Cómo manejar el sangrado digestivo en niños

Causas y tipos de hemorragias digestivas infantiles

 

Sangrado digestivo en niños   El sangrado procedente del aparato digestivo -por la boca o por el ano- es poco frecuente en la edad pediátrica, sobre todo en niños sanos y no hospitalizados. Cuando ocurre, aunque el sangrado sea escaso, suele resultar bastante aparatoso y es muy alarmante para los familiares o cuidadores.

Generalmente no causa graves consecuencias ni compromete la vida pero el niño debe ser evaluado por un médico, sobre todo los pequeños porque son más vulnerables a la pérdida de sangre.
 
Dra. Esther Vaquero
Unidad de Gastroenterología y Nutrición Infantil.
Servicio de Pediatría, Hospital Clínico San Carlos (Madrid)
     
   
   

¿Cuáles son los tipos de sangrado digestivo?

 
Cuando el sangrado procede de esófago, estómago o duodeno (primera porción del intestino delgado) se habla de hemorragia digestiva alta y cuando el sangrado tiene su origen por debajo del duodeno (resto del intestino delgado –yeyuno, ileon- , colon, recto, o ano) se define hemorragia digestiva baja.
 
Las características del sangrado van a depender del lugar donde se origina y del tiempo que permanece la sangre en el tubo digestivo (cuanto más tiempo, más oscura), así desde el punto de vista médico las formas de presentación son:
 
Hematemesis. Sangre expulsada por la boca, con el vómito, cuyo color varía desde rojo hasta marrón o negro, si la sangre ha sido digerida en el estómago. Generalmente procede de tramos altos del tracto digestivo.
   
Rectorragia. Emisión de sangre por el ano, independientemente de su origen.
   
Melena. Sangrado negruzco muy maloliente que se expulsa por el ano, que procede de tramos digestivos altos (o bajos en pacientes con tránsito intestinal lento).
   
Hematoquecia. Sangre roja, fresca, procedente de tramos bajos (o altos en pacientes con tránsito rápido).
   
Hemorragia digestiva oculta. No se detecta a simple vista y para diagnosticarla hay que analizar las heces y detectar la presencia de sangre oculta.
   
   
   

¿Cuáles son las causas de sangrado digestivo en niños?

 
Las causas de hemorragia digestiva en los niños son muy variadas y habitualmente son procesos banales que ceden espontáneamente. La etiología suelen variar según el sangrado sea alto o bajo y en función de la edad del niño:
     
En un recién nacido aparentemente sano que presenta restos de sangre en las regurgitaciones o en el vómito lo mas habitual es que esta haya sido deglutida del canal del parto o de los pezones de la madre (es conveniente revisarlos si el niño está con lactancia materna). No obstante, en estos casos y en aquellos que presentan sangrado digestivo bajo, el bebé debe ser valorado por un neonatólogo o pediatra para descartar patologías como enfermedad hemorrágica del recién nacido, trastornos de coagulación, etc.   Causas de sangrado digestivo en niños
     
El sangrado en los lactantes y niños mayores puede ser debido a múltiples causas y no todos los casos son verdaderas hemorragias digestivas. Existen falsos sangrados debidos a ingesta de alimentos o medicamentos que colorean el vómito o las heces (remolacha, golosinas, refrescos, espinacas, tomate, chocolate, frambuesas, cerezas, regaliz, morcilla, medicamentos como el hierro o la rifampicina, etc.).  
     
También puede ser darse el caso de que aunque el niño expulse sangre, esta no proceda del aparato digestivo sino de la nariz (sangrado nasal o epistaxis), de la boca (heridas o lesiones dentales) o de las amígdalas (amigdalitis)  
     
   
   
     
  Las causas de sangrado digestivo verdadero son múltiples. Por ejemplo, un sangrado alto puede ser debido a lesiones del esófago –esofagitis o varices esofágicas- del estómago –gastritis- del duodeno -úlceras- , etc. Y en caso de sangrado digestivo bajo, el origen puede estar en el colon –colitis inflamatoria, infecciosa, alérgica- o lesiones  rectales –pólipos- o anales –fisuras-, etc.  
     
 
 
 

¿Qué hacer en caso de sangrado digestivo?

 
 
Lo más importante es que el niño sea visto inmediatamente por un pediatra, sobre todo si tiene afectación del estado general (palidez, decaimiento, mareo, tendencia al sueño, etc.). Lo primero que hará el médico es valorar la situación hemodinámica del paciente, es decir si la pérdida de sangre ha sido tan cuantiosa y rápida como para alterar la tensión arterial (hipotensión) y la frecuencia cardiaca (taquicardia). Si es así, nos encontraremos ante una situación grave que requerirá una actuación urgente (canalizar una vía venosa, infundir fluidos, etc.).
 
En caso de que el niño se encuentre estable el médico realizará una recogida de datos completa y una adecuada exploración para determinar un diagnostico diferencial (probables causas del sangrado), que permita solicitar las pruebas complementarias apropiadas y llevar a cabo el tratamiento adecuado.