Enfermedades en la guardería

Cómo se contagian los catarros, otitis y conjuntivitis

Llevar a un niño menor de dos años a la guardería significa que su sistema inmunitario pasará el curso peleando con bacterias, virus y otros microorganismos causantes de enfermedades. Por ello, lo mejor es armarse de paciencia, tener preparado un plan alternativo para cuando el bebé enferme e intentar evitar al máximo las vías de contagio. Hacemos un repaso de las principales patologías que atacan a los más pequeños y su modo de propagación.
 
 

Infecciones de vías superiores e inferiores

 
Enfermedades en la guardería      
Laringitis, rinofaringitis, bronquitis, neumonía, catarros, gripe… resultan bastante frecuentes sobre todo durante los meses de invierno. Por lo general, los niños llegan a padecer entre cinco y ocho infecciones respiratorias cada año. Se transmiten por vía respiratoria y provocan fiebre, dolor de garganta, mocos, dificultad para respirar… Y no es de extrañar la frecuencia de estas infecciones, ya que unos 20.000 virus son expulsados cada vez que alguien tose.
 
El departamento de microbiología del Hospital Nacional de Singapur asegura en un estudio que una tos produce unas 3.000 diminutas gotitas que quedan flotando en el aire durante unos segundos y que pueden alcanzar hasta los dos metros de distancia.
     

 

 
Una buena idea es enseñar a los niños desde edades muy tempranas a taparse la boca cuando tosen o estornudan e insistir en la higiene, ya que los mocos y la saliva también contribuyen al contagio. Además, los centros escolares pueden combatir estas enfermedades con sus propias armas: menor número de niños por aula, instalaciones grandes y mayor estancia de los pequeños al aire libre.
   

 

 

Infecciones de oído

 
Desde los seis meses y hasta los dos años las otitis resultan frecuentes. Suelen ocurrir cuando un resfriado se complica o no se cura bien. A veces producen fiebre y un dolor importante que, por lo general, impedirá que el niño acuda a clase.
 
 
 

Enfermedades virales

 
El sarampión, la varicela o las paperas son fáciles de transmitir. Ajustarse al calendario de vacunas ayudará a prevenirlas. El pequeño debe pasarlas en casa, aunque lo normal es que empiecen a "incubarse" en la guardería.
 
 
 

Conjuntivitis

 
No hay que demorarse un momento a la hora de buscar tratamiento ya que se trata de una enfermedad altamente contagiosa. Los lavados con suero fisiológico y la administración de colirios de antibióticos será lo que el pediatra recomendará, pero eso sí, no hay que llevar al niño a la escuela porque el contagio a otros estará asegurado.
 
 
 

Gastroenteritis

 
Resulta bastante frecuente entre los pequeños de guardería y los primeros años de escuela. Puede tener su origen en bacterias, hongos, virus o protozoos, aunque la más habitual es la provocada por el rotavirus (contra el que ya se incluye vacunación) y que produce una infección gastrointestinal con diarrea, fiebre, vómitos y dolor abdominal. Se transmite por vía fecal-oral, a través de los microbios que se eliminan por las heces. Resulta fácil su transmisión en los cambios de pañal o cuando los niños se limpian, por ello conviene extremar las medidas (también en casa) ante procesos de diarrea, ya que si se tocan otros utensilios se producirá el contagio por vía digestiva.
 

Aquí una correcta higiene resulta vital, sobre todo si tenemos en cuenta que el virus es resistente a la mayoría de los productos habituales de limpieza y que lo mejor es utilizar desinfectantes que contengan alcohol en concentraciones elevadas.