Estímulos para que comience la respiración del bebé

Desde el útero, el niño recibe señales para activar la respiración

 
Durante la dilatación y el parto, se producen numerosos estímulos que contribuyen al comienzo de la respiración en el recién nacido. Se han descrito cuatro tipos de estímulos diferentes:
 

 

 
 •  
Estímulos químicos
  El feto experimenta una situación de asfixia transitoria como resultado de la interrupción del flujo sanguíneo placentario durante las contracciones uterinas y la compresión del cordón umbilical en el nacimiento.
   
  En el organismo humano existen receptores que captan las señales de los cambios que se producen en los gases sanguíneos (receptores situados en la arteria carótida y en la aorta). Estos receptores se estimulan cuando captan la disminución del oxígeno arterial (PaO2), la elevación del CO2 arterial (PaCO2), y la existencia de "acidosis" en la sangre. Cuando se produce alguna de estas circunstancias se activan estos receptores y estimulan el centro de la respiración. Y el centro respiratorio envía, a su vez, señales a los músculos respiratorios para iniciar los movimientos respiratorios.
   
 •  
Estímulos sensoriales
  Al mismo tiempo, durante el periodo de dilatación y el parto el niño va a recibir una gran cantidad de estímulos: visuales, olfatorios, auditivos y táctiles que contribuyen también a la puesta en marcha de la respiración.
   
 •  
Estímulos térmicos
  El frío parece ser un poderoso estímulo en el inicio de la respiración del neonato. Tras el nacimiento, con el cuerpo húmedo y la evaporación rápida de esta humedad, se produce una caída inmediata de la temperatura de piel. Los receptores térmicos, especialmente de cara y tórax, envían estímulos al centro respiratorio para iniciar la respiración. Aunque hay que tener presente que si el neonato se enfría mucho lo que se produce es una depresión de la respiración.
   
 •  
Estímulo mecánico
  Durante el paso a través del canal del parto, parte del líquido pulmonar fetal que llena la vía aérea y los alvéolos, es exprimido y expulsado. Se estima que aproximadamente 30 mililitros son expelidos a través de la orofaringe antes del nacimiento. Esto ocurre en el parto vaginal, por compresión torácica.
   
  En los niños que nacen por cesárea no se produce esta compresión del tórax y por tanto, en el momento del nacimiento el pulmón no ha podido expulsar nada de líquido, y puede tener más problemas para la reexpansión pulmonar postnatal.