Trucos para evitar los atracones infantiles
 
 
 Empacho infantil
 

 

Niños protegidos del sol, imprescindible en verano

Importante: crema solar y evitar las peores horas de sol

 

         
  Salud infantil: niños protegidos del sol   Si existe un protagonista del verano este es sin lugar a dudas el sol.

Su calor, su luz, su alegría… Pero también debemos tener en cuenta los efectos adversos que tiene sobre la salud y tomar las medidas oportunas.

Entre un 2 y un 5 por ciento de los niños que van a la playa o a la piscina sufre quemaduras de segundo grado y presenta síntomas como fiebre, insomnio, nauseas, vómitos o convulsiones, provocados por una incorrecta exposición al sol.
 
 
 
         
 
 
Así, hay que tener muy presentes las recomendaciones de pediatras y expertos que insisten en que lo correcto es una exposición gradual, de manera que se ha de empezar con 10 minutos hasta un máximo de media hora seguida al día y en las horas menos calurosas. Además, precisan que la jornada de playa o piscina no debe alargarse de manera continuada más de dos horas y, por supuesto, evitar que los niños estén expuestos durante las horas de mayor incidencia solar, entre las doce de la mañana y las cuatro de la tarde.
 
 
     
  La utilización de crema solar es a estas alturas algo indiscutible. Eso sí, hay que aplicarla media hora antes para que la piel tenga tiempo de absorberla, después repetir cada dos o tres horas, y si se mojan también conviene hacerlo tras el baño cuando se haya secado o si han sudado demasiado. Ojo, el factor mínimo de protección debe ser 25 y 30 en los niños con la piel más blanca.  
     
 
     
Se ha de aplicar en abundancia –no menos de 20 ml para todo el cuerpo- y debemos procurar que sea la adecuada al fototipo de la piel del niño, que proteja contra los rayos UVA (responsables del envejecimiento prematuro de la piel) y UVB (que causan las quemaduras solares), que se hipoalergénica, sin colorantes ni perfumes y resistente al agua. Los expertos recomiendan no utilizar crema abiertas de la temporada anterior porque pueden haber perdido sus filtros protectores. Y para aquellas zonas de playa en las que proliferan las medusas resultan interesantes las cremas protectoras que incorporan sustancias repelentes para estos animales y que ya existen en el mercado.   Salud infantil: crema solar para el niño
     
 
 
 

Camiseta, gorra y gafas contra los rayos UVA

 
No hay que olvidarse de la crema ni por muy moreno que esté el niño, ni si está bajo la sombrilla o en los días nublados porque, aunque no lo parezca, la acción del sol es la misma. Los pequeños de piel más sensible tampoco deben permanecer mucho tiempo cerca del agua ya que los rayos solares se reflejan en ella. En el caso de los menores de 6 meses nunca han de exponerse a la luz del sol, y deben ir protegidos con gorra y camiseta que bloquean hasta el 97 por ciento de los rayos UVB. El uso de gafas también es aconsejable, sobre todo en playas de arena blanca: han de bloquear el 99 por ciento de los rayos UVA y UVB, estar fabricadas con materiales atóxicos y con monturas irrompibles. Después del baño para quitar el cloro o la sal también es recomendable hidratar la piel con una crema infantil.
 
Además de esta protección frente al sol no hay que olvidar ofrecerles agua, aunque no expresen su sed, para evitar la deshidratación.
 
 
 
 

Atentos en la playa y la piscina

 
Cuando los más pequeños llegan a la playa o a la piscina resultará difícil contener su emoción, el agua, la arena, la pelota, el tobogán… La vigilancia de los padres es fundamental, pero también es necesario que ellos mismos se impliquen en su propia seguridad. Lo mejor es fijar unas reglas y unas recomendaciones antes de salir de casa, explicarles los peligros del agua, qué hacer si se pierden, qué significa el color de las banderas, las señales de advertencia y la importancia que tiene cumplir las indicaciones de vigilantes y socorristas.
 
Salud infantil: seguridad de los niños en playa y pisicina  

Si se respetan las normas habrá muchas menos opciones de sufrir cualquier susto o accidente.

A pesar de que la improvisación es una de las características de esta época y está bien buscar, por ejemplo, una playa tranquila o diferente, cuando se viaja con niños es importante saber lo que vamos a encontrarnos. Así, conviene informarse de características como su profundidad, las zonas de peligro, las corrientes… saber si cumple los requisitos mínimos de seguridad, si está vigilada por socorristas acreditados, señalizada, bien comunicada, con servicios y que está preparada para cualquier emergencia que pueda surgir.

     
     
     

Improvisar juegos con cabeza

 
A la hora de elegir el lugar es bueno revisar con cuidado la arena para descartar cristales, colillas o cualquier otro tipo de objeto que pueda suponer un peligro. Lo mejor es que se sienten sobre una toalla, y aunque les guste estar libres de ropa lo recomendable es que no se quiten el bañador para evitar cualquier tipo de infecciones o rozaduras en sus zonas genitales debido al contacto con la arena.
 
 
     
  En el juego también conviene establecer normas, los más pequeños deben jugar siempre cerca de los adultos y los más autónomos pueden alejarse un poco siempre que les indiquemos unos límites donde deben permanecer. Por muy divertido que parezca, nunca hay que cavar un agujero y cubrir a un niño con arena, porque el peso de la arena sobre su pecho podría impedirle respirar.  
     
   
   
  Charo Barroso