Dolor abdominal crónico en niños: origen, diagnóstico y tratamiento

Un buen diagnóstico es fundamental para atajar el dolor


     
  Las causas del dolor abdominal crónico en niños pueden ser muy variadas. Por ello, el especialista en Gastroenterología Infantil debe acertar con el diagnóstico para poder aplicar un tratamiento eficaz. Detallamos las principales enfermedades digestivas más comunes que pueden estar detrás de este molesto dolor crónico.  
     

 

   

¿A qué puede deberser el dolor abdominal crónico en niños de causa orgánica?

 
¿Cuándo se habla de dolor abdominal crónico?   Puede ser debido a patologías digestivas o no digestivas. Entre las primeras podría tratarse de esofagitis por reflujo gastroesofágico, gastritis por Helicobacter pylori, trasgresiones dietéticas, enfermedad celiaca, enfermedad inflamatoria intestinal, parasitosis intestinal, estreñimiento crónico, malformaciones del aparato digestivo, alergia a las proteínas de la leche de vaca, intolerancia a la lactosa u otros azúcares de la dieta (fructosa, sorbitol...), enfermedades del hígado o de la vía biliar (hepatitis, litiasis.) o pancreatitis recurrente.
 
También hay causas no digestivas, las más frecuentes son las  infecciones o malformaciones del aparato genitourinario y las de origen ginecológico como quistes ováricos, folículos hemorrágicos...
     
   

¿Qué tipo de pruebas que puede solicitar el especialista?

 
El especialista solicitará los exámenes complementarios según la sospecha diagnóstica, como por ejemplo:
   
•   Analítica con marcadores de inflamación intestinal, anticuerpos para enfermedad celiaca
   
•   Cultivo de orina para descartar infección
   
•   Estudio microbiológico de heces para parásitos o bacterias.
   
•   La ecografía es una técnica no invasiva y muy sensible en la que se valora si existe alteración en hígado, bazo, riñones, intestino y apéndice, páncreas, ovarios...
   
•   Otras pruebas más complejas e invasivas, como la endoscopia digestiva, se realizarían en un segundo nivel de pruebas o ya de entrada, si existe una indicación clara.
   
   
   

¿Cómo se diagnostica el dolor abdominal no orgánico?

 
En caso de sospechar un dolor abdominal por somatización es importante una valoración por Psiquiatría Infantil para establecer el diagnóstico. Los factores de riesgo que nos han de hacer sospechar este tipo de trastorno son:
   
•   Factores predisponentes individuales: niños excesivamente perfeccionistas y responsables o tímidos.
   
•   Factores familiares: alteraciones del vínculo afectivo, dificultad para resolver conflictos…
   
•   Factores desencadenantes: un buen ejemplo son los acontecimientos vitales estresantes, como la muerte de un ser querido.
   
•   Factores mantenedores: "beneficios" que obtiene el niño por presentar esta dolencia.
   
 
     
  Si se descarta que se trate de un dolor de origen orgánico y un trastorno somatomorfo, se aplican los llamados criterios de Roma para el diagnóstico del dolor abdominal funcional. Estos criterios tienen su origen en una reunión de expertos en el año 1989 para definir los criterios para los trastornos funcionales digestivos en adultos y niños. Posteriormente se han ido modificando hasta los actuales criterios de Roma III en los que se habla de la dispepsia funcional, el síndrome del intestino irritable, la migraña abdominal y el dolor abdominal funcional infantil.  
     
 
 
   

¿Cuál es el tratamiento del dolor abdominal crónico?

 
Si el dolor es de origen orgánico, el tratamiento se establecerá según la patología causante del mismo. Por ejemplo, si se diagnostica la enfermedad celiaca, se retirará el gluten de la dieta.
   
•   Si se descarta la patología orgánica o el trastorno de somatización, nos encontraremos ante un dolor funcional y se procederá a un abordaje integral ya que es muy importante el apoyo psicológico del niño y la adecuación del entorno familiar. No sólo hay que centrarse en el tratamiento farmacológico o en las medidas dietéticas.
   
•   En el caso de la dispepsia funcional, se recomienda evitar comer alimentos grasientos y picantes. Y en otras ocasiones, si con esto sólo no se controlan los síntomas, podría ser necesario el tratamiento médico con antisecretores (ranitidina) o inhibidores de la bomba de protones (omeprazol), entre otros.
   
•   Los pacientes con síndrome del intestino irritable también deben realizar modificaciones en la dieta como limitar alimentos con elevada cantidad de grasa o ingerir alimentos con fibra (si predomina el estreñimiento). En caso de afectación de la calidad de vida por síntomas muy intensos, se procedería a pautar medicación como relajantes de la musculatura lisa para el dolor o bien fármacos para controlar los síntomas asociados como la diarrea o el estreñimiento.
   
•   En niños con migraña abdominal lo recomendable es evitar los factores desencadenantes de las crisis, como los alimentos ricos en aminas (chocolate, quesos...), el estrés o la falta de sueño.
   
•   En el síndrome del dolor abdominal funcional lo importante es el enfoque psicológico del caso, abordando el entorno social y familiar del niño, y evitando excesiva preocupación y focalización en el tema.
 
 
     
  En definitiva, el objetivo final del tratamiento no ha de ser la desaparición completa del dolor sino que el niño haga una vida normal, acorde a su edad y sin limitaciones, evitando en lo posible el abuso de analgésicos. Hay que recordar que el pronóstico es bueno y desaparece con los años en la mayoría de los casos, aunque algunos de estos niños en la vida adulta evolucionarán a síndrome de intestino irritable u otros tipos de patología funcional, sobre todo si existen antecedentes familiares.  
 
 
     

 

Dra. Esther Vaquero
Unidad de Gastroenterología y Nutrición Infantil.
Servicio de Pediatría, Hospital Clínico San Carlos (Madrid)