Un verano sin deberes: ¿es recomendable para los niños?

Aprender mediante la diversión es un reto

 

Hay padres y profesores que defienden la ausencia de deberes y estudio porque los más pequeños tienen merecido su descanso, es el momento de recargar pilas y de desconectar por completo. "El verano tiene que ser diversión", señala Antonio Figueras, padre de un niño de 6 años, "necesitan descansar y disfrutar de un tiempo diferente y, sin embargo, nos empeñamos en buscarles actividades: libros de vacaciones, clases de refuerzo, campamentos donde sigan aprendiendo... Tendemos a pensar que están perdiendo el tiempo y lo llenamos con cosas, ¿qué ocurriría si durmiéramos menos para no perder el tiempo o si los adultos nos tuviéramos que llevar trabajo a casa durante las vacaciones para no olvidar cómo hacer nuestro trabajo?".
 
 
Deberes en verano: Aprender mediante el juego y la diversión    

Aprender mediante el juego y la diversión

Entre una y otra postura hay quienes defienden que el verano es una época perfecta para reforzar lo aprendido y conocer cosas nuevas pero aprendiendo de otra forma. Los padres tienen más tiempo para dedicarles y pueden elegir actividades que además de entretenerles les aporten conocimientos. No hay que olvidar que los niños prefieren aprender a través de la experiencia y del juego.

Un día en la playa o en el campo puede convertirse en la mejor clase de conocimiento del medio, una mañana en el museo en la mejor clase de arte o acompañar a mamá a la compra y ayudarla en la mejor clase de matemáticas.

Lo ideal es reforzar las habilidades propias de cada edad y otras que no tienen por qué estar presentes en los programas escolares, algunos expertos señalan que "aprender en verano puede ser la consecuencia de pasarlo bien".
     
     

Cómo repasar lengua y matemáticas en cinco minutos

 
 
Cualquier momento del verano puede ser ideal para reforzar conocimientos sin necesidad de que los niños estén delante de un libro o de un cuaderno. En la playa, en el campo, mientras viajamos, en los ratos familiares... podemos poner en práctica un montón de divertidas actividades.
   
 
 
     
    Deberes en verano: niños de 3 a 6 años

Para los más pequeños, entre los 3 y los 6 años se lo pasarán en grande con:

 
     
Adivinanzas, que ejercitan la atención, el vocabulario y la memoria.  
     
Veo, veo, que desarrolla la atención, la concentración y el vocabulario  
     
Encuentra nombres de.... flores, animales, cosas... favorece la agilidad mental y enriquece el vocabulario.  
     
Canciones en familia. Con ellas ejercitan la memoria, el ritmo, el vocabulario...  
   
   
 
 

De los 6 a los 9 años les interesa jugar a:

  Deberes en verano: niños de 6 a 9 años
   
Trabalenguas. Favorece la habilidad lingüística, la atención, la rapidez y el vocabulario.  
     
Palabras encadenadas. Un repaso fantástico a la ortografía y la adquisición de nuevos términos.  
     
Competiciones de cálculo mental. Con ellas entrenarán las matemáticas.  
 
 
 

A partir de los 9 años...

  Deberes en verano: niños a partir de 9 años
   
Escuchar música. Favorece la memoria y el ritmo.  
     
Plantearles enigmas. Ejercitarán la concentración, la lógica y la memoria.  
     
Compartir programas sobre gustos y aficiones (cine, deporte...) y conversaciones con las que entrenarán la argumentación, el criterio y habilidades lingüísticas.