Crecimiento y desarrollo de los bebés prematuros

Bebés prematuros

Es posible que durante los dos primeros años su bebé no crezca con la misma velocidad que un bebé que nació a término, y además no todos los niños prematuros crecen igual (cuanto más pequeño es el niño al nacer, más lentamente crecerá).
 
Se recomienda que para valorar el desarrollo de estos niños durante los dos o tres primeros años se emplee la edad corregida.

 

  La talla se calcula utilizando la edad corregida hasta los dos años, cuando el desarrollo del niño se equiparará al del resto de niños. Conviene medir al bebé periódicamente (al menos cada 3 meses) hasta los 2 años. Los bebés se deben medir tumbados los dos primeros años, después ya se pueden medir de pie.
     
  La curva de ascenso de peso de los bebés prematuros también es más lenta que la de un bebé a término, debido a que ingieren cantidades muy pequeñas de leche.
Durante la estancia en el hospital, en general el bebé pierde peso inicialmente y poco a poco empieza a recuperarlo (debe aumentar entre 10-30 g/día, una media de 20 g/día). Los bebés que nacen con pesos inferiores a 750 gramos tienen más dificultades para alcanzar pesos normales.
     
  El perímetro craneal crece de forma similar a los bebés nacidos a término, excepto en el caso de los bebés de muy bajo peso y los que tengan atrofia cerebral por alguna causa.
     
  Los bebés prematuros duermen más horas al día que los bebés que nacieron a término, pero por períodos de tiempo más cortos (se despiertan con mayor frecuencia).
Al igual que los bebés sanos, deben acostarse boca arriba, sobre un colchón firme y sin almohadas, para reducir el riesgo de Síndrome de Muerte Súbita.
     
  Es conveniente realizar una revisión de la visión de los bebés prematuros, ya que  tienen mayor probabilidad que los bebés nacidos a término de tener problemas. Los prematuros considerados de riesgo serán examinados por el oftalmólogo a las 6-8 semanas de vida, repitiendo regularmente estas revisiones hasta que finalice el crecimiento de los vasos del ojo.
Algunos bebés prematuros tienen una enfermedad de los ojos llamada Retinopatía del Prematuro. La aparición de este problema está directamente relacionada con el tiempo que el bebé ha necesitado altas concentraciones de oxígeno y con la inmadurez. Los bebés que sufren este problema deben ser vigilados por un oftalmólogo durante los 2 primeros años de vida.
     
  Los bebés con un peso menor de 1.500 gramos al nacer, tienen mayor riesgo de padecer diversos grados de sordera, por lo que se suelen realizar pruebas auditivas al niño durante su estancia en el hospital. En el caso de que se detecte déficit de audición, el otorrinolaringólogo infantil aconsejará si el bebé necesita un audífono u otros tratamientos. Periódicamente se deben repetir las pruebas para asegurarse de que el diagnóstico es correcto.
     
  La mayoría de los bebés prematuros logrará un desarrollo psicomotor adecuado, aunque a un ritmo más lento que los otros bebés. Al principio es frecuente que tengan movimientos poco coordinados, y que sus extremidades se pongan rígidas y flácidas alternativamente. En muchos casos los sentidos se desarrollan más rápido que la coordinación muscular.

Algunas pautas que indican que el niño se está desarrollando bien (hay que usar la edad corregida).
     
  Los bebés prematuros deben ser vacunados a los dos meses de vida, al igual que los bebés que han nacido a término. Se les debe vacunar según su edad cronológica, no respecto a la edad corregida.

 
 

 

 
Ejercicios de estimulación temprana del desarrollo motor: Motricidad Gruesa
 
Uno de los primeros objetivos es lograr el Control cefálico (capacidad de levantar y sostener la cabeza en
línea media en las distintas posiciones o posturas básicas).