Nutrición de los bebés prematuros

Los casos de niños de muy bajo peso (menos de 1500 g) o de peso extremadamente bajo (menos de 1000 g) son mucho más difíciles de lactar, tienen unos problemas añadidos y necesitan para nutrirse unas estrategias diferentes.

Se intenta conseguir un crecimiento igual al que tendrían si estuvieran en el útero materno, vigilando su antropometría y cumpliendo las expectativas de ellos en las gráficas de peso, talla y de perímetro cefálico. Se trata de unas metas nutricionales difíciles.

La intención de los pediatras es conseguir que estos niños tengan un desarrollo neurológico y físico óptimo, sin abandonar los aspectos psicológicos y de maduración para los que es tan importante el contacto y la lactancia materna, además de prevenir enfermedades a largo plazo. 
 
Lactancia materna en prematuros
 
Las madres de niños prematuros producen leche prematura o leche pretérmino. Esta leche presenta una mejor absorción de grasas, es más rica en proteínas, calcio y fósforo, necesarios para el niño prematuro. Además, la leche materna tiene ventajas sobre la leche artificial porque aporta defensas y contribuye a un mejor desarrollo del cerebro del bebé. 
 
Durante el tiempo que los niños prematuros permanecen ingresados en la UCIN, es posible que las madres no puedan amamantarlos debido a la inmadurez de sus reflejos de succión y deglución, por lo que tendrán que extraer la leche de sus mamas poco tiempo después del parto. Siempre que sea posible, es preferible que se alimente al niño con leche fresca (no congelada), ya que la leche materna recién extraída es más calórica (la leche del final de la extracción tiene más grasa y más calorías).

Durante la primera semana de vida, la mayoría de los bebés prematuros necesitan ser alimentados entre ocho y doce veces al día (se recomienda no dejar pasar más de tres horas entre cada comida para evitar que puedan deshidratarse). Posiblemente preferirá tomas de poco volumen, pero más a menudo, aproximadamente cada 2 horas.
 
 
En estos casos también se aplica la succión no nutritiva, es decir, que chupen del pecho de la madre, no para comer, sino para ir acostumbrándose y facilitar la transición de la alimentación por sonda a la alimentación oral.
 
Es importante que las madres de prematuros aprendan técnicas de extracción con un saca-leche, así como los métodos de almacenamiento y transporte de la leche materna.

A medida que pasan los días, la composición de la leche materna va cambiando, adaptándose al bebé. Sin embargo, a veces esta leche materna se enriquece con suplementos especiales (proteínas, minerales y vitaminas) porque los bebés prematuros tienen mayores necesidades que los bebés a término.
 
El médico y las enfermeras indicarán a los padres cuándo el niño puede mamar directamente del pecho. Es posible que mame despacio y que necesite hacer pausas durante la toma.
 
 
Lactancia artificial en prematuros
 
Las fórmulas lácteas especiales para bebés prematuros son  leches modificadas que aportan más calorías que las fórmulas de inicio, tienen una cantidad reducida de lactosa, y contienen mayores cantidades de proteínas y minerales  (calcio, fósforo, zinc  y magnesio). Las grasas (20-50%) son triglicéridos de cadena media, más fáciles de digerir. Los prematuros deberán tomar estas fórmulas específicas hasta que alcancen un peso de 3.000 g aproximadamente.

También existen leches para recién nacidos de bajo peso o “fortificadas”, que proporcionan calorías, proteínas  y minerales en una cantidad intermedia entre las fórmulas de inicio y las explicadas anteriormente, que se suelen recomendar a los prematuros tras las leches para prematuros como mínimo durante 6 meses.
 
 
Suplementos nutricionales
 
Los bebés prematuros, una vez superados sus problemas médicos, empiezan una etapa de crecimiento acelerado. Por ello, desde los 15 días de vida hasta cumplir un año de edad, se les dará además un suplemento de vitamina D para prevenir el raquitismo , ya que estimula la absorción de minerales (calcio y fósforo) en el intestino. Cuando sea posible, conviene que los bebés tomen el sol o paseen al aire libre, puesto que la luz solar es otra fuente natural de vitamina D.