Pruebas rutinarias

En el embarazo

•  Ecografía
  Se recomienda realizarla al inicio del embarazo y en las semanas de gestación 18-20, 28-30 y 34-36. Gracias a la calidad y alta resolución de los ecógrafos actuales, es posible diagnosticar muchas malformaciones que antes pasabandesapercibidas. El objetivo de la ecografía del segundo trimestre o ecografía morfológica es valorar la existencia de anomalías estructurales e identificar marcadores de cromosomopatías.
   
  La ecografía del tercer trimestre se realiza para valorar el crecimiento y el entorno fetal. En ella se analiza:
  el crecimiento fetal mediante las medidas de la cabeza, el abdomen y el fémur.
  la localización de la placenta así como su grado de envejecimiento.
  la cantidad de líquido amniótico.
     
  Si se encuentra un retraso en el crecimiento y/o una disminución del líquido amniótico, sería conveniente realizar un Doppler fetal para valorar el bienestar del feto. Hay fetos pequeños debido a una insuficiencia de la placenta y se denominan “fetos con crecimiento intrauterino retardado”. Otros fetos pequeños se deben a infecciones fetales, a cromosomopatías o malformaciones congénitas. Pero, la mayoría de los fetos de tamaño pequeño son totalmente normales, son los llamados “fetos pequeños para edad gestacional normales”.
   
•  Ecografía morfológica
  Se realiza en la 19ª ó 20ª semana (ecografía del segundo trimestre). Es una prueba rutinaria que deben realizarse todas las embarazadas, independientemente de su edad o de posibles factores de riesgo. No sólo nos muestra las medidas ecográficas del feto, sino que también diagnostica anomalías en el desarrollo fetal. Por eso, con esta ecografía se pueden excluir malformaciones tanto leves, como moderadas y graves. Por tanto, esta ecografía es la más esperada por toda embarazada, ya que tranquiliza saber que no se ve ninguna malformación fetal (reduciendo así la angustia de la madre) y diagnostica al mismo tiempo el sexo del bebé. 
   
  Si en esta ecografía se diagnostican posibles anomalías, se suele derivar a la gestante a un hospital de nivel III para la realización de una ecografía más minuciosa y exhaustiva. Lo habitual es que esta ecografía sea en 2D (dos dimensiones), aunque en algunos centros privados se acompañe de una ecografía en 3D, con un vídeo en 4D para deleitar a los padres con la visualización de su hijo. En general, la ecografía 3D y 4D no se realiza rutinariamente en los centros públicos, salvo si se sospecha alguna malformación con la ecografía de 2D y se necesita confirmar con la 3D. Además, la ecografía en 3D, de realizarse, es mejor hacerla a partir de la semana 27 para una mejor visualización del feto.
   
  En caso de diagnosticarse un malformación fetal incompatible con la vida, está contemplado legalmente (y así se le expone a los padres) la posibilidad de interrumpir el embarazo hasta la semana 22. En otros casos, el hecho de diagnosticarse a tiempo una anomalía en el feto, permite llevar un control más exhaustivo de ese embarazo, con ecografías más frecuentes y la programación incluso del parto. Además,  si se observa alguna malformación que pudiera ser compatible con algún síndrome cromosómico, se recomienda a los padres la realización de una funiculocentesis.