Tratamiento y pronóstico de la alergia al huevo

Evolución de la alergia a las proteínas del huevo en adolescentes y adultos

 

    Alergia al huevo
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El único tratamiento para que remita la alergia al huevo es evitar tomar huevo de todo tipo de aves y todos aquellos alimentos que contengan proteínas de huevo en su composición. Según el grado de sensibilización del niño y la historia clínica, se puede seguir una dieta más o menos restrictiva. Por ejemplo, en casos de sensibilización leve se puede plantear una prueba de provocación (realizada en el hospital) con yema o clara cocida para valorar la posibilidad de restricción parcial del huevo. Muchos niños alérgicos toleran, además, el huevo en rebozados o productos de repostería.

 

 
Una mayoría de los pacientes con alergia al huevo desarrollará tolerancia al huevo. A diferencia de la leche, el huevo no es un alimento imprescindible en la dieta desde el punto de vista nutritivo y se puede eliminar sin problema.
 

 

En estos niños la mayor complicación es que, si han de seguir una dieta de exclusión estricta, el huevo puede aparecer en numerosos productos habituales y al ser niños algo mayores y con cierta independencia, habrá que tener especial cuidado en lo que comen. Es fundamental hacer partícipe al niño de su alergia e informarle bien para que evite la ingesta de proteínas de huevo en todo momento; si el niño va a comer fuera de casa, se ha de avisar en el colegio, comedores, restaurantes o padres de amigos tanto de la alergia como de su tratamiento para evitar la ingestión accidental de huevo.
 
¿Dónde podemos encontrar el huevo y sus proteínas?
 
Podemos encontrar huevo o sus proteínas en productos de pastelería, hojaldres, pan rallado, pastas, fiambres, patés, embutidos, sucedáneos de huevo, caramelos, quesos, gelatinas, consomés, sopas, algunas margarinas y salsas. Puede encontrarse como alimento oculto en numerosos productos. Por ello, hay mirar siempre en las etiquetas si aparecen proteínas de huevo. También pueden contaminar utensilios de cocina, por ejemplo, el aceite en el que se ha cocinado previamente huevo.

Existen distintas asociaciones de pacientes con alergia a alimentos en las que se proporcionan consejos prácticos para la evitación de huevo y otros alimentos. Algunos medicamentos, preparados vitamínicos, gotas nasales o inductores anestésicos como propofol, pueden contener lisozima u otros derivados del huevo.
  Tratamiento de la alergia al huevo
 
Al igual que ocurría con los alérgicos a leche de vaca, es fundamental un seguimiento periódico en estos niños, ya que con una dieta estricta sin huevo, pueden conseguir tolerar su ingesta, incluso manteniendo las pruebas de sensibilización positivas. Según los últimos estudios publicados acerca de la evolución natural de esta alergia, una cuarta parte de los niños pierde la sensibilización al año o 2 años, y más de mitad tras 4 años.

Será necesario repetir periódicamente la evaluación clínica y pruebas cutáneas y determinación de IgE específica en sangre, además de las pruebas de provocación oral en el hospital. El problema es que hoy en día no existe ninguna prueba que no sea la provocación oral con el huevo crudo que asegure completamente la tolerancia al huevo. Sin embargo, se estudia la utilidad de pruebas menos cruentas (por ejemplo, niveles cuantitativos de IgE específica en sangre o evolución de la positividad de las pruebas cutáneas) en para comprobar la evolución de la tolerancia al huevo.