Ejercicios de estimulación temprana del desarrollo motor

Bebés prematuros

Uno de los primeros objetivos es lograr el Control cefálico (capacidad de levantar y sostener la cabeza en línea media en las distintas posiciones o posturas básicas). En niños con discapacidad, problemas o de bajo peso, el control cefálico se adquiere o domina en función de los problemas del niño. En este caso, además de estimulación temprana, tienen fisioterapia, donde trabajarán todos estos aspectos.
 
Generalmente, cuando el niño tiene una edad corregida de 3 meses, ya es capaz de mantener la cabeza durante bastante tiempo tumbado boca abajo. Una vez que se logra el control cefálico, se le ofrecen juegos cognitivos y gestuales en el suelo (tumbado boca abajo):
 
•  Pantalla delante de la cabeza del bebé: como pantalla sirve un atril y un papel o cartulina. Nos situamos detrás del bebé y con una linterna iluminamos la pantalla blanca, desplazando la luz por la superficie de la cartulina, la podemos mover despacio o deprisa. El bebé suele estar alrededor de un minuto en esta postura de tumbado boca abajo, aprovechamos ese tiempo para jugar con la pantalla. Después se tumba solo, y vuelve a incorporarse. En ese tiempo de descanso cambiamos la cartulina por una de otro color, y repetimos el juego. En general, los niños de esta edad aumentan su atención cuando le cambiamos el estimulo, vuelven a estar interesados y activos mirando lo que sucede en la pantalla.
   
•  El mismo juego con una cartulina con un agujero en el centro: En este caso desplazamos la luz por la cartulina y la paramos en el agujero, en ese momento la luz se pierde. Con este tipo de contrastes además de entretenerle, estamos trabajando indirectamente la capacidad cognitiva: atención, observación, percepción, diferencias según los elementos y objetos parecidos etc.
   
Estos juegos dan muy buen resultado en la mayoría de niños. Si al niño le aburre, no se hace, hay muchos juegos y un juego es para divertirse, no una obligación.
   
•  Hacer burbujas: nos sentamos delante del niño y hacemos burbujas grandes y pequeñas, y soplamos. Este juego tan sencillo les suele divertir bastante, están en una edad de imitación inmediata si les gusta el movimiento que se hace, y es probable que intente mover los labios en forma de soplo. De aquí a que el niño llegue a soplar queda mucho tiempo, pero lo interesante es la conducta imitativa de los labios de la madre o del estimulador que está soplando.
   
•  Juegos de atención visual y silencio: Tumbado boca abajo, ponemos delante de su vista, y a unos 50 centímetros tres vasos, dos vasos llenos y uno vacío, y tres canicas (tienen que estar dentro del campo visual del niño, que es aproximadamente la distancia entre hombro y hombro).

Un vaso con agua, otro vaso vacío, y el otro con agua. Cogemos una canica, se la enseñamos, la llevamos al primer vaso con agua y la soltamos, ponemos cara de escuchar el sonido de la canica al caer en el agua. No decimos nada, todo en silencio, pero gesticulamos con un movimiento suave de hombros hacia arriba, como si representásemos el sonido de la canica en el agua.

Cogemos otra canica y la soltamos en el vaso vacío, el sonido será fuerte y bastante diferente (algunos niños hasta se sobresaltan). Nuestra gesticulación puede representar un sonido fuerte, de sobresalto pero no de susto o miedo. Hacemos lo mismo con el tercer vaso, que está lleno, tiramos la canica y reproducimos el sonido gestualmente, sin sonidos.
Los niños que están entrenados en este juego, y que tienen la edad corregida de 4 meses casi cinco, antes de caer la canica en el agua intentan gestualizar el sonido que va a hacer, abren o cierran los ojos para los sonidos fuertes, y encogen un poco los hombros y la boca para los sonidos suaves.

Este juego, más adelante se hace con onomatopeyas, ahora nos interesa en silencio, pues estamos aprovechando el control cefálico para entretenerle y además movilizamos la expresión gestual, la atención, la audición, etc.