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    Lactancia materna
   
   

 

Riqueza de la leche materna

La leche de la madre varía su composición para adaptarse al niño

 
La leche humana varía en su composición a medida que pasan los días, adaptándose al bebé. Incluso se denomina de distinta manera según su composición:
 
 
Tipos de leche materna según su composición
 
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Calostro. Es la sustancia secretada en los primeros cinco días tras el parto: muy rica en proteínas (caseínas, lactoalbúminas), vitaminas liposolubles (A, D, E, K), carotenos (vitamina A) e inmunoglobulinas (defensas).
   
•  Leche de transición. Se produce del sexto al decimoquinto día. Se denomina de esta manera por sus características intermedias entre el calostro y la leche madura. Destaca por su contenido en vitamina B1, calcio y fósforo.
   
•  Leche madura. Más rica en hidratos de carbono, grasa y ácidos grasos y calorías, pero con menor contenido de proteínas, aminoácidos esenciales y de algunos minerales, como calcio, potasio o sodio.
   
 
 
Los principales nutrientes o macronutrientes que se aportan al niño gracias a la leche materna, de acuerdo a una composición media de la misma, son los hidratos de carbono. Destaca la lactosa, un disacárido que facilita la absorción de calcio y hierro y ejerce efecto prebiótico, es decir, promueve la reproducción de lactobacillus en el intestino necesarios para un correcto tránsito intestinal y para el buen funcionamiento de la flora bifidogénica del colon.

Las proteínas se encuentran en pequeñas cantidades (0'9gr/100ml). Se ha demostrado que los lactantes alimentados con pecho tienen menores niveles de urea (nitrógeno no proteico, subproducto del metabolismo de proteínas) que los alimentados con fórmulas.
 
   
   
    El lactante y los nutrientes
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La riqueza de la leche materna
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Leche materna: ventajas para la
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Mitos sobre la lactancia materna
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Consejos de amamantamiento
   
     
La proporción de aminoácidos no esenciales/esenciales es constante a lo largo de la lactancia. Los aminoácidos son los constituyentes más pequeños de las proteínas necesarios para la síntesis de las mismas y aquéllos que son esenciales son los que no puede sintetizar nuestro organismo. Es necesario ingerirlos con la dieta a través de alimentos proteicos de alto valor biológico, como la carne.
 
Otro de los nutrientes mayoritarios son los lípidos, que son la principal fuente de energía, mayoritariamente en forma de triacilglicéridos (98% del total). El contenido en grasa de la leche de mujer es similar a la de la leche de vaca, 3,6 a 4gr/100ml. Aumenta a lo largo de la lactancia así como su aporte energético, sin aumentar en exceso el volumen de leche. En cuanto a su composición, es importante recalcar que la concentración de colesterol de la leche va disminuyendo conforme pasan los días y también su alto contenido en ácidos grasos esenciales:
 
•  Omega 3. EPA( Ácido eicosapentaenoico) y DHA (Ácido docosahexanoico) mejoran el desarrollo cerebral y cognitivo del bebé.
   
•  Omega 6. GLA (Ácido gamma linoleico) precursor del ácido araquidónico (ácido graso esencial) y a su vez precursor de prostaglandinas: mejora la inmunidad del bebé.
   
En cuanto a los micronutrientes de la leche materna, los minerales suponen aproximadamente un tercio de los presentes en la leche de vaca. Destaca el hierro por su óptima absorción, aunque de bajo contenido en la misma (0,3-1,6mg/dl) , el calcio (20-30mg/dl), que debe estar en relación 2/1 con el fósforo (relación calcio/fósforo) para una correcta absorción, y el zinc, que podría ocasionar situaciones deficitarias por su contenido excesivamente bajo.

 

  El contenido en vitaminas de la leche materna depende de la variedad y cantidad de la dieta de la madre. Es importante su alto contenido en vitamina A, con efectos positivos sobre la visión del bebé, y las vitaminas C y E con acción antioxidante y defensiva; y su menor contenido en vitamina D debe suplementarse, ya que es necesaria para un correcta absorción de calcio en el intestino del bebé y para un adecuada mineralización ósea. La escasez de vitamina K en la leche materna no es un problema porque el niño empieza a sintetizarla a partir de la microflora intestinal.

Otros componentes minoritarios, pero de gran importancia para el bebé, son los factores de crecimiento como Lactobacillus bifidus, sintetizados gracias al alto contenido de lactosa de la leche, los enzimas bacteriostáticas, compuestos necesarios para un máximo aprovechamiento de los nutrientes porque los hidrolizan en sus componentes más pequeños para que sean absorbidos por la mucosa intestinal y pasen a la sangre.
     
El hecho de que sean bacteriostáticos indica que tienen acción sobre las posibles bacterias patógenas, al destruirlas y evitar enfermedades en el bebé. Estos enzimas son: la lactoferrina, la lisozima y la lactoperoxidasa. Por último, los complejos celulares de la mama, como leucocitos, linfocitos y macrófagos, que ejercen función defensiva frente a infecciones del bebé.