El Aparato Digestivo

El aparato digestivo es un conjunto de órganos que recorren el interior del cuerpo humano y cuyo objetivo fundamental es la nutrición. Son órganos muy diferentes entre sí en cuanto a forma y funciones. Podemos hablar de un tubo digestivo (desde la boca al ano) por donde pasan los alimentos, y de glándulas asociadas a dicho tubo: las más importantes son el hígado y el páncreas.
 
La nutrición es el proceso por el cual conseguimos moléculas y sustancias que nos proporcionan energía necesaria para realizar funciones vitales (respirar, pensar, caminar, etc.) y también para mantener y construir las estructuras de nuestro organismo (especialmente en la etapa de crecimiento donde se necesitan altas cantidades de nutrientes). El aparato digestivo facilita la nutrición porque lleva a cabo la digestión de los alimentos y bebidas que tomamos. Este proceso consiste en dividir los alimentos en pequeñas moléculas que son fácilmente absorbidas en el intestino y transportadas en la sangre. Otra función del aparato digestivo es la excreción en forma de heces de los productos que no pueden ser digeridos y por ello son inútiles para nuestro organismo.
 
 
     aparato digestivo
  Boca
  Faringe
  Esófago
  Estómago
  Intestino delgado: duodeno
  Hígado
  Páncreas
  Intestino delgado: yeyuno e ileón
  Intestino grueso
  Ano
   

 

 
Boca
 
 
Forma
 
La boca es la puerta del aparato digestivo; a través de ella los alimentos pasan al interior del cuerpo. El interior de la boca contiene dos filas de dientes, una superior y una inferior. Cada fila está formada por 16 dientes que se dividen en: cuatro incisivos, dos caninos o colmillos, cuatro premolares y seis molares o muelas. Cada diente tiene una raíz que lo ancla al hueso interno de la mandíbula y del maxilar superior que están recubiertos por las encías. Por esa raíz entra sangre para nutrir al diente y también un nervio que permite tener al diente cierta sensibilidad a la presión. Por eso sentimos cuando se mueve un diente o sabemos cuánta fuerza debemos ejercer para masticar un alimento. Exteriormente los dientes están cubiertos de esmalte, el material más duro y resistente del cuerpo humano.
 
Protegiendo los dientes se configuran los labios, uno superior y otro inferior, que sellan la boca cuando se cierra. Los labios tienen una función esencial en los recién nacidos, ya que permiten el reflejo de succión en el pezón de la madre para alimentarse con su leche. el material más duro y resistente del cuerpo humano.
 
En el interior de la boca se encuentra la lengua, un músculo que podemos mover a voluntad. La cara de arriba es más áspera, ya que es la parte que más está en contacto con los alimentos que entran y además tiene repartidas papilas gustativas a lo largo de ella; sin embargo, la cara de abajo es muy suave y tiene pequeños orificios que segregan saliva.
 
Por último, la boca cuenta con varias glándulas salivares que, como su nombre indica, fabrican saliva. Estas glándulas salivares pueden ser microscópicas, como las que hay debajo de la lengua o las que hay en las encías, pero también existen tres grupos de glándulas salivares grandes:
 
•  Glándula parótida: están delante de los oídos, en los carrillos. Son las más grandes y tienen un conducto que atraviesa los carrillos y termina dentro de la boca.
   
•  Glándula submaxilar: están dentro del arco de la mandíbula; sus conductos terminan justo debajo de la lengua y forman dos papilas. Su función es drenar saliva.
   
•  Glándula sublinguar: se encuentran debajo de lengua. Tienen varios conductos de pequeño tamaño que terminan en el suelo de la boca.
   
   
   
Función
   
   
•   Masticación
  El alimento que entra en la boca debe dividirse en trozos más pequeños que puedan  atravesar fácilmente el esófago. Para ello, los dientes cortan, desgarran y trituran el alimento. Obtener pequeños fragmentos de alimento es esencial para una realizar una buena digestión posterior. Las personas que ingieren grandes trozos de comida sin masticar correctamente sufren digestiones pesadas y ardores más frecuentemente.
   
•   Salivación
  Las glándulas salivares comienzan a segregar saliva incluso antes de que el alimento entre dentro de la boca. Esto se debe a los estímulos visuales y olfativos que recibe nuestro cerebro antes de comer (por eso decimos que "se nos hace la boca agua"). La saliva tiene varios papeles importantes en la digestión. En primer lugar, es un lubricante que ayuda por un lado a mezclar toda la comida ingerida y por otro, a suavizarla para facilitar su paso por el tubo digestivo. En segundo lugar, contiene lisozimas e inmunoglobulinas que son moléculas capaces de destruir los gérmenes que entran en nuestra boca. Por último, también contiene una enzima llamada amilasa. Las enzimas son proteínas con capacidad de degradar componentes de la comida. En este caso, la amilasa es capaz de degradar los hidratos de carbono complejos en moléculas de glucosa simples.
   
•   Deglución
  El alimento triturado y mezclado con la saliva se llama bolo alimenticio. Éste tiene que pasar por el esófago para llegar al estómago y para eso se realiza la deglución, tragar el alimento. La lengua, entonces, asciende y empuja el bolo alimenticio hacia la faringe donde termina este proceso.
   
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