Niños de 1 a 3 años: las proteínas diarias recomendadas se duplican

Lo peor de la dieta: exceso de grasas y azúcares, y déficit de hierro y vitaminas

 

A David no le apetece comer más; en su plato quedan trozos de filete y patatas. Lo más seguro es que le animáramos a no dejar la carne, convencidos de que así se alimentará mejor. Pero lo cierto es que hoy los niños ingieren un exceso de proteínas que aumenta el riesgo de que sufran enfermedades y obesidad futura. Así lo pone de manifiesto el estudio Alimentando la Salud del Mañana (Alsalma) que revela que nueve de cada diez niños españoles de entre uno y tres años consumen más del doble de las proteínas recomendadas para su edad.
 
Guiados por falsos mitos de la alimentación infantil, heredados de costumbre o falsas creencias, olvidamos la necesidad de adaptar sus dietas a unas necesidades nutricionales muy diferentes a las de un adulto. El estudio se ha centrado en los tres primeros años de vida porque es en esta etapa cuando metabólicamente se programa la salud del niño y arraigan los hábitos alimenticios que tendrán consecuencias sobre su salud futura. Además, es en estos años cuando el pequeño experimenta un crecimiento muy rápido -duplica su talla y quintuplica su peso- y necesita de un requerimiento nutricional superior, ya que se produce un extraordinario crecimiento del sistema nervioso.   Niños de 1 a 3 años: proteínas diarias recomendadas
   
   
   
     
  Los expertos señalan que los malos hábitos nutricionales en la familia, la falta de tiempo para la buena nutrición en el hogar y el consumo de alimentos precocinados para adultos son, a juicio de los expertos de este estudio, los desencadenantes de los desórdenes nutricionales en los más pequeños. Y para comprobarlo analiza la percepción de los pediatras sobre los principales problemas nutricionales que registran en sus consultas; la opinión de los padres y por evalúa la ingesta real de los pequeños, explorando las deficiencias y los excesos de nutrientes.  
     
   
   
   

Exceso de grasas y azúcares, déficit de hierro y vitaminas

 
El estudio revela que sólo el 18 por ciento de los pediatras considera que los niños españoles tienen desórdenes alimentarios y coinciden con los progenitores en el exceso de grasas y azúcares en la dieta, y en el déficit de hierro infantil y vitaminas. Pero no coinciden en cuanto a las elevadas cantidades de proteínas que toman y el riesgo que esto conlleva.
 
 
     
  La Asociación Española de Pediatría, el aporte de proteínas ha de suponer el 15 por ciento de la alimentación total del niño de 1 a 6 años. Del resto, el 50 por ciento deben ser hidratos de carbono y el 35 por ciento grasas.  
     
 
 
Pero la situación actual dista mucho de lo recomendado, por ello los médicos insisten en que un exceso de proteínas en la dieta, sobre todo de origen animal, lleva aparejado un incremento de la grasa y del colesterol. Además, puede sobrecargar órganos como los riñones y el hígado, y la gran cantidad de fósforo que contiene compite en sangre con el calcio, provocando una menor absorción de éste. Todos ellos factores que incrementan el riesgo de sufrir obesidad, hipertensión y trastornos renales y cardiovasculares.
 
 
 

Demasiadas proteínas en los menús infantiles

 
Hoy apenas somos capaces de concebir una comida en la que no esté presente una buena ración de proteínas. Pero ¿lo estamos haciendo bien? A la luz de los datos del estudio Alsalma, que demuestra que los más pequeños toman niveles de proteínas muy superiores a los recomendados, queda claro que no.

En líneas generales, los especialistas de este estudio en alimentación infantil explican que en los primeros años de vida los requerimientos de proteínas se sitúan en 1,5 gramos por kilo de peso al día. Así que, como ejemplo, con sólo dos yogures y 250 ml de leche, un niño de un año con diez kilos de peso estaría tomando proteínas por encima de los niveles recomendados.
  Demasiadas proteínas en los menús infantiles
 
"La cantidad de proteína añadida a los purés infantiles no debería superar los 20 gramos hasta los seis meses de edad, y los 50 hasta el año de vida", señala la doctora María José Martínez, de la Sección de Gastroenterología y Nutrición del Hospital Infantil Niño Jesús, algo que "prácticamente supone el total de lo que se requiere al día a esas edades". De modo que si a lo anterior le sumamos medio litro de leche, ya se estarían cubriendo –y con creces- las cantidades recomendadas.
 
Eso sí, este exceso proviene de proteínas animales, sobre todo de la carne -el 25 por ciento de carnes rojas- y no precisamente de la ingesta de pescado que sigue siendo una asignatura pendiente o las proteínas que contienen frutos secos, cereales y legumbres con alto valor biológico y sin grasa. Las frutas y verduras también suspenden: el 98 por ciento de los pequeños de 1 a 2 años y el 93 por ciento de 2 a 3 años no consumen suficiente fruta, y un 13 por ciento no la toma nunca. Un mal hábito que provoca bajos niveles de vitaminas y ácido fólico.
 
 
 
     
  Nutrición infantil: frutas y verduras   En este sentido la doctora Martínez insiste en que al igual que los padres "deben asegurarse de sus hijos toman las frutas y verduras necesarias para asegurar un tránsito intestinal adecuado, también han de vigilar que ingieran las cantidades justas de calcio y proteínas".

Reconoce que parte del problema tiene su origen en el hecho de "intentar ofrecer la mejor alimentación posible sin darse cuenta de que para ello debe incluir proteínas e hidratos de carbono en proporciones adecuadas".
   
     
     
    Charo Barroso