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Cómo interpretar la tos y la dificultad respiratoria infantil

Dolores de tripa, de cabeza y erupciones cutáneas en niños

El niño tose o tiene dificultades para respirar, ¿qué puede estar pasando? Se trata de un mecanismo de defensa del sistema respiratorio del pequeño frente a agresiones de diversos tipos: infecciosas, irritativas, alergénicas. Es algo muy común en la población en general y en la infantil en particular. La mayor parte de las veces es debida a nasofaringitis, es decir catarros comunes y puede acompañarse de fiebre.
 
 
     
  Si el estado general del niño es bueno y la fiebre se controla con antitérmicos no debe constituir motivo de consulta.  
     
 
 
Hay que consultar cuando, además de tos, se den las siguientes circunstancias:
 
  •   Tos acompañada de fiebre que no remite a pesar de los antitérmicos y que se acompaña de mal estado general; puede ser significativo de infección del parénquima pulmonar o de los bronquios (neumonía o bronquitis)
     
  •   Tos y ruidos respiratorios, con impresión de dificultad a la entrada del aire, con o sin fiebre, sobre todo en el periodo de lactante y primera infancia ya que son significativas de bronquiolitis, en donde existe un exceso de secreciones pulmonares y un estrechamiento de bronquios como consecuencia de infección habitualmente viral de la vía respiratoria; en función de la edad del paciente y la situación de saturación de oxígeno en sangre, pueden requerir tratamiento en ingreso hospitalario
     
  •   Tos de tono peculiar con impresión de sonido metálico o perruno y disfonía en voz y en llanto, son significativas de laringitis, que en función de la edad del niño y de la severidad de la dificultad respiratoria puede ser motivo de hospitalización.
     
  •   Tos, sonidos respiratorios sibilantes e impresión de dificultad para expulsar el aire, quedando atrapado en el pulmón, son significativos de una crisis asmática y es una situación que requiere consulta en servicio de urgencias.
     
  •   Por último ante toses repetitivas, sin fiebre, sin sonidos respiratorios, sin atrapamiento aéreo y sin dificultad respiratoria, una vez excluida patología pulmonar hay que considerar la posibilidad de que se trate de un tic fónico; en ese caso deberán ser consultados psicólogos neuropediatras.
     
     

Dolor abdominal: qué esconde?

     
Salud infantil: tos y dificultad para respirar   El dolor abdominal es una circunstancia difícil de valorar en el niño; el dolor es algo muy subjetivo y el niño puede presentar un aspecto alarmante, con quejido importante y posturas que intentan aliviar el dolor, y realmente estar ante un a situación banal como puede ser una aerofagia; la exploración también puede dar datos de incertidumbre, porque puede resistirse a ser explorado quejándose de dolor y darnos una falsa impresión de abdomen agudo.

Por tanto un dolor abdominal va a ser siempre motivo de consulta por la posibilidad de una situación infecciosa o un abdomen agudo. Un dolor abdominal puede ser indicativo de infecciones urinarias; apendicitis; adenitis mesentérica; neumonía que en la infancia puede manifestarse como dolor periumbilical; pancreatitis y parasitosis intestinales.
     
     
     
 

Dolor de cabeza en la infancia

 
Las cefaleas son comunes en la edad infantil; existen niños con migrañas ya con 3 y 4 años de vida; un dolor de cabeza en la edad infantil no tiene porqué ser signo de un proceso severo que afecte al cerebro. Pueden presentarse acompañando a infecciones cerebrales o a patologías que "ocupan" espacio -tumores o malformaciones-, pero en la mayor parte de los casos se tratará de episodios autolimitados, que acompañan a procesos febriles banales, como catarros o amigdalitis. O bien se trata de niños que van a desarrollar una migraña. Las cefaleas que ceden con analgésicos habituales, aunque se acompañen de fiebre, no constituyen una situación de alarma. Sin embargo, ante la posibilidad de que existan patologías severas subyacentes, cualquier dolor de cabeza que no cede debe constituir motivo de consulta.
   

 

   

Cambios de coloración de la piel

   
Aunque pueden haber cambios de coloración de la piel por motivos como cambios de temperatura, ante la posibilidad que sean significativos de patología subyacente deben ser siempre motivo de consulta: palidez excesiva puede traducir una situación de anemia; tono subcianótico ante un esfuerzo que no tiene porque ser excesivo sino simplemente ante el esfuerzo de hablar o alimentarse, pueden ser significativo de patología cardiaca o respiratoria; cambios de coloración acompañando a alteración en el nivel de conciencia pueden ser significativos de un episodio epiléptico
 
 

Erupciones cutáneas

   
Es poco frecuente que las erupciones cutáneas se deban a las exantemáticas infecto- contagiosas (erupciones) de la infancia, debido al cumplimiento del calendario vacunal; pero si la familia sospecha alguna de ellas, por ejemplo un sarampión o una varicela, no deberían acudir a los servicios de urgencia, puesto que puede ser motivo de contagio para otras personas (adultos o niños) en situación de inmunodepresión, lo que le va a causar una situación grave. Lo adecuado es que consulten con su pediatra para confirmación diagnóstica y establecimiento del tratamiento sintomático.
 
Dermatitis, erupciones por calor, infecciones cutáneas por estafilococo, exantemas virales inespecíficos o afectación cutánea por virus de herpes, son situaciones que deben ser consultadas en la consulta del pediatra del niño: ninguna justifica la asistencia a un servicio de urgencias.

 

     
  Únicamente una erupción de manchas violáceas, con fiebre alta y afectación del estado general con postración intensa del niño debe ser motivo de atención inmediata al servicio de urgencias ante la posibilidad de sepsis  
     
     
     
     

Disminución del nivel de conciencia

  Salud infantil: erupciones cutáneas
Cualquier alteración de la conciencia y reactividad de un niño debe constituir un motivo prioritario de consulta, puesto que pueden estar causadas por problemas cardiacos, metabólicos o cerebrales.

El niño debe ser asistido en el servicio de urgencias por esta causa, tenga o no convulsiones. Lo normal es que el diagnóstico sea un cuadro sin importancia.