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  Flora intestinal equilibrada
   

 

Diarrea después del tratamiento con antibióticos

El uso de probióticos puede ayudar a prevenirla

         
    El tratamiento con antibióticos es bastante frecuente en niños. Suele producir una alteración del equilibrio de la flora intestinal que se manifiesta clínicamente como diarrea: aumento en el volumen y número de las deposiciones, disminución de su consistencia y dolor cólico abdominal.

Esther Vaquero
Unidad de Gastroenterología y Nutrición infantil. Servicio de Pediatría del  Hospital Clínico San Carlos (Madrid)
  Diarrea después del tratamiento con antibióticos
   
       
 
 

¿Qué es la flora intestinal? ¿Cómo se forma?

 
En el intestino existe un gran número de bacterias (más de 400 especies diferentes), unas "buenas" y otras "malas", que están en equilibrio para el correcto funcionamiento del aparato digestivo. Este ecosistema comienza a formarse desde los primeros días de vida y es fundamental para el desarrollo adecuado del sistema inmune y de la integridad de la pared intestinal, es decir, para la defensa contra microorganismos infecciosos y también para disminuir la sensibilización alérgica a alimentos. El recién nacido, al atravesar el canal del parto, adquiere bacterias que colonizan su intestino que hasta entonces era aséptico. Posteriormente estas bacterias se ven modificadas por el tipo de alimentación; en el caso de los niños que reciben lactancia materna predomina el género Bididobacterium o bifidobacterias, que les hace menos sensibles a infecciones gastrointestinales y a otras enfermedades, al contrario de los alimentados con fórmula cuya flora intestinal es más heterogénea..
 
 
 

¿Qué es la diarrea asociada a antibióticos?

 
Cuando se emplean antibióticos se puede producir una destrucción de las bacterias buenas y secundariamente un crecimiento desproporcionado de las bacterias perjudiciales, lo que acarrea la aparición de heces blandas/acuosas que pueden provocar irritación de la zona perianal, distensión y dolor abdominal. Esta diarrea por uso de antibióticos es bastante frecuente (puede darse en 1 de cada 4 niños) y no sólo aparece durante el tratamiento, sino que puede darse hasta seis u ocho semanas tras finalizarlo.
 
 
 
 

¿Esta diarrea se acentúa si el niño encadena varios tratamientos seguidos con antibiótico?

       
  El riesgo de diarrea asociada a antibióticos aumenta en caso de tratamientos prolongados y/o con antibióticos de amplio espectro, aquellos que eliminan varias bacterias, como las penicilinas y derivados. También es más frecuente en edades extremas de la vida, en caso de enfermedad del sistema inmune y en niños hospitalizados. En estos casos pueden darse cuadros bastante más severos, como la diarrea por Clostridium difficile que aunque podría darse en niños sanos es mucho más frecuente si existen los factores de riesgo referidos anteriormente.   diarrea asociada a antibióticos
 
 

¿Qué es el Clostridium difficile?

 
Es una bacteria que forma parte de la flora intestinal de un pequeño porcentaje de personas sanas y de pacientes ingresados que adquieren sus esporas del medio hospitalario. Cuando se toman antibióticos potentes que alteran la microbiota del intestino, esta bacteria produce una toxina que puede llegar a provocar una diarrea grave por inflamación del colon (colitis seudomembranosa).

La transmisión es de esta bacteria es fecal-oral, por lo que para prevención la transmisión de la misma es importante el lavado de manos con agua antes de comer, y tras manipular heces de un niño infectado.
     
 
 

¿Cómo se puede prevenir la diarrea por antibióticos?

 
Uno de los pilares más importantes es evitar el uso indiscriminado de antibióticos, algo muy habitual en la edad pediátrica debido a los múltiples procesos infecciosos que suelen tener los niños. Es importante recordar que la mayoría de estos procesos son virales y sólo precisan medidas sintomáticas (antitérmicos, hidratación...);
 
     
  Los antibióticos no sirven para eliminar los virus y su uso inadecuado de forma repetida puede alterar la bacterias de la flora intestinal empeorando el sistema inmune del niño y provocando diarreas que pueden llegar a ser bastante graves, como la producida por la toxina del Clostridium difficile.  
     
 
En caso de ser necesario el uso de antibióticos, la administración conjunta de probióticos podría ser útil para prevenir la aparición de diarrea, porque aumentan el número de bacterias anaerobias beneficiosas para el intestino y disminuyen las potencialmente patógenas. Los probióticos también ejercen su acción estimulando los mecanismos de defensa en la mucosa y compitiendo con los patógenos. Estos efectos beneficiosos van a depender de las cepas que contienen, siendo los de mayor evidencia científica los que incluyen Lactobacillus GG y Saccharomyces bourlardii, tal y como se indica en la Guía de la Organización Mundial de Gastroenterología sobre probióticos y prebióticos.