Qué es y como se detecta la hepatitis en niños

Vacunas y medidas preventivas ayudan a evitar este mal

   

¿Qué es la hepatitis? ¿Cuál es la causa?

 
La hepatitis es la inflamación del hígado, víscera fundamental para el buen funcionamiento del organismo: metaboliza los fármacos que tomamos y depura las sustancias tóxicas, sintetiza las proteínas de la sangre y algunos factores para la coagulación, regula el metabolismo de los hidratos de carbono (azúcares) y de los lípidos -colesterol y triglicéridos-, y produce la bilis que se almacena en la vesícula para liberarse cuando comemos y hacer bien la digestión de las grasas; también sirve para eliminar sustancias de desecho al intestino.   Hepatitis en niños
     
 
En niños lo más frecuente es que esta inflamación se deba a infecciones por virus de la hepatitis: A,  B, C, D y E: el más habitual en Pediatría es el A. Existen otros virus que también pueden inflamar el hígado en el contexto de una infección generalizada, como el virus Ebstein Barr o el citomegalovirus, que producen inflamación de la garganta y los ganglios, o a veces del bazo.  En un pequeño porcentaje no se identifica el virus causante.
   
     
Dra. Esther Vaquero. Unidad de Gastroenterología y Nutrición Infantil.
Servicio de Pediatría del Hospital Clínico San Carlos.
   
   

¿Cómo se contagia la hepatitis en la infancia?

 
•    En el caso de la hepatitis A la transmisión es fecal-oral, es decir, el virus se elimina por las heces del paciente y el contagio puede ser: por contacto directo con el enfermo o con sus heces, por uso compartido de utensilios de comida o por ingerir bebidas o alimentos contaminados.
   
  Este tipo de hepatitis es más prevalente en países en vías de desarrollo (África, Asia y Sur de América), ya que se asocia a malas condiciones higiénico-sanitarias, y puede aparecer en forma de brotes epidémicos entre familiares, colegios o guarderías.
   
•    La hepatitis E afecta sobre todo a niños mayores y adolescentes. La infección se propaga por agua y alimentos contaminados, muy similar al virus A.
   
•    Los virus de la hepatitis B y la C se contagian por sangre (transfusiones, jeringuillas, piercings) o fluidos corporales (contacto sexual). En niños lo más frecuente es la transmisión perinatal, a partir de madres enfermas o portadoras del virus.
   
•    El virus de la hepatitis D necesita infección conjunta con el virus B (coinfección) o infectar a personas con hepatitis B crónica (sobreinfección), ya que es un virus defectuoso que necesita del otro para poder replicarse. La transmisión es similar a hepatitis B.
   
   
     
  Una vez producido el contagio existe un periodo de incubación que va a depender del tipo de virus que provoque la enfermedad: el virus de hepatitis A tarda de dos a seis semanas, hepatitis B tarda de uno a cinco meses, y el periodo de incubación de la hepatitis C es de dos a veintiséis semanas. La hepatitis E tiene una incubación de un mes o mes y medio.  
     

 

   

¿Cuáles son los síntomas de la hepatitis?

 
En general los síntomas de la hepatitis son bastante inespecíficos: náuseas, vómitos, cansancio, malestar general o febrícula.
 
      Síntomas de la hepatitis en niños
En el caso de la hepatitis A puede aparecer fiebre, dolor o molestias abdominales, seguido de mejoría del malestar general pero con aparición de coloración amarillenta de conjuntivas- piel (ictericia), orina de color oscuro (coluria) y heces poco coloreadas o sin color (hipocolia o acolia). En esta fase también pueden doler las articulaciones (artralgias) o aparecer una erupción cutánea  
     
El virus de la hepatitis B puede provocar una amplia variedad de síntomas, inespecíficos la mayoría de ellos.  
     
Por el contrario, la hepatitis C suele cursar de forma subclínica y pasar desapercibida, quedando como una hepatitis crónica (más de seis meses de evolución) y dar la cara al cabo de los años por un mal funcionamiento del hígado secundario a la cirrosis (hígado duro por formación de cicatrices como consecuencia de la inflamación crónica).  
     
La hepatitis E puede tener ser muy grave en lactantes y mujeres embarazadas.  
     
       
   

¿Cómo se diagnostica la infección por hepatitis?

 
Diagnóstico de la infección por hepatitis   El diagnóstico es fundamentalmente clínico y analítico. Los síntomas pueden ser muy llamativos en el caso de la hepatitis A ya que el paciente suele tener ictericia, es decir, la piel y la conjuntiva de los ojos de color amarillento (junto con orinas oscuras y heces blanquecinas). Por el contrario, la hepatitis B o C son menos sintomáticas y se han de sospechar cuando existan factores de riesgo para su contagio (hijos de madre con hepatitis crónica o convivientes del niño que tengan la infección, pinchazo accidental con una jeringa…).

Ante la sospecha clínica se ha de solicitar una analítica para el estudio bioquímico de la sangre, mediante el que suele detectarse un aumento de las transaminasas (enzimas que se liberan cuando existe destrucción de las células del hígado) y de la bilirrubina (pigmento amarillento que se metaboliza en el hígado). En casos crónicos con cirrosis del hígado puede haber alteraciones de la coagulación, descenso de plaquetas, aumento del amoniaco en sangre, o albumina baja.

Para saber el tipo de hepatitis se manda otra muestra para hacer serologías, es decir, se analiza el suero de la sangre en busca de anticuerpos frente al virus que ha producido la infección.