Déficit de ácido fólico

Causas y consecuencias de la falta de vitamina

 
Causas del déficit de ácido fólico
 
Las causas de la deficiencia de folatos son muchas. Las principales son:
 
  Por ingesta deficiente:
  Desnutrición (ancianos, trastornos psiquiátricos de la alimentación, enfermos crónicos...)
  Alcoholismo
  Cocción excesiva de los alimentos.
     
  Por alteración en la absorción de los alimentos
  Trastornos intestinales como la enfermedad celiaca, el esprue tropical o la enfermedad de Crohn.
  Cirugías gástricas.
  Drogas
     
  Por aumento de las necesidades de ácido fólico
  Épocas de crecimiento (recién nacidos, adolescentes…)
  Embarazo y lactancia.
  Enfermedades crónicas
  Condiciones con metabolismo aumentado (hipertiroidismo, fiebre, infección…).
     
  Por interaciones con fármacos que alteran el metabolismo del ácido fólico
  Antiepilépticos
  Antibióticos
  Anticonceptivos orales
     
  Factores genéticos
   
   
   
Consecuencias de la deficiencia de ácido fólico
 
Las manifestaciones clínicas del déficit de ácido fólico pueden ser muy variadas y afectar a diferentes órganos y sistemas. A continuación, describimos las principales consecuencias de este problema nutricional.
 
Folatos y gestación
  Durante la gestación, la salud de la madre y la del embrión van a depender en gran medida de un aporte adecuado de ácido fólico. La asociación de la deficiencia de folatos con la presencia de malformaciones en el feto está completamente demostrada. Entre las anomalías congénitas que puede presentar el feto, destacan los defectos del tubo neural, que son de las malformaciones más frecuentes en todo el mundo.
   
  En el embarazo, las células que van a formar al nuevo embrión se tienen que dividir rápidamente y especializarse durante los nueve meses que dura la gestación. Esto quiere decir que la formación de ADN, y por lo tanto de ácido fólico, se ve incrementada de manera intensa. Además, el crecimiento de la placenta, la expansión del útero materno y del volumen de sangre en la madre son procesos que requieren un aporte extra de folatos. Como consecuencia de estos requerimientos aumentados, la dieta normal de la madre no puede satisfacer normalmente las necesidades de folatos, lo cual conduce a una deficiencia de los mismos con la aparición de sus consecuencias. Por ello, es importante suplementar la dieta de las mujeres embarazadas con ácido fólico antes y durante toda la gestación.   Déficit de ácido fólico
   
  Por otro lado, se ha visto relación entre el bajo aporte de ácido fólico en el embarazo y los problemas ginecológicos y pediátricos. Destacan, entre ellos, el parto prematuro, el desprendimiento previo de placenta, la toxemia del embarazo, la anemia megaloblástica en el tercer trimestre y las malformaciones diversas en el recién nacido; también se habla de un aumento del riesgo de padecer síndrome de Down.
   
   
Ácido fólico y anemia megaloblástica
   
  Al faltar ácido fólico, las células ven comprometido su mecanismo de multiplicación por alterarse la síntesis de ADN. En la médula ósea, el tejido que se encuentra en el interior de los huesos largos y que se encarga de formar las células de la sangre, provoca la formación de unos hematíes anormales cuyo tamaño es mayor de lo normal. El bazo es un órgano que se encarga, entre otras cosas, de detectar si hay algo anómalo en la sangre para eliminarlo para que no cause daño. Cuando los hematíes grandes (que se conocen con el nombre de macroovalocitos) alcanzan el bazo, éste los reconoce como algo extraño y los elimina. De esta forma se están destruyendo los glóbulos rojos que la médula ósea está formando, lo que conduce a una anemia que se llama megaloblástica debido al gran tamaño de los eritrocitos o hematíes.
   
  Aquellos pacientes con una anemia intensa pueden presentar al mismo tiempo un número bajo de glóbulos blancos o leucocitos así como de plaquetas.
   
   
Efectos sobre el corazón
   
  Como se ha indicado anteriormente, el ácido fólico, así como las vitaminas B12 y B6, intervienen en el metabolismo de la homocisteína, disminuyendo sus niveles. La homocisteína es una sustancia que se considera extremadamente tóxica para el organismo y a la que se le otorga un aumento del riesgo cardiovascular. Esta asociación se debe principalmente a que la homocisteína participa en la formación de placas de ateroma (formadas por sustancias grasas) que se depositan en los vasos sanguíneos, ocluyéndolos y facilitando la aparición de procesos como el infarto de miocardio, ictus o problemas de circulación en las piernas (trombosis venosa), al provocar trastornos en la coagulación sanguínea.
   
  En conclusión, los niveles aumentados de homocisteína son un problema grave en la salud de los pacientes al favorecer aquellas enfermedades que actualmente son la principal causa de mortalidad en el mundo occidental. Afortunadamente, este problema tiene una fácil solución, ya que la reducción de los niveles de homocisteína es posible con la simple administración de ácido fólico o de vitaminas B12 y B6.
   
   
Alteraciones intestinales
   
  Del mismo modo en el que el déficit de ácido fólico provoca una alteración en la formación de las células sanguíneas, esto mismo puede suceder en el intestino, donde las células, al igual que en la médula ósea, tienen una mayor frecuencia de recambio celular. Como consecuencia, las células del intestino son anormales y funcionan mal, lo que conduce a trastornos en la absorción de los alimentos y a una disminución del tamaño de las células del aparato digestivo. Todo esto se manifiesta con síntomas diversos que abarcan desde una lengua lisa, desprovista de papilas gustativas (produce pérdida del sentido del gusto), hasta alteraciones nutricionales, por la deficiente absorción de los alimentos.
   
   
Ácido fólico y cáncer
   
  Los bajos niveles de ácido fólico se encuentran asociados a un mayor riesgo de padecer diferentes tipos de cáncer. El déficit de ácido fólico puede favorecer la aparición de cáncer al trastornar la reproducción celular por originarse una ADN alterado. De esta forma, las posibilidades de que las células que se están formando escapen de los controles de su crecimiento y se transformen en células cancerosas es mucho mayor que en el resto de la población.
   
  Entre las neoplasias con las que se relaciona al déficit de ácido fólico, especialmente en el cáncer de colon y recto. El cáncer de colon es actualmente un importante problema de salud en los países occidentales. Se trata del cuarto cáncer más frecuente en el mundo y por lo tanto una causa importante de mortalidad. Estudios recientes han demostrado que la toma de suplementos de ácido fólico disminuía la incidencia de cáncer colorrectal. Otros tipos de cáncer asociados a los bajos niveles de folatos son el cáncer de mama y el de cuello uterino. En cuanto a éste último, el paso previo a la formación del cáncer es una situación conocida como displasia cervical la cual se ha visto que puede desaparecer eficazmente con el consumo de suplementos de ácido fólico.
   
   
-   Otras consecuencias del déficit de ácido fólico  
       
  •  Retraso en el crecimiento  
  •  Infertilidad femenina y masculina  
  •  Mayor incidencia de enfermedades neurológicas como Alzheimer o demencia  

 

 

     
  Prevención y tratamiento del déficit de ácido fólico  
     
  Tanto la prevención como el tratamiento del déficit de ácido fólico son muy sencillas: aportar las dosis adecuadas de esta vitamina mediante una dieta saludable y especialmente con suplementos vitamínicos. Más adelante se hablará detalladamente sobre las dosis que son necesarias en función de cada persona y quiénes son los que deben recibir un aporte extra de esta vitamina en su alimentación diaria.  
     
  En cuanto al tratamiento de la anemia por déficit de ácido fólico, basta con pequeñas dosis de 100 a 500 mg/dl para que se corrija el trastorno. Es importante que antes de proceder al tratamiento de la anemia megaloblástica con ácido fólico, se excluya un posible déficit de vitamina B12. Esta vitamina, también conocida como cobalamina, es también una causa de anemia megaloblástica, así como de importantes síntomas neurológicos que, sin embargo, el déficit de folatos no provoca. Su exclusión antes de un tratamiento con ácido fólico es imprescindible: si existe una deficiencia de vitamina B12 y administramos folatos, la anemia puede mejorar parcialmente pero, por el contrario, las manifestaciones neurológicas pueden empeorar.  
     
  Además del adecuado aporte de ácido fólico, se suele recomendar el tratamiento con hierro para evitar que sus niveles disminuyan al corregirse rápidamente la anemia por formación de nuevos glóbulos rojos, lo que consume hierro.  
     
  La respuesta al tratamiento es rápida: en tan sólo dos días el paciente puede sentir mejoría y bienestar general. A las dos o seis semanas aproximadamente se recuperan los niveles normales de hemoglobina (lo que significa que la producción de glóbulos rojos se ha recuperado). Pese a esta rápida respuesta, la duración del tratamiento suele prolongarse hasta los cuatro meses aproximadamente.  
     
  Para prevenir que los niveles de ácido fólico sean menores a los necesarios se recomienda principalmente consumir una dieta sana, equilibrada y variada así como evitar  aquellos hábitos poco saludables, como el tabaco y el alcohol, que alteran la absorción de las vitaminas.