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  Flora intestinal equilibrada
   

 

Probióticos

 
¿Para qué sirven los probióticos?
 
Los trastornos gastrointestinales son las indicaciones más comunes del uso de probióticos, aunque hay otras enfermedades en las que también puede utilizarse. Pero los resultados positivos dependen  de las cepas administradas, la cantidad de microorganismos, la forma de administración y el organismo de cada paciente.
 
Diarreas infantiles agudas
  Sus causas más frecuentes los las gatroenteritis, que pueden tener origen vírico (especialmente la infección por rotavirus), bacteriano o parasitario.

Los estudios indican que el uso de probióticos  reduce la diarrea aguda en lactantes y niños; también ha demostrado su utilidad en la prevención de enfermedades gastrointestinales. Los probióticos más estudiados son: Lactobacillus bulgaricus, Stresptococcus thermophilus, Lactobacillus acidophilus, Lb. Casei. Lb. Brevis y Lb. Plantarum.
   
  Su eficacia es mayor en la fase precoz de la diarrea y en el tratamiento de niños sanos de países desarrollados. La rehidratación oral de los pequeños es fundamental para el tratamiento de cualquier tipo de diarrea.
   
Diarrea asociada a antibióticos
  Los antibióticos pueden alterar la flora intestinal por efectos tóxicos o por la alteración de su equilibrio natural (descenso de lactobacilos y bifidobacterias). Cuando hay un desequilibrios, los microorganismos peligrosos como E. Coli y C. difficile, causantes de la diarrea, empiezan a crecer a sus anchas. La diarrea por antibióticos ocurre en el 25 por ciento de los pacientes tratados con estos medicamentos.
   
  Los probióticos  (Lactobacillus spp, L. Bulgaricus, Bifidobacterium spp...) ayudan a reponer la flora intestinal destruida por los antibióticos. Además, suelen ser bien tolerados y tienen pocas contraindicaciones. Diversos estudios avalan la acción preventiva de los probióticos en la prevención de la diarrea en niños ingresados en hospitales o nosocomial, como la diarrea en adultos.
   
Diarrea del viajero
  Las bacterias E. Coli, Salmonella spp, Shigela spp o Campylobacter suelen ocasionar la mayor parte de las diarreas del viajero en los países tropicales. La ingesta de probióticos reduce la aparición de este trastorno intestinal, que se produce por al contaminación del agua y de los alimentos.
   
Intolerancia a la lactosa
  Probiótico: intolerancia a la lactosa Cólicos abdominales, náuseas, diarrea, gases, crecimiento lento, pérdida de peso... son algunos de los síntomas de la intolerancia a la lactosa. Las bacterias del ácido láctico son capaces de degradar parcialmente la lactosa que hay en los productos lácteos y sus derivados.
   
  Por ello, utilizando probióticos (especialmente el Lactobacillus bulgaricus y el Streptococcus thermophilus) se reducen los síntomas de su mala metabolización. Así se explica que algunas personas que no toleran la leche pueden tomar yogur, ya que contiene bacterias beneficiosas para el organismo.
   
Enterocolitis necrotizante
  Esta enfermedad causa la destrucción de todo o parte del intestino delgado del bebé y se da especialmente en prematuros de bajo peso alimentados con leches artificiales. Se piensa que una disminución del torrente sanguíneo hacia esa zona, además de anomalías en la flora intestinal pueden estar detrás de este mal.
   
  La administración de probióticos puede ayudar a prevenir la aparición de esta temible enfermedad, que puede lesionar gravemente el intestino delgado de los más pequeños.
   
Erradicación de la Helicobacter Pylori
  Cuantos más probióticos tengamos en el tracto intestinal, menos tasa de supervivencia tiene la bacteria Helicobacter pylori, que causa úlceras duodenales y gástricas. La acción directa de los probióticos crea un ambiente hostil a la proliferación de dicha bacteria, y dificulta que se adhiera a las paredes del intestino, según recientes investigaciones.
   
Colon irritable
  La distensión abdominal, la flatulencia y el dolor que acompaña al colón irritable mejoran con la administración de tratamientos probióticos, según estudios recientes. La mejoría de síntomas es un alivio para estos pacientes, que pueden pasar del extreñimiento a la diarrea sin causa aparente.
   
Enfermedad inflamatoria intestinal
  Los expertos también hablan de la utilidad de los probióticos en la Enfermedad inflamatoria intestinal, aunque no existan estudios concluyentes al respecto. En esta enfermedad entran en juego el equilibrio de la flora intestinal, es decir, de las bacterias beneficiosas o perjudiciales para el organismo. Por ello, todo indica que la administración de probióticos puede ayudar a que los síntomas sean más leves en males como la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa o la pouchitis. Actualmente una parte de los niños que padecen enfermedad inflamatoria intestinal toman suplementos alimenticios a base de probióticos para restaurar su equilibrio intestinal.
   
Alergias
  Las enfermedades alérgicas son las más dolencias crónicas más comunes en la infancia en los países occidentales. La predisposición genética (lo que se conoce como carga atópica) más los factores ambientales se combinan en cada caso y determinan la aparición o no de la enfermedad y su grado de afectación. Curiosamente en un mundo más higiénico en nuestra vida cotidiana (vacunas, esterilización de alimentos, limpieza...), aunque más contaminado ambientalmente, surgen con fuerza las alergias.
   
  La ciencia lo explica por la hipótesis de la higiene, según la cual, la causa de estas enfermedades estaría en una "insuficiente o alterada exposición a los microorganismos ambientales en las primeras etapas de la vida".  De lo que se deduce que la exposición a ciertos microorganismos en la primera infancia podría ejercer un efecto inmunoprotector.
La inmadurez del sistema inmune, propia de los primeros meses de vida, es otra de las claves para el desarrollo de alergias. El resultado es que sustancias que no son peligrosas sí lo son para el niño alérgico, que incluso puede reaccionar defensivamente frente a sustancias propias, desarrollando enfermedades autoinmunes.
   
  La mucosa intestinal y sus sistema defensivo (tejido inmune) es la primera gran exposición del bebé a microorganismos y sustancias extrañas. El parto por vía vaginal favorece la colonización de su sistema digestivo a través de las bacterias que le transmite su madre, especialmente bifidobacterias y lactobacilos. En los bebés nacidos por cesárea se detecta una menor cantidad de estas bacterias "beneficiosas" y más bacterias hospitalarias y del personal sanitario que les ha atendido durante el parto.
   
   La flora bacteriana del intestino en los primeros meses sirve para poner las bases del sistema inmune, lo que se traduce en una respuesta inmunológica para los microorganismos dañinos y una repuesta "tolerante" para los microorganismos inofensivos.
   
  En estudios realizados en niños alérgicos se han detectados menor diversidad microbiana y menor cantidad de bacterias "saludables" como lactobacilos y bífidobacterias, así como una presencia mayor de bacterias patógeneas (coliformes, clostridium...). Los pequeños con enfermedad alérgica también presentan otras anomalías en su microflora, como una menor adhesión a la mucosa intestinal. Los probióticos específicos pueden convertirse en los medicamentos del futuro para prevenir y tratar las enfermedades alérgicas. Los estudios tratan de afinar en la selección de cepas para cada dolencia y en el momento de administración de los probióticos, dos de las claves para que estos tratamientos tengan éxito.
   
Asma, rinitis alérgica, alergias alimentarias
  Se estudia la aplicación de probióticos a enfermedades alérgicas como el asma, la rinitis o las alergias alimentarias. Aunque no hay resultados concluyentes en los estudios realizados hasta la fecha, los especialistas señalan que identificando las cepas eficaces en cada enfermedad alérgica, los probióticos pueden llegar a ser un arma eficaz contra este tipo de dolencias.
   
Dermatitis atópica
  La dermatitis o eczema atópico se considera una enfermedad inflamatoria crónica cuyos síntomas son inflamación, picor y lesiones cutáneas en las zonas de mayor rascado. La piel de los niños que la padecen reaccionan de forma exagerada a factores ambientales, inofensivos para las personas que no son atópicas. Los pacientes con dermatitis suelen tener una historia personal o familiar que incluye otras enfermedades alérgicas como asma o rinitis.
   
  Una de las opciones para el tratamiento de la dermatitis es el uso de probióticos, que mejoran la cantidad y la calidad de la flora intestinal y, por tanto, de la respuesta inmunológica del paciente. Incluso algunos estudios apuntan a la acción beneficiosa de ciertos probióticos tomados por la embarazada (y la madre que da el pecho) a la hora de prevenir la aparición de dermatitis en sus bebés. Lo que realmente comprueban los estudios es una reducción notable de los síntomas del eczema.
   
Cólicos del lactante
  Los síntomas del cólico del lactante son inequívocos: llanto y dolor del bebé a cualquier hora del día, pero especialmente por la tarde o noche, piernas encogidas por el dolor, vientre duro por el dolor y los gases que se acumulan. Suele aparecer cuando el niño cumple las tres semanas y lo normal es que remita hacia el tercer o cuarto mes de vida.

Recientes estudios trabajan con la hipótesis de que el llanto incontrolable del bebé pueda deberse a algún desequilibrio de la flora intestinal (bajada de lactobacilos) o a la acción de alguna bacteria (como las coliformes). Las investigaciones dicen ingesta de probióticos podrían aminorar los síntomas en caso de cólico del lactante, gastroenteritis y diarrea.
  Probiótico: cólico del lactante