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 Desayuno para el niño en edad escolar
 

 

Una casa segura, clave contra los accidentes infantiles

La educación debe ir sustituyendo a la vigilancia paterna

 

     
  Es muy importante la prevención de los accidentes, para lo cual el pediatra es una pieza clave: ha de estimular y participar en los programas de prevención de los accidentes e informar de forma habitual a los padres. La prevención requiere protección, educación y legislación, con programas públicos de educación sanitaria. La escuela desempeña un papel fundamental en la formación y educación. La protección atañe más específicamente al medio familiar, especialmente en caso de los lactantes.

Con el tiempo, el niño va adquiriendo su propia seguridad a través del ejemplo y la educación recibida por parte de sus familiares. La duración de este período de protección y educación va a depender muy estrechamente tanto de las características personales del niño como las de los padres. En general, debe enseñarse a los padres que la vigilancia debe ir siendo sustituida progresivamente por la enseñanza de las normas de seguridad.
 

Accidentes infantiles: casa segura para el niño

Santiago Rueda Esteban
Servicio de Pediatría. Unidad de Neumología Infantil.
Hospital Clínico San Carlos. Madrid
 
     

 

A medida que los niños crecen, adquieren nuevas capacidades y van ampliando su campo de acción, lo que supone ir encontrándose con riesgos diferentes. Van a ser los padres los que deben saber en cada momento si deben dejarle enfrentarse a ellos con mayor o menor ayuda, y todo ello, basándose en la edad del niño y en sus capacidades individuales.
 
 
     
  El  miedo a que el niño sufra percances al realizar determinadas actividades no debe interponerse en el proceso de exposición gradual del niño al medio ambiente normal. Debemos admitir que pequeñas lesiones son inevitables como parte del aprendizaje del niño. Aunque los riesgos se pueden reducir con una buena vigilancia y una buena instrucción.  
     
 
 
La incorporación de la mujer al trabajo ha llevado a un aumento de niños que se cuidan solos. La supervisión de niños pequeños por parte de sus hermanos mayores representa una gran proporción del cuidado infantil no parental.
 
 
 

Cómo es una vivienda segura para un niño

 
 

Dormir con seguridad

  Accidentes infantiles: dormir con seguridad
     
Los niños pequeños no deben dormir nunca en la misma cama con personas mayores, ya que éstos podrían asfixiarles al darse la vuelta. Esta medida debe extremarse en los recién nacidos y lactantes sobre todo en aquellas madres que le dan el pecho a los niños estando en la cama.

Muchas veces las madres están cansadas y agotadas y se quedan dormidas mientras dan el pecho a sus hijos con el riesgo que esto acarrea.
 
 
 

Ventanas, puertas y suelos seguros

 
⇒    Evite situar objetos cerca de las ventanas ya que pueden ser usados por el niño para trepar.
   
Instale rejas  o cierres de seguridad en todas las ventanas de la casa que permitan una buena ventilación sin riesgos.
   
Las escaleras han de estar protegidas por barandillas verticales y pasamanos. Los barrotes de la barandilla de las escaleras deben estar firmes y hay que comprobar que el niño no quepa entre ellos. Los huecos de la escalera deben estar bien protegidos.
     
El suelo de la casa debe mantenerse en buen estado, para evitar baldosas flojas, zócalos astillados o el uso excesivo de ceras que lo vuelvan resbaladizo.
 
⇒  Las puertas de los distintos cuartos de la casa deben abrirse con cuidado, puesto que el niño puede encontrarse detrás. Si las puertas son de cristal, conviene que sean inastillables o irrompibles
 
 
    Accidentes infantiles: habitación segura para el niño

Mesas y puertas con cristales

 
     
Si es posible, se debe evitar tener mesas de cristal en zonas donde los niños estén habitualmente jugando.  
     
No siente a los niños pequeños en sillas de adultos, sobre todo por el peligro que implica una caída hacia atrás como consecuencia del balanceo corporal.  
     
Las alfombras sobre suelos excesivamente  pulimentados se deslizan con facilidad ha de estar fijadas.  
     
     
 

Prevenir riesgos eléctricos e incendios

   
⇒     No use alargaderas ni empalmes en el hogar. No se permitirá a los niños tocar los interruptores, ni tocar aparatos electrodomésticos con las manos húmedas o los pies mojados.
   
⇒     Evitar cables sueltos, sin aislantes, causa de graves quemaduras eléctricas en la boca. Cuando hay que alargar un cable no realice empalmes: lo mejor es sustituirlo por otro de la longitud deseada.
   
⇒     Todos los hogares deberían tener detectores de humos y extintores situados en sitios estratégicos de evacuación y revisados de forma periódica.
   
⇒     Evite calefacciones como las lumbres bajas, braseros y estufas o protegerlos adecuadamente. Cuando la combustión no sea correcta, hay peligro de intoxicación por monóxido de carbono.
   
⇒     Si hay armas de fuego en el domicilio, deben ser guardadas en sitio seguro, descargadas y desmontadas. La munición se debe guardar en un lugar aparte; se deben transportar siempre descargadas.
   
     

Mascotas y niños solos

  Accidentes infantiles: mascotas y niños solos
   
⇒     Si se poseen mascotas en el domicilio, se debe tener cuidado con las mordeduras de animales. Es obligatorio cumplir las leyes sobre el uso de bozales y sujeción con cadenas, vacunaciones y visitas periódicas al veterinario.  
   
⇒     Los niños en edad preescolar no se deben dejar solos con un animal, y se les debe advertir que nunca incordien a los animales o traten de jugar con ellos mientras están comiendo.
   
 

Retirar objetos peligrosos del pequeño

 
⇒    Coloque el tabaco y las bebidas alcohólicas fuera del alcance de los niños y evite fumar en el interior de la vivienda.
   
⇒     Coloque bajo llave el costurero y los lugares donde se encuentran alfileres, agujas, imperdibles o tijeras.
   
⇒     Los teléfonos tendrán una tecla con el número de emergencias, o en su defecto, una etiqueta pegada en el que figure el número de emergencias "112" o el del Instituto de Toxicología.
   
⇒     Se debe limitar el tiempo que los niños están expuestos a la televisión: no más de una o dos horas diarias. Se debe vigilar los programas y videojuegos a los que acceden y verlos y comentarlos con ellos.