Adaptación del recién nacido a la respiración

Las primeras respiraciones del bebé

 
La necesidad de adaptación más importante que tiene que realizar el recién nacido tras el nacimiento es el cambio de una oxigenación que era realizada a través de la placenta a tener que, de manera inmediata, comenzar a realizar el intercambio gaseoso de forma autónoma, es decir, empieza a respirar.
 

 

     
  En el momento del nacimiento el feto pasa del ambiente cálido y protegido del útero materno, envuelto en un medio líquido y con sus necesidades cubiertas a través de la placenta, a un medio frío, hostil y con múltiples estímulos, y, perdida la circulación placentaria, debe adaptarse a la vida extrauterina en pocos instantes.  
     

 

 
En el momento del nacimiento el aparato respiratorio tiene que estar preparado para sustituir a la placenta en la función de intercambio de gases, así:
   
•   Como preparación para el inicio de la respiración postnatal, el feto ha iniciado movimientos respiratorios durante la vida intrauterina y movimientos de contracción de las vías aéreas.
   
•   Las vías aérea y sáculos respiratorios están llenos de líquido pulmonar para evitar el colapso y facilitar la expansión de los alvéolos con aire en el momento de la primera respiración. Este líquido distiende los alvéolos y mejora la habilidad de estos sacos aéreos al estrecharse y volver a abrirse cuando el aire es inspirado.
   
•   Se debe haber producido un desarrollo suficiente para que se produzca la sustancia surfactante, que evita el colapso de los alvéolos en la espiración.   Las primeras respiraciones del bebé
   
•   Debe haberse desarrollado la unión entre los espacios aéreos y los capilares sanguíneos para que pueda realizarse el intercambio de gases.
   
•   Finalmente, el recién nacido debe poseer un sistema nervioso central intacto para iniciar y coordinar el esfuerzo respiratorio.