Síntomas de la alergia al huevo

Los primeros signos se pueden detectar una hora después de su consumo

 

    Alergia al huevo
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Es esencial desarrollar una historia clínica elaborada que debe recoger:
 
•   La edad de la introducción del huevo y su tolerancia.
   
•   La primera reacción con huevo, la edad de la reacción, el tiempo que el paciente llevaba tomándolo, la cantidad y preparación culinaria del alimento que ha motivado la reacción.
   
•   La sintomatología presentada, el tiempo de latencia entre la ingestión del alimento y la aparición de los síntomas.
   
•   El tratamiento requerido y el tiempo de resolución de la reacción.
   
•   El número de reacciones desencadenadas por huevo y la fecha de la última.
 
En relación con los ambientes doméstico y profesional, es importante conocer si manipula o está en contacto con huevo o productos derivados y si tiene aves en su domicilio.
 
En la infancia, el diagnóstico de alergia al huevo debe ser periódicamente revisado, ya que la sensibilización es transitoria en la mayor parte de los casos. Los síntomas típicos son los cutáneos y menos frecuentemente, síntomas de vías respiratorias altas y bajas, digestivos y más raro aún, anafilaxia.
 
La sintomatología suele ocurrir con la toma de huevo completo, no siendo rara la tolerancia previa a la yema, que suele introducirse antes y por separado de la clara y, casi siempre, cocida. El tiempo de latencia entre la ingestión y los síntomas suele ser inferior a 60 minutos.
 
 
     
  Anafilaxia: es una reacción alérgica grave  
  Los Alérgenos que con más probabilidad pueden producir Anafilaxia son: alimentos, medicamentos, picaduras de insectos, látex y parásitos.  
     
  Anticuerpos IgE específicos: La IgE es el anticuerpo producido en las reacciones alérgicas.  
  Cuando se desea saber si una persona es alérgica a una sustancia en particular, se lleva a cabo un análisis de sangre de inmunoglobulina E (IgE) para detectar la presencia de un alérgeno específico. Hay un anticuerpo IgE específico para cada alérgeno como ejemplo: el IgE producido como respuesta al polen es diferente del IgE que se genera con la ingesta de determinados alimentos (leche de vaca, huevo, etc).  
     

 

Como un caso especial debe considerarse la dermatitis tópica, en la que la sensibilidad de la historia clínica es baja, pero en la que las pruebas cutáneas y la IgE son positivas para el huevo. En este, y otros procesos crónicos como la urticaria puede ser preciso una dieta de exclusión, siempre apoyada en un estudio alérgico previo y seguida de provocación controlada.
 
La sintomatología también puede provocarse por el contacto directo o indirecto con el alimento, o por su presencia como alérgeno oculto.
 
Aunque la sensibilización al huevo es habitual que se inicie en la infancia, puede aparecer también en la edad adulta y están descritos casos de asma ocupacional por inhalación de proteínas de huevo, y pacientes con sensibilización a plumas de aves que secundariamente presentan clínica con la yema de huevo (síndrome ave-huevo), y que generalmente se debe a sensibilización a albúmina sérica de pollo (alfa-livetina ó Gal d 5).