Laringe, tráquea y arterias pulmonares en el embrión

La formación del aparato respiratorio en el útero materno

 
De manera simultánea con la formación del dispositivo respiratorio, y a partir del tejido de mesodermo que lo envuelve, se van a desarrollar los cartílagos, tejido muscular, pleuras y vasos, que darán consistencia, forma y estructura a las distintas partes de este aparato respiratorio.
 
 
 
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La laringe constituye la primera porción del aparato respiratorio y la más antigua del desarrollo organogenético respiratorio. Es la única formación que no se separa del tubo digestivo, manteniendo su comunicación por medio de aquel orificio laríngeo primitivo. Esta primitiva abertura laríngea, de grandes dimensiones, va siendo cerrada progresivamente por el crecimiento de los cartílagos y músculos. Por la dinámica evolutiva, la luz de la laringe tiene una orientación en sentido sagital, al contrario que la del esófago que le dio origen, cuya orientación es transversal.
   
•  En su parte superior nos encontramos con la presencia de la epiglotis, cartílago que cierra la primitiva abertura en su posición craneal y en sentido antero-posterior. Cierra las vías respiratorias pulmonares para que pasen los alimentos al esófago. De ahí el dicho de que si hablas mientras comes, te atragantas.
   
•  Por otra parte, en la pared posterior del orificio laríngeo aparecen dos elevaciones que van creciendo y cerrando cada vez más el primitivo orificio laríngeo hasta convertirse en los cartílagos aritenoideos. La epiglotis y las aritenoides pueden apreciarse ya cuando el embrión no mide más de 21 milímetros de tamaño.
   
•  Establecida la separación e individualización del aparato respiratorio, observamos, a continuación de la laringe, una formación impar de la que se originaban las primitivas yemas pulmonares. Es la parte correspondiente a la tráquea.
   
•  A lo largo de la quinta semana, va a comenzar a esbozarse la diferencia entre lo que es el tubo aéreo único y central, que constituye la tráquea y las dos evaginaciones laterales, que si bien son el esbozo independiente de cada uno de los pulmones, acaban constituyendo los bronquios primarios o bronquios pulmonares del adulto.
   
•  En esta fase tan precoz observamos ya un crecimiento de los sextos arcos aórticos que se dirigen hacia el esbozo pulmonar, constituyendo las arterias pulmonares. Esta asociación arterial con el árbol respiratorio constituye una de las características fundamentales del desarrollo pulmonar, imprescindible para que el pulmón pueda realizar su función en la vida extrauterina, que no es otra que la del intercambio de gases (O2 y CO2) entre el aire y la sangre, por tanto es necesario que al tiempo que se diferencia el aparato respiratorio se vayan constituyendo los vasos sanguíneos correspondientes para integrar de esta forma el complejo sistema circulación-ventilación, indispensable para la vida fuera del útero.
   
   
Para el día 34 de gestación, ya se ha formado una red de capilares alrededor de cada futuro bronquio principal y este plexo se comunica en dirección cefálica con el saco aórtico mediante las arterias pulmonares y en dirección caudal con el seno venoso (futura aurícula izquierda) mediante las venas pulmonares. En este momento ya hay evidencia de células sanguíneas circulantes. Los primeros vasos pulmonares se formarían entonces "de novo" desde el mesénquima subyacente por el proceso de vasculogénesis: diferenciación celular para formar células endoteliales únicas que se organizan en tubos capilares. Estos capilares formarán pequeños vasos sanguíneos a lo largo de las vías aéreas.