El desarrollo del niño de 2 a 11 años

La evolución desde que el bebé aprende a hablar hasta la preadolescencia

 

 

El desarrollo óptimo del niño

Desarrollo óptimo del niño      
•   Niño de 2 años
•   Niño de 3 a 5 años
•   Niño de 6 a 11 años
 

 

 
El desarrollo de los niños entre los dos y cinco años es una gran aventura para los sentidos. Con 24 meses, el bebé es capaz de andar con una marcha más estable, habla, entiende lo que le decimos, empieza sus primeros intentos de comer solo en casa... Vista, oído, tacto, olfato y gusto se afianzan en el pequeño, que aún no ha abandonado su etapa de rabietas cuando no consigue algo. La curva de crecimiento va haciéndose más suave a medida que pasan los meses.
 
Los tres años tienen como meta el ingreso en el colegio o escuela infantil. El niño necesita lograr un buen control de esfínteres para aprovechar su primer año escolar sin muchos contratiempos. No obstante, algunos pequeños llegan a la escuela con esta habilidad poco conseguida, lo que dificulta su integración en ritmo escolar y aumenta la tensión entre padres y profesores.
 
A los tres años empieza a decantarse lo que se denomina lateralidad (ser zurdo o diestro).
 
     
  Entre los tres y los cinco años el pequeño se interesa por las normas sociales y morales: descubre que hay cosas que están mal o bien hechas. Le ayuda en este proceso el aumento de su vocabulario a unas dos mil palabras, a veces con tartamudeos pasajeros, y su introducción en el terreno de la empatía, es decir, en ponerse en la piel del otro.  
     
 
El pensamiento mágico entra en escena y el niño tiende a confundir realidad y fantasía muy fácilmente. Por ello, los expertos recomiendan reducir al mínimo su exposición a la televisión en esta etapa.
 
En cuanto a comidas, los preescolares tienden a regular la cantidad de alimento que ingieren, porque el proceso de crecimiento se ralentiza más. Ésta, la inapetencia infantil, es una de las principales consultas de los padres en el pediatra. Además, muchos niños logran acaparar la atención de sus padres con sus problemas de alimentación. Si se confirma este extremo, la familia tendrá que cambiar las normas en la mesa para cambiar la actitud del niño frente a la comida.
 
 

Lenguaje escrito y atención

 
De los seis a los once años los niños están en plena etapa escolar; poco tiempo después ingresarán en la preadolescencia, antesala de una de las etapas más difíciles de la vida. La vida en la escuela está marcada por el lenguaje escrito, sin el cual los escolares no podrán avanzar. Esta habilidad requiere de gran atención por parte de los pequeños, lo que hará que fijen los conceptos y desarrollen la motricidad fina (trazos, letras, números...). Es todo un mundo para los niños, mucho mayor incluso que el aprendizaje de la lectura.
 
El escolar crece y, a la vez, crece la importancia que el niño da al entorno: lo que se piensa de él, las habilidades que puede demostrar en sociedad como deporte o conocimientos de música y la necesidad de ir ganado amigos. La familia va perdiendo peso en favor del entorno social (compañeros de clase, amigos del barrio) de los hijos, que serán pilares fundamentales en la adolescencia.
 
 
Dra. María Teresa Ferrando Lucas
Pediatra Neurólogo del Servicio de Pediatría.
 Hospital Universitario Quirón Madrid