El niño prematuro según las semanas de gestación

Tipos de prematuros y unidades de cuidados intensivos neonatales

 

 

Cuidado del bebé desde su concepción

 
  Cuidado del bebé desde su concepción •   Desarrollo del feto
•   Periodo perinatal y neonatal
•   Exploración a las 24 horas
•   Niño prematuro
   

 

 
Los niños pretérmino son aquéllos con edad gestacional inferior a 37 semanas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera viable un feto a partir de 25 semanas de gestación; existen algunos casos de niños de 23 semanas de gestación que han sobrevivido.
 
 
     
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Pretérmino leve  
    Son aquellos que tienen más de 32 semanas de gestación. Su peso en el momento de nacer está entre 1.500 y 2.499 gr.  y no suelen necesitar cuidados intensivos.  
       
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Grandes pretérmino  
    Su edad gestacional está entre 28 y 31 semanas de gestación y su peso es inferior a 1.500 gramos. Necesitan cuidados intensivos neonatales: son niños de alto riesgo debido a la inmadurez de todos sus sistemas orgánicos.  
       
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Muy grandes pretérmino  
    Niños de peso inferior a 1.000 gramos; hasta hace pocos años no sobrevivían.  
       
       


 

Causas de la prematuridad

 
•   Embarazos múltiples
•   Fecundación in vitro
•   Incompetencia cervical
•   Metrorragias después de la 12 semana de gestación
•   Ruptura precoz de membranas
•   Grandes fumadoras
•   Causas genéticas y constitucionales
•   Factores socioeconómicos
 
 
Bebé prematuro   La mortalidad de los niños pretérmino es el gran reto de las unidades de cuidados intensivos neonatales, así como la morbilidad, es decir las secuelas condicionadas por la inmadurez de sus sistemas. La prematuridad les obliga a que trascurran en vida ya extrauterina, cuando el niño aún no está lo suficientemente maduro como para poder adaptarse sin problemas a la misma.
   
  En los casos de niños de alto riesgo, el objetivo óptimo además del seguimiento médico periódico, la derivación hacia las Unidades de Atención Temprana esté ya contemplada en el momento del alta hospitalaria; cuando es previsible que un niño pueda tener secuelas en función de la patología de base que ya fue apreciada en la unidad neonatal, el estar sometido a una estimulación global y pluridisciplinar implica el poder anticipar la intervención sobre las posibles secuelas incluso antes de que sean clínicamente evidentes.
 
Tras el parto y durante las primeras semanas, el contacto y la relación madre-hijo implica un intercambio afectivo que implica un vínculo fisiológico y emocional. El contacto inicial debe efectuarse ya en la sala de partos.
 
Terminado el periodo neonatal el niño, en condiciones normales, ha superado los primeros momentos de adaptación a la vida extrauterina. Comienza el periodo de intercomunicación en la relación y vínculo con la madre. Y empieza a manifestar su descontento mediante el llanto y su placer con la ausencia del mismo, cuando se le calma o se asiste a sus necesidades.
 
Comienza la época de lactante en donde la velocidad de las adquisiciones y el desarrollo madurativo global lo va a ir conduciendo a la independencia que significa la adquisición del lenguaje oral y de la marcha liberada al final de los primeros doce meses de vida.