Cómo se produce la neumonía aguda en el niño

Los más pequeños suelen desarrollar bronconeumonía, patología muy frecuente

 
Las neumonías son procesos inflamatorios que provocan condensación alveolar y/o intersticial de causa predominantemente infecciosa. Los agentes causantes son muy variados (bacterias, virus, parásitos, hongos, tóxicos), y todos producen la afectación de la unidad funcional respiratoria, integrada por bronquiolos respiratorios, ductus y sacos alveolares y alvéolos.
 
El intercambio de gases entre el espacio aéreo y el capilar sanguíneo se perturba con descenso de la PaO2 (presión arterial de oxígeno). Cuanto menor sea el niño, el proceso no queda solamente reducido al espacio funcional de intercambio de gases, sino que se extiende a una parte más o menos amplia de las estructuras vecinas. Por ello, en el niño solemos referirnos a la presencia de bronconeumonía, que indica una extensión más difusa del proceso patológico.
 
Este grupo de situaciones inflamatorias del tramo respiratorio bajo producirá afectación de la ventilación (renovación del aire alveolar), difusión (paso de los gases a través de la membrana de intercambio) y perfusión (cambio continuo de la sangre capilar).
 
 
     
  Las neumonías constituyen una de las patologías más frecuentes en la infancia: son una enfermedad grave en los lactantes, más aún en los recién nacidos y prematuros. Especialmente severas son las neumonías que inciden en niños portadores de afecciones de evolución crónica como estados de malnutrición, raquitismo, alteraciones del metabolismo o enfermedades respiratorias crónicas. La frecuencia es mayor en otoño e invierno; la época de menor incidencia la que corresponde a los meses calurosos.  
     
 
 
 

Qué causa la neumonía aguda

 
Los agentes causales más frecuentes son las bacterias y los virus. El neumococo se encuentra en más de la mitad de los casos de etiología bacteriana. Entre los virus, el más frecuente es el virus respiratorio sincitial, que afecta preferentemente a lactantes. En niños mayores predominan los adenovirus y los rinovirus.
 
También es posible encontrar neumonías causadas por tóxicos, ya sea por aspiración de sustancias extrañas (lipoidea) o por inhalación de talco o por inmersión. Particular interés en España ha tenido la neumonía producida dentro del contexto clínico más amplio del síndrome tóxico, relacionada en origen con la ingestión de aceite de colza desnaturalizado, sin que esté claro cuál ha sido el tóxico o tóxicos responsables directos; los expertos han implicado a las anilinas y anilidas de ácidos grasos en estas neumonías.
 
 

¿Cómo actúan los gérmenes para producir la neumonía?

 
Los agentes causantes de la neumonía llegan al pulmón a través del aire; salvo en recién nacidos la vía de llegada al pulmón a través de la sangre es excepcional. La infección produce la inflamación del extremo distal de las vías aéreas y alvéolos. Se forman secreciones que ocupan los alvéolos pulmonares, anulando así su función de intercambio de gases y aumentando la separación entre los alvéolos y los capilares sanguíneos, lo que origina una disminución de la difusión del aire.
 
•   Desequilibrio entre la ventilación del alveolo por aire y la perfusión sanguínea que recibe
•   Disminución de la difusión de los gases a nivel del alvéolo
•   Aumento del "shunt" pulmonar (la sangre no realiza el intercambio gaseoso porque aunque ésta pasa por los capilares alveolares, muchos de ellos no tienen aire).
 

Relación entre ventilación y difusión

Al existir alvéolos en los que la ventilación está obstruida (no entra el aire), la sangre que pasa por ellos no puede realizar intercambio de gases (no captará oxígeno, ni liberará anhídrido carbónico), lo que origina una disminución del oxígeno en la sangre (PaO2).
 

Difusión de los gases

La difusión de los gases se realiza a través de la membrana alveolo-capilar; a medida que la sangre penetra en el capilar alveolar se produce un paso rápido de oxígeno alveolar a la sangre. Cuando existe inflamación y secreciones en el alvéolo, como sucede en la neumonía, este paso de oxígeno está dificultado, pudiendo llegar la sangre al final del capilar sin que se hayan captado el oxígeno del alvéolo.
 

Aumento del "shunt" pulmonar

Se produce en las neumonías por la anulación de alvéolos, debido a la invasión de exudado inflamatorio, con lo que se suprime la ventilación de zonas que se conservan prefundidas y, en consecuencia, parte de la sangre venosa se incorpora a la sangre arterial sin haber sido ventilada, disminuyendo considerablemente la PaO2.