Cómo es el bebé a los dos meses de vida

Maduración de los órganos del niño en sus primeros meses

 

   

El desarrollo óptimo del bebé

Desarrollo óptimo del niño      
•   Bebé de dos meses
•   Bebé de dos a seis meses
•   Bebé de seis a doce meses
   
 
 
 
Durante los dos primeros meses de vida en el niño va a establecerse las pautas de alimentación y de regulación del ritmo de sueño. Es normal que pueda perder alrededor del 10% de su peso al nacer, durante la primera semana de vida. El peso se recupera en la segunda semana de vida y a partir de ese momento va a ir ganando unos 30 gramos al día.
¿Razones?
Va madurando tanto la calidad de la leche materna, que va a ser más rica en grasas que el calostro de los primeros días, como las habilidades de alimentación del lactante. El bebé perfecciona su capacidad de agarrarse al pecho y la fuerza de su succión para poder extraer la leche: así aumenta la cantidad de secreción de la misma, como consecuencia del mecanismo de succión del hijo.
 

 

Aparato digestivo del lactante

 
También se ponen en marcha de las funciones digestivas. Las primeras defecaciones se denominan meconio: heces negras y pastosas que se excretan durante las primeras 48 horas de vida y que son consecuencia de la ingestión durante la etapa uterina de líquido amniótico, lanugo y células de descamación.
 
El ritmo normal de emisión de heces es variable en las primeras semanas y no debe ser motivo de inquietud que se produzca defecación tras cada toma. Esto es normal y depende de la puesta en marcha del reflejo gastrocólico, por el cual el tubo digestivo vacía el contenido rectal al ser estimulada la entrada de alimento en estómago. No significa en absoluto que el niño elimine de modo rápido lo que acaba de ingerir.
 
El aspecto de las heces en este periodo de la vida es igualmente variable, de consistencia de pomada y color amarillento en los niños que toman pecho, y de tendencia más consistente en los niños con lactancia de fórmulas lácteas maternizadas. Pueden aparecer los cólicos del lactante en los que el niño llora de modo intenso e inconsolable, por dolor abdominal debido a retención de gases. Pueden durar varias horas, por eso es importante en su prevención dejar que el niño expulsar el aire tras las tomas (eructo), y cuando se presentan, puede aliviarlos el mantener al  niño en posición vertical o tomarlo en brazos, en decúbito prono (boca abajo).
 
 
 

Riñón del bebé

 
En los aspectos de funcionamiento renal, el niño moja los pañales varias veces al día; en ocasiones puede manchar el pañal de un color asalmonado, debido a un exceso de uratos, que no constituye una condición patológica en este periodo de la vida; esto suele ser motivo de gran alarma en los padres que tienen la impresión de que el niño emite sangre por la orina; en cualquier caso, ante cualquier duda, debe ser consultado el pediatra, pero con serenidad y sin que los padres piensen que deben acudir de modo apresurado a un servicio de urgencias.
 
     
  En cuanto a la caída del cordón umbilical va a tener lugar a lo largo de las dos primeras semanas de vida; previamente se momifica, adquiriendo un aspecto seco y color pardo oscuro a negro hasta que cae espontáneamente; no deben haber secreciones malolientes ni aspecto inflamado.  
     
 
   

Movimientos del bebé de dos meses

 
En este periodo de la vida el niño tiene movimientos involuntarios, y pueden presentarse pequeñas temblores en barbilla y extremidades (tremulaciones) que no tienen significado patológico. Los miembros superiores e inferiores se deben mover de modo simétrico es decir que existan movimientos espontáneos tanto en brazos como en piernas de la misma intensidad; abren de tanto en tanto las manos; tienen igualmente movimientos de discretas contorsiones en tronco. Sonríen de modo espontáneo, pero en este momento la sonrisa aún no tiene valor de intercambio emocional.
 
 
 

Estimulación de los cinco sentidos del lactante

 
En lo que se refiere al oído, se orientan en dirección al sonido de la voz de la madre; la visión, aunque ya presente, es imperfecta, siendo la distancia a la que ven la que existe entre el niño y el rostro materno cuando están al pecho o en la postura de tomar el biberón.
 
Todas las actividades de cuidado implican estímulos que van a ir estableciendo las bases del desarrollo cognitivo; auditivos, táctiles, visuales, olfativos. El lactante empieza a modificar la atención ante estímulos diferente. La demanda de satisfacción de sus necesidades es mediante llanto, que puede llegar a ser de algunas horas al día hacia el mes y medio de vida, momento en que el tiempo total de llanto a lo largo del día puede sumar hasta tres horas.
 
 
 

Sueño y vigilia del bebé

 
El niño pasa alrededor de 16 horas al día durmiendo, con un número semejante de horas de sueño diurno y nocturno; las siestas durante el día suelen ocupar alrededor de ocho horas y otras tantas el sueño nocturno; en ambos periodos de tiempo, el niño se despierta cada tres horas por término medio, para reclamar su toma de pecho.

A medida que se establecen los ritmos de alimentación y sueño-vigilia, los padres se van tranquilizando y van cediendo los sentimientos de ansiedad, normales durante las primeras semanas de vida de su hijo, por el temor y la inseguridad que pueden producir el afrontar una situación nueva como es cuidar de un bebé. También desempeña su papel el temperamento de cada niño.
  Sueño y vigilia del bebé
     
     
 

El bebé en los dos primeros meses de vida

 
•   Movimientos espontáneos, que deberán ser simétricos
•   Reactividad: el niño se despierta con facilidad ante la estimulación suave
•   Buen mecanismo de succión y deglución cuando se agarra al pecho: chupa con vigor y traga adecuadamente sin atragantamientos frecuentes
•   Comienza la persecución visual
•   Alimentación a demanda
•   Ciclos de sueño vigilia equilibrado entre las horas de sueño nocturno y diurno, con pausas de alimentación durante la noche
•   Cicatriz umbilical sin secreciones ni malos olores