Desarrollo del bebé entre los dos y doce meses

Evolución neurocognitiva de la primera infancia

 
Desde los primeros momentos, el desarrollo del niño va a estar marcado por la evolución del peso, talla y perímetro craneal (las adquisiciones somatométricas), por la maduración de los diferentes sistemas orgánicos y por el desarrollo neurocognitivo. Este desarrollo global abarca desde los primeros momentos de la vida extrauterina hasta el final de la adolescencia.
 
 
 

El desarrollo óptimo del bebé

Desarrollo óptimo del niño      
•   Bebé de dos meses
•   Bebé de dos a seis meses
•   Bebé de seis a doce meses
 
 
 
 
Los cambios más evidentes tienen lugar durante los dos primeros años de vida. En este periodo, el niño va a pasar de una dependencia absoluta del entorno a una interacción rica y a una autonomía de desplazamiento y comunicación.
 
Es una etapa de maduración inmunológica que implica la posibilidad de defensa del propio organismo, una vez superada la dependencia de la inmunidad transferida por la madre. Es el momento en que la alimentación ha sido totalmente introducida y el niño es capaz de aceptar cualquier alimento; y es el periodo de  la vida en que la interacción adquiere gran riqueza mediante el desplazamiento, tras la adquisición de la marcha liberada y mediante el lenguaje  (primeras palabras y las primeras frases).
 
En la edad preescolar va a afianzarse el sentimiento de autonomía. Es el momento de conciencia de reglas, de pensamiento mágico e inicio y consolidación del pensamiento moral (correcto/incorrecto). La interacción con los padres como modelo, adquiere, además, un gran valor. La edad escolar viene marcada por una adquisición neurocognitiva de gran trascendencia: el lenguaje escrito. La calidad de la lectoescritura es fundamental para el aprendizaje.
 
Y la madurez inmunológica logra la disminución y desaparición de enfermedades leves de los primeros años de vida. Entre la edad escolar y la prepuberal los cambios físicos y psíquicos van a estar marcados por la maduración del eje hipotálamo-hipofisario, que va a marcar el inicio de la pubertad, proceso biológico durante el cual un niño se convierte en adulto.
 
María Teresa Ferrando Lucas
Pediatra Neurólogo del Servicio de Pediatría.
Hospital Universitario Quirón Madrid