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    Lactancia materna
   
   

 

Leche materna: ventajas para la madre e hijo

 
 
El alimento más completo para cubrir la necesidad de nutrientes del bebé es la leche materna. El motivo es sencillo: el aparato digestivo  y el metabolismo del recién nacido están adaptados a la leche humana.

Existen numerosas razones para considerar la leche materna como alimento primordial para el lactante.

Sus ventajas para la madre y para el niño lo demuestran.
 
   
   
    El lactante y los nutrientes
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La riqueza de la leche materna
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Leche materna: ventajas para la
madre y el hijo
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Mitos sobre la lactancia materna
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Consejos de amamantamiento
   
     
 
    Bueno para la madre
   
         
    •  Facilita la contracción del útero (recuperación de su tamaño), al evitar hemorragias y con ello anemias, ya que la pérdida excesiva de sangre contribuye a la bajada de hierro.    
           
    Numerosos estudios que se han realizado acerca de los beneficios de la leche materna hablan de una menor incidencia de cáncer de mama y de ovarios en las madres.    
           
    Disponibilidad inmediata de la leche según la demanda del niño, a temperatura adecuada y sin necesidad de preparación ni esterilización.

Es el método de alimentación más completo y económico por excelencia.
   
           
    También presenta ventajas psicológicas y emocionales, puesto que dar el pecho proporciona placer físico a la madre, que establece un fuerte vínculo afectivo con su  hijo.
La madre siente una mayor seguridad en el cuidado del bebé.
   
         



 
 
 
  Bueno para el niño
 
     
  •  A corto plazo, favorece la síntesis de vitamina K, evita hipoglucemias (niveles muy bajos de glucosa en sangre, peligrosos para el bebé si no se controla porque puede causar coma hipoglucémico) y menores pérdidas de peso.  
       
  •  A largo plazo, favorece un mejor desarrollo de los labios y de la cavidad oral.  
       
  •  Ventajas generales: reduce la incidencia de problemas alérgicos y de intolerancias. Menor riesgo de infecciones, generando en él una inmunidad permanente durante los primeros 4 o 6 meses de vida. A partir de esa edad se va sintetizando la propia sangre del bebé, desapareciendo dicha inmunidad.  
       
  •  Disminuye el riesgo de obesidad, produce menor sobrecarga renal gracias al bajo contenido de sal de la leche materna. El riesgo de estreñimiento es menor, ya que las deposiciones del bebé son más amarillas, a diferencia de las de los niños alimentados con fórmulas, que son más verdosas.  
       
  Se ha comprobado que aumenta el cociente intelectual de los niños en comparación con los alimentados con fórmulas infantiles, favorece que la solidez del  vínculo madre-hijo y un fomenta un rápido aprendizaje a la hora de hablar y dar sus primeros pasos.  
     
   
Numerosos estudios apuntan que la lactancia materna previene los casos de delincuencia juvenil y reduce la tasa de mortalidad