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Cómo funciona el esófago

Esofagitis, esófago de Barret y cáncer son algunas de sus enfermedades

 

     
 


El esófago es un tubo que comunica la boca con el estómago, lleva los alimentos, líquidos y saliva desde la parte posterior de la garganta hasta el estómago a lo largo de sus 25 o 30 centímetros, recubiertos con dos capas de músculos que se contraen de forma descendente. El esófago atraviesa el cuello, tórax y abdomen, y cuenta con el esfínter esofágico inferior o cardias para evitar que los alimentos y los jugos gástricos refluyan desde el estómago.


Patologías más comunes del esófago

•   Esofaguitis
Esófago de Barrett
Cáncer de esófago
   
  Cómo funciona el esófago
     

 

   

Esofaguitis

   
La esofagitis es la inflamación de la mucosa que reviste el esófago en su cara interna. Normalmente se produce cuando el esfínter esofágico está anormalmente relajado y deja pasar los ácidos gástricos hacia el esófago, irritándolo. Cuando esto ocurre sentimos un ardor ascendente desde el estómago hasta la garganta o sentimos el retorno del contenido gástrico a la boca. También se puede sentir problema al tragar alimentos o medicinas, sentir náuseas, tener vómitos, o sufrir dolor abdominal.
 
 
     
  Si se sufre esta patología es recomendable no fumar y hacer dieta con alimentos ligeros que no empeoren el reflujo. La esofagitis por radiación puede intentar prevenirse espaciando el tiempo entre los ciclos de quimioterapia y radioterapia y con el uso de antiinflamatorios.  
     
 
 
La esofagitis no sólo es molesta, hay que controlarla porque puede provocar males mayores: Si la esofagitis dura mucho tiempo puede formarse tejido cicatricial que pueden estrechar el esófago y dificultar la deglución de los alimentos. El reflujo puede hacer que aparezcan úlceras en el esófago, que al sangrar ocasionen pérdidas de hierro, pudiendo provocar anemia.
 
 
 

Tratamiento de la esofaguitis

 

Tratamiento de la esofaguitis   En la mayoría de las personas se podrá controlar la esofagitis en un período de 3 a 5 días con cambios en la dieta o con medicamentos, pero si se tiene el sistema inmunológico debilitado se tardaremos más en conseguir los resultados. La acidez gástrica y el reflujo gastroesofágico se pueden producir o empeorar por el embarazo y por muchos diversos medicamentos.

Las infecciones necesitarán tratamiento con antibióticos. Muchas personas que reciben tratamiento para un episodio de esofagitis infecciosa necesitan otros medicamentos para inhibir el virus o el hongo y prevenir la reaparición de la infección.
 
     
   

Esofago de Barrett

   
El esófago de Barrett, también llamado síndrome de Barrett, se trata de un cambio anormal de las células de la parte final del esófago, que puede producirse por la regurgitación de los ácidos gástricos que dañan las mucosas del esófago.
 
Las personas con enfermedad de reflujo gastroesofágico de forma crónica o por largos periodos de tiempo tienen un riesgo más alto de sufrir esófago de Barrett. La mayoría de las personas que tienen esófago de Barrett son diagnosticadas después de los 60 años de edad.
 

Tratamiento del esófago de Barrett

 

El tratamiento abarca medidas generales para controlar el reflujo gastroesofágico, medicamentos y cirugía. El tratamiento debe administrarse aunque no se padezca ningún síntoma.

Como medidas generales conviene cambiar los hábitos de vida perjudiciales, no acostarse después de las comidas, evitar la grasa, el alcohol y el tabaco además de acostarse con la cabeza lo más alta posible.
 
Entre otros se pueden prescribir los siguientes medicamentos: antiácidos después de las comidas y a la hora de dormir, bloqueadores de los receptores H2 de la histamina, y fármacos que promueven la motilidad.
 
Se puede recomendar una cirugía para la extirpación de una parte del esófago si la biopsia muestra el tipo de cambios celulares, conocidos como displasia, que pueden evolucionar hasta convertirse en un cáncer.
 
  Tratamiento del esófago de Barrett
 

 

Cáncer de esófago

   
El síntoma fundamental de esta enfermedad es la dificultad para la deglución o sensación de parada de alimento al tragar ya que el tumor está obstruyendo el esófago. El 96 por ciento de los casos se diagnostica mediante la esofagoscopia, que localiza el tumor y recoge imágenes y muestras.
 
Existen dos tipos de tumores: carcinoma epidermoide y adenocarcinoma. El carcinoma epidermoide generalmente se localiza en la parte media y alta del esófago. El adenocarcinoma aparece predominantemente en la parte inferior del esófago y el factor predisponente más importante es el llamado esófago de Barrett.
 
 

Tratamiento del cáncer de esófago

 
Se cuenta con tres armas para luchar contra el cáncer de esófago: cirugía, radioterapia y quimioterapia. Se pueden usar por sí solas o en combinación.
 
El tratamiento preoperatorio de radio-quimioterapia se indica con el fin de disminuir el tamaño del tumor y minimizar la posibilidad de producir implantes tumorales durante la cirugía. Con esta modalidad terapéutica se consigue destruir completamente el tumor en el 25 y el 30 por ciento de los casos.
 
     
  El tratamiento quirúrgico del cáncer de esófago persigue la extirpación completa del tumor y el restablecimiento del tránsito digestivo. En determinadas situaciones se podrá extirpar el esófago sin necesidad de abrir el tórax, como es el caso de esofaguectomías transhiatales. En la actualidad se están empleando técnicas de cirugía laparoscópica y toracoscópica con el fin de disminuir la morbi-mortalidad del tratamiento quirúrgico.  
     
 
La cirugía del cáncer de esófago, en la actualidad conlleva una mortalidad operatoria menor del 5 por ciento, aunque las complicaciones postoperatorias son frecuentes, sobre todo las pleuro-pulmonares, alcanzando en algunos momentos al 50 por ciento de los pacientes.