Trucos para cambiar el pañal al bebé

Hay que entretener al niño y hacer del cambio un juego

Hay niños que se dejan cambiar con facilidad y otros para los que el momento del pañal se convierte en un suplicio que termina en una auténtica lucha con el adulto. De pequeños no suelen protestar, pero cuando comienzan a crecer se retuercen, ruedan, lloran, impiden que se les tumbe… Lo mejor es no perder los nervios para evitar que se convierta en un momento desagradable. Para ello conviene tener en cuenta algunos consejos:
 
•   Crear un ambiente agradable. Es importante que la temperatura donde realizamos el cambio sea de unos 25 grados para que el pequeño no sienta frío, así como evitar tocarle con las manos frías.
   
•   Cuestión de hábito. Lo mejor es hacer el cambio siempre en el mismo sitio y de la misma manera, para que la rutina acabe creando un hábito.
   
•   La cesta del pañal. Podemos tener una caja o cesta con objetos o juguetes que sólo se utilicen en ese momento. Además de permitir la distracción y su curiosidad, le proporcionarán confianza y seguridad.
      Trucos para cambiar el pañal al bebé
•   Cooperación del bebé. Cuando el niño es más mayor le podemos pedir que nos ayude en el cambio. Que aguante el pañal, la crema, las toallitas… y se sienta partícipe de todo el proceso.  
     
•   Momento de juego y conocimiento. Aunque las prisas no suelen dejar demasiado tiempo para la diversión, conviene que al menos una vez al día se dediquen unos 15 minutos a jugar con el bebé. Además de una terapia contra el estrés permitirá una relación más estrecha con el niño, miradas, sonrisas, caricias… y podremos aprender lo que le gusta, lo que le molesta o fijarnos en si su desarrollo físico es normal o existe algo que requiera nuestra atención.  
   

 

 

Todo lo que hay que saber sobre los pañales

 
•   Antes de desabrochar el pañal conviene esperar ya que los cambios de temperatura suelen provocar que orinen.
   
•   En las niñas recién nacidas podemos encontrar un ligero manchado de color rojo en el pañal que, en principio, no supone ningún motivo de alarma. Se trata de sangrado vaginal fruto de las hormonas que la madre le ha transmitido. Si no desaparece en breve sí hay que acudir al pediatra.
   
•   Como los niños orinan hacia arriba, lo mejor para evitar que nos pongan perdidos si hay un escape es colocar una toallita sobre el pene.
   
•   La primera evacuación será una sustancia espesa, de color verdoso o negra conocida como meconio. Una vez que el recién nacido la haya expulsado de sus intestinos comenzará la evacuación normal, y serán más blandas y claras.
   
•   Hasta los cuatro años la piel de los niños no alcanza el grosor de la de un adulto, por lo que para evitar dañarla hay que optar por productos suaves y eficaces.
   
•   A la hora de la protección el talco es un producto desterrado, no ayuda a prevenir la dermatitis de la zona del pañal y además puede ser dañino si el bebé lo inhala.   Bebé y los pañales
   
•   Nunca hay que utilizar pañales más pequeños de la talla del niño, porque acabará provocándole rozaduras. Si el peso del bebé está en el límite del indicado en la etiqueta del pañal, lo mejor es elegir la siguiente talla.
   
•   En los primeros meses los bebés duermen muchas horas, por lo que conviene elegir un pañal con gran absorción.
   
•   Cuando la movilidad del niño aumenta o cambia su dieta conviene optar por un pañal con una buena capacidad de absorción y retención.
   
   

 

   

Dermatitis del pañal

 
La humedad, la escasa ventilación, las enzimas intestinales que se encuentran en las deposiciones, el amoníaco que se origina tras la combinación de la orina y las heces, unidos a la fricción con el pañal provocan la aparición de la dermatitis del pañal. Para evitarla lo mejor es la prevención: cambiar al niño con frecuencia y dejarle un rato sin el pañal para quede bien seco. Ahora bien, una vez que el pequeño la sufre habrá que lavarle con agua y es preferible –siempre que se pueda– escurrir el agua de la esponja y no pasarle toallitas o toallas porque le provocarán dolor e irritarán más su piel.
 
 
     
  Hay que aplicar de forma suave crema protectora e intentar que el bebé tenga la zona aireada el mayor tiempo posible. Si el bebé no mejora, si salen ampollas o úlceras, sangra o se extiende más allá de la zona del pañal lo mejor es acudir al pediatra. Será el especialista quien valore si se trata de dermatitis del pañal, seborreica, psoriasis o eczema atópico.  
     
 
 
 

El cambiador, seguridad ante todo

 
A la hora de cambiar al bebé hay que tener muy en cuenta su seguridad, al principio por lo delicados que son y, conforme tienen más movilidad por las posibles caídas. Para no quitarle el ojo de encima lo mejor es tener todo a mano porque los más pequeños aprenden a girarse sobre sí mismos de un día para otro. Siempre con seguridad, el cambio puede realizarse encima de una cama, de un sofá, o de cualquier superficie que elijamos. Pero también existen en el mercado diferentes opciones como:
   
•    Cambiador portátil. Similar a una bandeja que se puede colocar sobre cualquier superficie y que gracias a unos engranajes permite adaptarla a la mayoría de las cunas.  Hay que comprobar que esté fabricado en PVC no tóxico y con materiales blandos, resistentes y lavables.
   
•    Bañera-cambiador. Sobre la estructura metálica que soporta la bañera se adosa una tapa rígida cubierta de una superficie impermeable. Puede ser plegable, con ruedas y con compartimentos para guardar accesorios.
   
•    Bolsa-cambiador. Plegable, permite cambiar al bebé cómodamente en cualquier sitio porque incluyen una superficie acolchada y otra plástica para limpiar con facilidad.
   
•    Mueble polivalente. Existen cambiadores que se convierten en muebles para otro uso cuando el niño ya no necesita pañales.
   
•    Comodidad en los cambios. Hay  que tener en cuenta que si resulta importante el grado de confort del bebé a la hora del cambio, también lo es para la persona que va a ejercitar esa tarea. Lo importante es que quede a la altura del estómago para no tener que doblar la espalda en exceso.
   
 
Charo Barroso