Absorción del ácido fólico

La vitamina contenida en los alimentos tiene que metabolizarse

   
  El ácido fólico puede encontrarse en diversos alimentos. La forma química en la que se presenta esta vitamina en la dieta se conoce como poliglutámica. El problema es que este tipo de forma de ácido fólico no es capaz de atravesar la barrera del intestino y así alcanzar la circulación sanguínea para distribuirse por el organismo. Para que la absorción de los folatos tenga lugar se necesita de la acción de una proteína que se encarga de convertir las formas poliglutámicas en monoglutámicas, que ya son capaces de atravesar el intestino. Esto es lo que ocurre con el ácido fólico que encontramos en los alimentos naturales. Sin embargo, las formas preparadas de los complementos vitamínicos contienen ácido fólico, capaz de absorberse directamente sin necesidad de metabolizarse.
   
  Una vez que ha atravesado la barrera que constituyen las células del intestino, el ácido fólico vuelve a sufrir otros procesos metabólicos que van modificando su estructura hasta hacerla óptima para que circule por el torrente circulatorio. Desde la sangre, el ácido fólico alcanzará todos los órganos del cuerpo y actuará allí donde lo necesiten.
   
  Aquella cantidad de vitamina que no sea necesaria en ese momento no se elimina, si no que se almacena en el hígado hasta que el organismo la reclame.
   
  La forma en la que el ácido fólico se encuentra en la sangre no es la forma en la que realiza sus funciones. Para que el folato que se encuentra circulando por la sangre pase al interior de la célula es necesario que atraviese un canal específico para esta vitamina. Una vez en el interior de la célula, el ácido fólico cambia de forma, en concreto pasa de una forma monoglutámica a otra de poliglutamato. Esto es importante para que la célula retenga en su interior ácido fólico y no "escape" al exterior, cosa que podría suceder si permaneciera en la forma de monoglutamato, por ser ésta la forma que atraviesa el canal que hay en la célula.
   
  En general, se estima que tan sólo la mitad del folato de la dieta se encuentra disponible para ser absorbido en el intestino, y por tanto utilizable para el ser humano. La manipulación de los alimentos puede provocar que se pierda la mayor parte del contenido del ácido fólico. La cocción excesiva y en abundante agua, el almacenamiento del alimento a temperatura ambiente o el recalentamiento del mismo, destruyen una proporción importante de los folatos de los alimentos.
   
 
 
La mejor manera de consumir los alimentos ricos en ácido fólico será mediante la cocción breve o en crudo cuando sea posible y almacenar dichos alimentos en frío. Además, existen ciertos factores que modifican dicha absorción, disminuyendo aún más la cantidad de folatos disponibles. Algunas enfermedades como la gastroenteritis, la enfermedad celíaca, o de Crohn interfieren en los mecanismos de absorción de los alimentos al alterar las células intestinales encargadas de ello. Y esto puede acarrear ciertas deficiencias nutricionales entre las que se encuentra la de ácido fólico.
 
   
  Algunos fármacos modifican la absorción de esta vitamina, por lo que habrá que tenerlos en cuenta siempre que se estudie la causa de un déficit de ácido fólico. Entre los medicamentos que modifican la absorción se encuentran: ciertos antibióticos, como las sulfamidas, la estreptomicina, la nitofurantoína (muy utilizada para las infecciones urinarias) o el trimetropín; también, los barbitúricos, los antiepilépticos y los anticonceptivos orales.