Cómo se produce la esofagitis en niños

La causa más frecuente es el reflujo gastroesofágico

 
El esófago es el conducto muscular que comunica la boca con el estómago, cuya función es impulsar el bolo alimenticio mediante movimientos repetitivos de contracción y relajación (las llamadas ondas peristálticas). También tiene dos esfínteres musculares, el superior y el inferior, que se abren para dejar paso al contenido y se cierran para evitar el retroceso del mismo. El esófago está recubierto en su interior por una capa fina llamada mucosa que debido a varios motivos puede inflamarse y producir esofagitis en adultos, y también en niños.
 
   

¿Cuáles son las causas de esofagitis?

 
Las esofagitis más frecuentes en los niños son consecuencia del reflujo gastroesofágico. En estos niños existe un retroceso del contenido del estómago, de manera que el ácido gástrico puede terminar lesionando la mucosa del esófago.

 

     
  Recientemente se está detectando un incremento de casos de esofagitis eosinofílica, que consiste en una inflamación por acúmulo de eosinófilos (un tipo de glóbulo blanco de la sangre). Esta entidad aparece en algunas personas con alergia a alimentos, y a veces por alérgenos respiratorios.  
     

 

Otra causa importante en niños es la ingesta accidental de sustancias cáusticas (extremadamente ácidas o alcalinas), que inflaman y erosionan la mucosa esofágica de forma muy severa. Son accidentes domésticos (detergentes, lejías, quitamanchas...) que se producen habitualmente en preescolares, en su proceso de exploración del entorno.
 
Por último, las esofagitis infecciosas son menos frecuentes y se producen en pacientes con defectos del sistema inmunitario (inmunodeficiencias o uso de corticoides). Los agentes causantes en estos casos son hongos como cándidas o virus (herpes o citomegalovirus).
 
   

¿Qué síntomas producen la esofagitis?

       
La esofagitis por reflujo se produce en lactantes que vomitan o regurgitan frecuentemente, en los que aparece rechazo de las tomas con irritabilidad y posturas de extensión hacia detrás. También puede manifestarse de forma menos llamativa por fallo de medro. Los niños mayores suelen referir sensación de quemazón (pirosis), dolor torácico o epigástrico (en la boca del estómago).   ¿Qué síntomas producen la esofagitis?
   
Los niños con esofagitis eosinofílica pueden presentar síntomas similares a los referidos para la esofagitis por reflujo, pero en este caso no responden al tratamiento con antiácidos. En niños mayores y adolescentes lo más frecuente es la dificultad para tragar (disfagia) y la impactación del bolo alimentario.
   
Las ingestas de cáusticos puede producir desde quemaduras leves en la boca y garganta hasta perforación del tracto digestivo, según el tipo y volumen de sustancia ingerida y del tiempo de contacto con la mucosa digestiva. Habitualmente se manifiesta como babeo, vómitos y dolor al tragar.
   
•    La disfagia o dificultad para tragar suele ser el principal síntoma de presentación de la esofagitis por cándida. El dolor para tragar (odinofagia), el dolor de tórax y el sangrado digestivo son más habituales en caso de infección viral (por la presencia de úlceras en la mucosa).
   
   

¿Es necesario realizar alguna prueba?

 
En la mayoría de los casos de esofagitis por reflujo gastroesofágico es suficiente con tratamiento antirreflujo y observar que existe mejoría de los síntomas. En otras ocasiones, el pediatra indicará realización de pHmetría o impedanciometría esofágica de 24 horas, para cuantificar los episodios de reflujo gastroesofágico, o una endoscopia digestiva alta para visualizar directamente la mucosa esofágica y obtener biopsias. La razón de estas pruebas es que puede ocurrir que una mucosa macroscópicamente normal tenga infiltrado inflamatorio al visualizarla con microscopio.
 
Ante la sospecha de esofagitis eosinofílica siempre será necesario realizar endoscopia para tomar biopsias múltiples del esófago (aunque este sea normal) y visualizarlas al microscopio (se verán muchos eosinófilos). También será preciso realizar las pruebas de alergia que nos permitan determinar posibles alérgenos relacionados con esta alteración.
 
 
Cuando existe un caso de ingesta de cáusticos habrá que realizar endoscopia urgente en las primeras 24-48 horas, para evitar el riesgo de perforación esofágica que existe según va pasando el tiempo tras la ingesta. Con este método se puede ver la extensión y severidad de las quemaduras desde la orofaringe hasta el estómago, para posteriormente establecer el tratamiento más adecuado. Es importante hacerla porque la ausencia de lesiones en la boca no excluye la presencia de esofagitis.
 
 
En las esofagitis infecciosas el principal método diagnóstico es la endoscopia digestiva alta, que permite ver las lesiones esofágicas (placas blanquecinas en las candidiasis o úlceras en las infecciones víricas), tomar muestras, y hacer el estudio microbiológico que confirme el diagnóstico.
   
   

Tratamiento de la esofagitis

 
Tratamiento de la esofagitis     Depende de la causa. Si la inflamación del esófago se debe al reflujo gastroesofágico, la medicación indicada serán fármacos que frenen el ácido del estómago como omeprazol o ranitidina. Las fórmulas antirregurgitación para lactantes no se recomiendan porque son más espesas y pueden hacer que el contenido ácido del estómago esté más tiempo en contacto con la mucosa, empeorando así la inflamación.

En la esofagitis eosinofílica el tratamiento de elección es la retirada de la dieta de aquellos alimentos implicados (según la positividad de las pruebas de alergia), la eliminación empírica (no guiada) de los grupos alimentarios más alergénicos (si las pruebas son negativas) o el uso de fórmulas especiales hipoalergénicas (a base de aminoácidos) en casos seleccionados. Además, también se suele asociar tratamiento con corticoides deglutidos para disminuir la inflamación. Si todo esto falla, se debería estudiar alérgenos respiratorios como posibles responsables del cuadro.
       
Cuando existe una esofagitis por cáusticos se debe proceder al ingreso del niño para tratamiento hospitalario con corticoides (disminuyen la inflamación), inhibidores de la secreción ácida (omeprazol) y antibióticos intravenosos. En casos severos pueden producirse estrechamientos del esófago, siendo necesario realizar dilataciones endoscópicas con balones inflables o tratamiento quirúrgico si fracasan las dilataciones.
 
En caso de esofagitis infecciosas se tratará con antifúngicos como el fluconazol en caso de candidiasis o con antivirales (aciclovir, ganciclovir) para el herpes y el citomegalovirus.
 
Dra. Esther Vaquero. Unidad de Gastroenterología y Nutrición Infantil.
Servicio de Pediatría del Hospital Clínico San Carlos de Madrid