Otras vitaminas y nutrientes complementarios

Vitamina D, minerales y omega 3

 
Otras vitaminas del complejo B
 
 
Además del ácido fólico o vitamina B9, hay otras vitaminas que también forman parte de grupo vitamínico B. De entre éstas, destacan principalmente la vitamina B1 o tiamina, la vitamina B6 o piridoxina y la vitamina B12.
 
Este grupo de vitaminas trabaja para aportar al organismo la energía que necesita para funcionar correctamente especialmente en las épocas de estrés y fatiga. Esta función la realizan a partir de la transformación de glucosa en energía eficaz. Además son vitaminas necesarias para el metabolismo de las grasas y proteínas. Algunas son esenciales para el sistema nervioso central y su deficiencia provoca serios problemas neurológicos (vitamina B12 por ejemplo). Participan en el crecimiento y salud del cabello, la piel y las uñas por lo que son imprescindibles para presentar un aspecto saludable. Algunas también intervienen en el mantenimiento del aparato digestivo y en la digestión de los alimentos. Una función importante es la prevención de enfermedades como el infarto de miocardio, diversos cánceres y enfermedades vasculares.

Estas vitaminas se encuentran en multitud de alimentos como las frutas y verduras, así como en la levadura de cerveza, los cereales y el hígado. Otra fuente de producción de las mismas son las propias bacterias que habitan en nuestro aparato digestivo.
 
 
 
  Vitamina D
 
El calcio es esencial para tener unos huesos fuertes. El aporte de calcio se produce por la dieta, a partir de los lácteos y otros alimentos. Sin embargo, por mucho calcio que se consuma, sin el aporte adecuado de vitamina D, éste nunca llegará a los huesos y no podrá realizar su función principal.
Las fuentes de vitamina D son principalmente dos: la luz solar y la dieta. La mayor parte de la vitamina D que hay en el organismo se debe a la acción de la exposición solar.

Cuando los rayos del sol inciden en el organismo, una sustancia química de la piel pasa a convertirse en un derivado de vitamina D el cual se metabolizará en el hígado y en el riñón para transformarse en la forma activa de vitamina.

La vitamina D se encuentra en algunos alimentos como son la yema de huevo y los pescados con alto contenido graso (el salmón, la caballa o el arenque).
Otros alimentos están enriquecidos con vitamina D como la leche y algunos cereales.
 
Cuando falta vitamina D en el cuerpo, se altera la formación de hueso, lo que se manifiesta como raquitismo en los niños y osteomalacia en los adultos. Cuando no se consumen alimentos ricos en vitamina D, cuando se priva al organismo de la exposición al sol o cuando existen determinadas patologías que impiden el correcto funcionamiento de la vitamina, se debe valorar la posibilidad de consumir un suplemento de vitaminas para satisfacer las necesidades diarias.
 

 

  Minerales:  Hierro, Yodo y Zinc
 
 
El cuerpo necesita, además de vitaminas, proteínas, azúcares y grasas, un aporte correcto de minerales para funcionar de manera apropiada. Los principales minerales son el calcio, el magnesio, el potasio, el sodio, el cloruro, el yodo, el hierro y el zinc. Los más importantes son el sodio, el potasio y el cloro, también conocidos como electrolitos. Son tan importantes que pequeñas variaciones en sus niveles, pueden ser mortales. Sin embargo, el organismo cuenta con eficaces mecanismo que se encargan de regular los niveles de estos elementos.
 
El cuerpo necesitaría cantidades menores del resto, como el hierro, el yodo o el zinc.
 
•   Hierro
  Es especialmente importante en los niños pequeños, las mujeres adolescentes y las que están en edad fértil. Su importancia radica en su intervención en el desarrollo y crecimiento y en la formación de glóbulos rojos. Alimentos ricos en hierro son: mariscos, carnes magras, carne de pavo, las sardinas, las espinacas y verduras de hoja oscura, legumbres, cereales y el pan.
   
•  Yodo
  El yodo es un mineral esencial para el funcionamiento del tiroides. También interviene en el metabolismo de las células y en el crecimiento y desarrollo de los órganos, especialmente del sistema nervioso. Se encuentra en muchos alimentos y en la sal yodada. Su deficiencia puede ser un problema esporádico o un problema a nivel comunitario y produce bocio y alteraciones en el funcionamiento del tiroides (hipo e hipertiroidismo). Por esta razón el yodo es empleado en el tratamiento de las enfermedades del tiroides. Por otro lado, su déficit en el embarazo se asocia a una enfermedad grave llamada cretinismo, que implica un severo retraso mental. Este problema es cada vez menos frecuente al aconsejar a las embarazadas que tomen suplementos de yodo durante la gestación.
   
•  Zinc
  El Zinc es otro mineral importante para el organismo que podemos encontrar en la alimentación (leche, cereales y frutos secos). Es un elemento que participa en el metabolismo de los principales componentes alimenticios y en desarrollo del cuerpo. Su carencia se manifiesta con anemia, problemas en la cicatrización de las heridas y en la piel y alteración en el funcionamiento del sistema inmune. Es importante que las embarazas adquieran las cantidades mínimas necesarias ya que el déficit de zinc en el recién nacido provoca un intenso cuadro dermatológico que puede llegar a ser muy grave.
   
   
   
  Omega 3
 
 
El omega 3 es un ácido graso poliinsaturado, un tipo de grasa que resulta beneficiosa para el organismo. Las grasas son la fuente más concentrada de energía. Sin embargo, demasiada grasa puede tener un efecto negativo para el cuerpo. Entre los diferentes tipos de grasas se encuentran los ácidos grasos poliinsaturados que forman parte de la llamada grasa insaturada o "grasa saludable". Estos ácidos grasos poliinsaturados han de obtenerse a partir de la dieta ya que el organismo no es capaz de sintetizarlos.
 
El consumo de este tipo de grasa es beneficioso para prevenir enfermedades cardiacas y regular la tensión arterial; para prevenir determinados cánceres como el de colon y el de próstata;  sirven como sustancias antiinflamatorias (útiles en enfermedades como la artritis reumatoide o la enfermedad de Crohn); en la mujer sirven para disminuir los dolores menstruales y el correcto desarrollo del sistema nervioso del embrión durante la gestación; y por último, para prevenir enfermedades mentales como la esquizofrenia.
 
Los suplementos de omega 3 son necesarios en el caso de un insuficiente consumo de pescado azul o marisco, o de frutas y verduras.