua templada, aporte de líquidos) y en su caso tratamiento farmacológico (antitérmicos)
   
•   Latoses de carácter variable. En algunos niños es seca y persistente; en otras ocasiones, en niños mayores, puede acompañarse de expectoración. La tos no es un signo específico de neumonía, sino es un signo muy frecuente en el niño, que tose muy a menudo por muy variados motivos.
   
•   La dificultad respiratoria es de predominio espiratorio, acompañada de quejido espiratorio o ligero sonido quejumbroso y entrecortado que sigue a la espiración. En ocasiones, en casos graves, pueden aparecer signos secundarios al trabajo muscular para mantener la ventilación: aleteo nasal, tiraje intercostal y subcostal, y en ocasiones supraesternal y xifoideo. Puede existir cianosis de preferencia en partes distales del cuerpo (alrededor de la boca, dedos).
   
•   Los síntomas digestivos se detectan porque el lactante toma mal la alimentación o la rechaza, pudiendo presentar vómitos y diarreas. El niño mayor es frecuente que tenga dolor de costado o abdominal, que se exagera con la tos y la respiración profunda, pudiendo parecer un cuadro de apendicitis.
   
•   Puede existir deshidratación, por la fiebre y la posible existencia de vómitos y escasa ingesta de líquidos, por lo que en estos niños se deben ofrecer abundantes líquidos; si presentan vómitos o náuseas, se dan pequeñas cantidades (cucharadas, buches) de líquido pero con mucha frecuencia.  En los niños mayores también puede asociarse con herpes labial.