Tipos de leche artificial para bebés

El biberón en todas las edades del niño

 
Las fórmulas lácteas artificiales son preparados a base de leche de vaca modificada, que cubren los requerimientos nutricionales del bebé.

Además, deben satisfacer las necesidades energéticas del niño para permitir un crecimiento y desarrollo normales, deben evitar carencias y desequilibrios entre nutrientes, además de contribuir a la prevención de enfermedades en la edad adulta.
 
   
   
    Cómo es el organismo del recién
nacido
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¿Qué es la leche artificial y
qué tipos hay?

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Comparativas leches de bebés
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Cómo se prepara un biberón según
la edad del niño
  
 
 
Estas fórmulas deben presentar unas características comunes: deben estar basadas en leche de vaca modificada y presentar la mayor similitud en composición a la leche materna. No hay que olvidar que la leche de vaca sin modificar no es apropiada para niños menores de un año, por su alta concentración en proteínas, calcio, fósforo y sodio. También presenta un déficit en vitaminas C, E y D y ácidos grasos esenciales, y mala absorción del hierro, cobre y zinc.
 
 
La necesidades de nutrientes coinciden con los distintos periodos de la primer infancia del niño.
 
   
  Lactancia: etapa de 0 a 6 meses
     
  el bebé solo puede asimilar la leche, que le aporta el alimento necesario para cubrir sus necesidades.
     
  en esta etapa el niño sólo succiona y deglute líquidos.
     
  su capacidad digestiva está poco desarrollada; por ello, sólo se alimenta de leche materna, de fórmulas de inicio o preparados para lactantes.
     
 
 
  Transición: etapa de 6 a 12 meses
     
  comienza la maduración de los enzimas digestivos.
     
  se producen cambios como la introducción en su dieta de alimentos no líquidos y alimentos con gluten, así como de nuevos alimentos, gracias a la mejora de su sistema digestivo.
     
  se alimenta de fórmulas de continuación y de alimentación complementaria o "beikost"
     
     

 

Adaptación a la vida adulta: etapa de 12 meses a 3 años.
 
 
 
Tipos de preparados
 
La obtención de la  leche de vaca adaptada se consigue tras varios procesos, como la eliminación de parte de la grasa de la leche, así como un porcentaje del sodio y del contenido de calcio, mediante dilución de la misma. También supone la adición de grasas poliinsaturadas para aportar ácidos grasos esenciales, de suero proteico, para que sea lo más similar posible a la leche humana. Se añaden, además, vitaminas y minerales para completar su composición.
 
Una vez realizadas estas modificaciones, se distinguen las siguientes fórmulas artificiales:
 
  Preparados para lactantes:
  Son productos alimenticios destinados a la nutrición completa de los lactantes desde el nacimiento hasta los primeros cuatro o seis meses de vida. También se denominan sustitutos de la leche materna.
   
  Preparados de continuación:
  Productos alimenticios destinados a la alimentación especial de lactantes que siguen una alimentación complementaria, por lo que no cubren por completo sus necesidades. 
   

 

Estos preparados artificiales de leche de vaca son capaces de satisfacer las necesidades del bebé gracias a su composición y aporte de nutrientes:
 
•  Energía
  Aportan la energía necesaria para el mantenimiento, crecimiento y actividad física. Las necesidades de niño de 0 a 6 meses son de 108 kilocalorías por kilo y día (kcal/kg/día), pero disminuyen a medida que va creciendo. La leche aporta aproximadamente entre 60 y 70 kcal por cada cien mililitros.
   
Proteínas
  Necesarias para conseguir una óptima masa muscular, ya que aumenta desde un 11% al nacer a un 15 % en el primer año de vida. Requieren 2,2 gramos de proteína por kilo y día (gr proteína/kg/día) los primeros seis meses, disminuyendo a 1,56 gr proteína/kg/día en los siguientes meses, cantidades representadas en su 40% por aminoácidos esenciales como la Histidina (esencial hasta los 6 meses) y la Cisteína (precursor de la taurina: aminoácido esencial para el desarrollo cognitivo de bebé, semiesencial). La  L-carnitina también debe estar en gran cantidad, ya que es una sustancia necesaria para el transporte de grasas y oxidación de los ácidos grasos de cadena larga. La leche cubre estas necesidades porque contiene 3,5–5,8 gramos por cada 100 mililitros de leche (gr/100 ml), vigilando la relación Meteonina/Cisteína (debe ser menor de 3) y añadiendo sólo aminoácidos para mejorar el valor nutritivo del producto y en las proporciones necesarias.
   
Grasas
  Destacan los fosfolípidos y glicolípidos necesarios para el correcto funcionamiento de las mitocondrias y membranas celulares, de las vainas de mielina del sistema nervioso. Los ácidos grasos insaturados, precursores de prostaglandinas, entre los que cabe destacar los ácidos omega-3, son necesarios para la vista y desarrollo cerebral. Deben representar en torno al 30-40% de las kilocalorías totales de la dieta, vigilando la relación linoleico/linolénico (ácidos grasos esenciales) y el contenido de araquidónico y DHA (docosahexaenoico). El contenido en la leche es de 5,7-10 gr/100 ml, cantidad que engloba ácidos grasos esenciales, siempre controlando el contenido de ácidos grasos saturados y trans (perjudiciales porque aumentan el colesterol LDL). Está prohibido añadir a las fórmulas aceite de sésamo y algodón.
   
Minerales
  El contenido en la leche de fórmula de minerales está legislado con aportes mínimos y máximos de sodio, potasio, cloro, calcio (se absorbe peor que el calcio de la leche materna) o fósforo. En los preparados de continuación se permite mayor contenido en hierro porque a partir de los seis meses aumentan los requerimientos de dicho mineral. Se debe controlar la relación calcio/fósforo, que nunca debe ser menor de 1.
   
Vitaminas
  La leche de fórmula tiene déficit de vitaminas D y C.