Cómo se produce la alergia a los frutos secos

Los expertos recomiendan no tomarlos hasta los tres años

Alergia a los frutos secos   Los podemos encontrar sueltos y a granel, en pasteles y todo tipo de bollería y en muchos platos de cualquier cultura. Los frutos secos tienen más de 500 calorías de media por cada 100 gramos. Compuestos por proteínas, grasas insaturadas y vitaminas, minerales, fibra y fitoquímicos, a pesar de sus beneficios para la salud, se trata de uno de los alimentos de origen vegetal que más alergias origina.

Se puede ser alérgico a uno o a varios frutos secos, dependiendo de que se trate de una sensibilización selectiva o no. Los frutos secos son un grupo heterogéneo de alimentos que no tienen relación botánica entre sí, lo que no significa que a veces no exista reactividad cruzada entre ellos. La Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergia Pediátrica aconseja evitar el consumo de frutos secos antes de los tres años de edad.
     
     
La alergia a frutos secos es un término genérico que se refiere a las reacciones frente a varios alimentos distintos, pues los que conocemos como frutos secos pertenecen a distintas familias de alimentos no relacionadas. Como señala la Doctora Belén de la Hoz, coordinadora del Comité de Alergia a Alimentos de la SEAIC, la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica lo explica así: "Se denomina en general alergia a frutos secos porque agrupa alimentos considerados como tales, pero que pertenecen a familias vegetales diferentes y por lo tanto se puede ser alérgico a unos frutos secos y a otros no."
 
 

Qué es la reactividad cruzada entre frutos secos y otros alimentos

 
Aunque como explica la doctora Mónica Antón, miembro de la junta directiva actual de la AVAIC y del comité de alergia alimentaria de la SEAIC, "con frecuencia quien presenta alergia a un fruto seco suele presentar reacciones con otros. Se han descrito asociaciones entre varios frutos secos sin que pueda hablarse de grupos de frutos secos que se asocien con más frecuencia." Algunos estudios sugieren reactividad cruzada entre la nuez, la avellana y la almendra. Es un dato relevante que la prevalencia de alergia a los frutos secos se sitúa cerca del 1 por ciento de la población.
 
 
     
  También señala que "es frecuente la asociación entre castañas, plátanos, aguacates y látex, ya que todos ellos poseen alergénos identificados como quitinasas de clase I. Este alérgeno común es el que hace que se presente la reactividad cruzada entre los frutos secos y el látex."

En Europa la avellana es el fruto seco que más problemas alérgicos ocasiona y en España, la almendra y la nuez son los más frecuentes, indica la doctora Antón, aunque los cacahuetes también dan muchos problemas entre la población infantil.
 
     
 
    Alergia a los frutos secos en el niño  
A veces, si los alérgicos son niños son de corta edad, no pueden trasmitir bien a sus padres o cuidadores el problema que están sufriendo, por lo que hay que estar atentos, sobre todo si hay antecedentes de alergias alimentarias en la familia.  
 
Los frutos secos suelen introducirse a los dos años de vida en el niño, pero en el caso de niños atópicos se recomienda el retraso de su introducción en la dieta.
 
Estos alimentos poseen nutrientes imprescindibles para el organismo como vitaminas, minerales y fibras. Endocrinos y expertos en nutrición de todo el mundo reconocen que los frutos secos son muy buenos para el organismo, "siempre que no se abuse de ellos" por su alto contenido en calorías.
   
     
   
   
 

Signos y síntomas de la alergia a los frutos secos

 
Los síntomas de reacción alérgica siempre son similares en todos los pacientes adultos o niños, en cada individuo puede ser más o menos grave la reacción. Los más habituales son urticaria, síntomas digestivos, respiratorios, rinoconjuntivales, como explicaba la doctora Belén de la Hoz, coordinadora del Comité de Alergia a Alimentos de la SEAIC.
   

Las reacciones alérgicas a frutos secos pueden provocar síntomas de diferente intensidad, como prurito oral o general, estornudos, lagrimeo o enrojecimiento cutáneo, y síntomas más intensos como urticaria, angioedema (hinchazón de labios, parpados o úvula). Las reacciones más graves pueden llevar al shock anafiláctico (reacción extrema de todo el organismo).
   
Los síntomas varían dependiendo de la sensibilización previa, la edad, exposiciones anteriores, del alérgeno en cuestión y de la existencia de otras alergias. El síndrome de alergia oral consiste en prurito y eritema perioral (enrojecimiento alrededor de la boca) y es de carácter leve.
   
Las primeras señales de una reacción podrían ser el goteo nasal, una erupción en todo el cuerpo u hormigueo en la lengua. Pueden empeorar rápidamente, causando dificultad para respirar, inflamación de la garganta u otras partes del cuerpo, descenso de la presión arterial, mareos o pérdida del conocimiento.
   
   
 
 
Como explica la doctora Mónica Antón, miembro de la junta directiva actual de la AVAIC y del comité de alergia alimentaria de la SEAIC, "los síntomas pueden aparecer en breves segundos o hasta dos horas después de ingerir o exponerse al alérgeno." Además, señala que "la alergia al cacahuete y la presencia de múltiples alergias suponen un mayor riesgo de sufrir este tipo de reacciones."
 
Nuria Miguel, madre de Nerea y miembro de la Junta directiva de Asociación Española de alérgicos a alimentos y látex AEPNAA, nos cuenta su caso: "Por recomendación de su pediatra no comió ninguno hasta los tres años. Cuando se los empezamos a ofrecer siempre rechazaba algunos frutos secos como las avellanas y las nueces.
 
A los tres años y medio comió un cacahuete frito, algo que había comido alguna vez. A los pocos minutos comenzó la reacción que terminó en anafilaxia. Llegamos al hospital en situación de riesgo vital. En ese momento todavía nadie nos había recetado adrenalina al asegurarnos que nunca tendría reacciones graves por el tipo de alergia que padece la niña."
 
 
Marta Conde